BATALLA DE SAN MARCIAL

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Pasajes, de agosto de 1813.

Desde hacía semanas, los vecinos de San Sebastián vivían con el alma en vilo. La ocupación francesa, iniciada años atrás de forma casi sigilosa —con apenas doscientos jinetes acuartelados en el barrio de San Martín—, se ha transformado en una pesadilla de trincheras, asedio y hambre que, por primera vez en mucho tiempo parece tener un final, pues las tropas comandadas por el duque de Wellington están a punto de tomar la ciudad.


Miguel Ricardo de Álava y Esquível

Entre los vecinos hay miedo, así que desde Pasajes, un grupo de 21 vecinos ha escrito al general Miguel Ricardo de Álava y Esquível suplicándole que evite un bombardeo, a lo que  Álava ha respondido con una mezcla de consuelo y resignación:

Ni el primer general del mundo pueden asegurar esto si el asalto es de noche….

Anochece el día 31 después de una intensa jornada de estruendo de cañones y noticias confusas: mientras en las alturas de San Marcial, el general Manuel Freire de Andrade y sus gallegos han repelido con bravura los ataques del mariscal Soult, pero a la vez llegan noticias de que en San Sebastián se ha desatado el infierno: las tropas anglo-portuguesas, tras semanas de asedio, han irrumpido finalmente en la ciudad, convirtiendo lo que debería ser una liberación en una tragedia en forma de bombas, saqueo y fuego.


gManuel Freire de Andrade

Es imposible de esplicarme de los estragos que se han esperimentado… se acabó San Sevastian para mi tiempo. (testimonio desde Hernani)

Y así, mientras en San Marcial se celebra la valentía del ejército español, en San Sebastián se llora la pérdida de una ciudad entera.

BATALLA DE SAN MARCIAL

Año 1813. Tras la victoria aliada en la batalla de Vitoria del 21 de junio, el ejército de Arthur Wellesley, duque de Wellington, se dirigió a sitiar San Sebastián, una plaza fuerte ocupada por los franceses, cuyo ejército, debilitado y en retirada, intentaba reorganizarse en el este. El asalto británico del 21 de julio resultó en 600 bajas, lo que obligó a Wellington a replantear su estrategia, mientras el general Soult reorganizaba sus fuerzas.

Pero Wellington, inexplicablemente como pensaba Soult, había elegido no explotar su victoria, sino conceder a su adversario 4 valiosas semanas de reposo. Soult se había recuperado nada menos que 8.000 rezagados. (arre caballo.es).


General Graham

            Mientras Wellington se enfrentaba a Soult (campaña de los Pirineos), el general Graham mantenía el bloqueo de San Sebastián, reforzando las defensas en Irún, Vera y Lesaca, incluyendo tropas españolas en las alturas de San Marcial, un enclave estratégico para controlar el acceso a la frontera francesa.

DIARIO DE UNA BATALLA

31 de agosto. Siete divisiones francesas cruzan el río Bidasoa bajo la cobertura de su artillería. Las posiciones aliadas son sorprendidas, pero logran alertar a Manuel Freire, a quien le corresponde organizar una línea defensiva en San Marcial.

Sobre Irún hay una pequeña llanura que se extiende unos 2 km más o menos a cada lado; detrás del que camino que sube por un collado bajo, medio escondido por las pendientes a ambos lados, y continúa hacia Oyarzun y Hernani. Esta era la puerta de entrada de a España, que se ha sido objeto de disputa en más de 20 campañas. Era el lugar obvio para el ataque frontal de Soult, porque, aunque el puente de Behobia había sido destruido hacía 2 meses, había 4 o 5 vados perfectamente practicables no lejos de sus pilares carbonizados. El camino después de pasar el puente gira a su derecha, y corre más de 1,5 km paralelo a la orilla del río, antes de girar tierra adentro hacia el paso. Sobresaliendo su curso hacia el este de las Peñas de Aya, separada de ellas por un desnivel bien marcado, se encuentra el cerro de San Marcial. Tiene una altura de 183 metros de altura, con una destacada capilla ermita en su punto occidental y más alto, y tiene unos 3 km de largo. (arrecaballo.es).

La estrategia francesa es que una parte de la tropa cruce el Bidasoa por los vados frente a Irún y Behobia para realizar el ataque frontal a San Marcial, mientras que el resto debe marchar río arriba con el objetivo de romper la línea aliada y envolver hacia el oeste a través de la parte trasera de las Peñas de Aya, llegando así a la carretera principal de Oyarzun, en la parte trasera de San Marcial.

El enemigo parece estar reuniendo una fuerza muy considerable hacia Irún, frente a nuestra izquierda, y también parece haber agregado algo de su fuerza cerca Vera, frente a la posición de la división Ligera. Todos los rumores están de acuerdo en que tienen la intención de hacer un intento de alivio de San Sebastián. (Intendente Murray).


Gaspar de Jauregui

Por su parte, el plan de Wellington es recibir la peor parte del ataque a San Marcial con las tropas gallegas de Manuel Freire, con el apoyo inglés en la retaguardia para prestar ayuda si fuera necesario. Así, desplegadas de izquierda a derecha, se encontraban los hombres de Gabriel Mendizábal (2.000 efectivos de voluntarios vizcaínos), los de Gaspar de Jauregui (3.000 efectivos con voluntarios de Guipúzcoa y Vizcaya) y los cántabros de Longa 3.000 efectivos (Regulares de Iberia, Guardias Nacionales y cuerpo de Salcedo) a la derecha de la posición de San Marcial, pero en un espolón separado y más alto de las Peñas de Aya. Por su parte, el ejército de Freire con sus gallegos  ocupa los 3 km de las alturas de San Marcial con sus 10.000 efectivos.

Todos los gallegos venían sufriendo grandemente por el hambre, recibieron poco o nada de su propio comisariado, y el general Freire se vio obligado a solicitar ayuda casual y sin convenio de los almacenes de Wellington. El espíritu de los hombres era bueno, y los cántabros de Longa, eran el único cuerpo que había combatido seriamente, se había comportado excelentemente en Vitoria, Tolosa, el puente de Yanzi, y varias recientes escaramuzas a lo largo del Bidasoa. (arrecaballo.es).

Madrugada del 31 de agosto. Las fuerzas aliadas aguardan el ataque desde la dirección del puente roto de Behobia y los vados al este, con la siguiente sección del ejército inglés 5 km río arriba desde el final de la línea española en San Marcial.


Honoré Charles Reille

Madrugada. Una densa niebla favorece a las tropas francesas, permitiéndoles posicionarse sin ser detectadas. Soult despliega 36 cañones en el frente de Honoré Charles Reille y 12 en el de Bertrand Clauzel, cubriendo los vados del Bidasoa.

06:00. La infantería francesa cruza el río sin oposición y expulsa a los piquetes españoles, que dan la alarma.

La división Lamartinière cruza por Biriatou y ocupa el monte Irazábal, estableciendo una cabeza de puente. Luego, la de Maucune se une con dos piezas de artillería. Los españoles, protegidos por trincheras y la cresta del monte, permanecen ocultos.

Zapadores franceses construyen puentes para mantener comunicación con la retaguardia. La reserva de Villatte, con brigadas francesas y alemanas, espera en la orilla hasta que la marea baje, lo que no ocurrirá hasta mediodía.


Bertrand Clauzel

En el sector norte, Clauzel despliega su columna desde la cresta de Bayonette y cruza el Bidasoa sin oposición gracias a la niebla. La artillería francesa no necesita disparar. Clauzel deja la División de Maransin en la ribera norte como retaguardia, con la división de Vandermaesen en la orilla sur como cobertura.

08:00. Los cañones franceses comienzan a bombardear Irún y San Marcial. La artillería española responde débilmente.

09:00. El mariscal Soult ordena el ataque con las tropas disponibles: Lamartinière asalta el centro de San Marcial y la brigada Pinoteau el extremo occidental.

Las laderas de San Marcial, cubiertas de arbustos y sotobosque, dificultan el avance ordenado de las brigadas francesas. Aunque el plan prevé un ataque con tiradores al frente y columnas detrás, la formación se disuelve en una masa irregular antes de alcanzar la mitad de la pendiente.

Manuel Freire

El general Freire mantiene a sus tropas ocultas tras la cresta y solo envía compañías ligeras en guerrilla. Cuando los franceses alcanzan la cima desorganizados, los regimientos españoles cargan a la bayoneta y los obligan a retroceder hasta el monte Irazábal, donde se refugian bajo la protección de la brigada de Montfort. Los españoles no los persiguen y regresan a sus posiciones.

11:00. Freire, sin apoyo artillero suficiente, observa cómo los franceses establecen hasta cinco pasos para cruzar el río. Al ver que la división de Villatte se prepara para atacar su flanco izquierdo, solicita refuerzos a Wellington, pero éste, desde su puesto en Puyana-Irún, decide no intervenir.

Ante la inminencia de un nuevo ataque, Freire reorganiza sus fuerzas: despliega la brigada de reserva en la cresta, ordena a la división de Jáuregui, al mando del coronel Ugartamendía, avanzar desde Fuenterrabía, y reposiciona algunas piezas de artillería en la cima de San Marcial.

A esa misma hora la división de Darmagnac flanquea a los aliados y los obliga a retroceder a una tercera posición.

Clauzel avanza con cautela, preocupado por su retaguardia. Observa movimientos aliados en Lesaca: parte de la DIL y tres batallones andaluces cruzan el Bidasoa por el puente de Lesaca. Aunque no atacan, su presencia inquieta al general francés.

Mariscal Soult

12:00. Soult lanza un segundo ataque con fuerzas superiores. La División de Lamartinière asalta el sector este, la de Maucune el centro y la de Villatte el oeste, hacia la colina de la ermita. El resultado es el mismo: los españoles esperan en lo alto y cargan cuando los franceses alcanzan la cima, obligándolos a retroceder.

Se producen dos ataques más decididos en el flanco izquierdo español: la brigada alemana de Kruse intenta tomar las alturas de Portu, pero es detenida por el Regimiento de Oviedo. La brigada de la Guardia Francesa del Rey José logra ocupar parte de la cresta y llega hasta la ermita.

Wellington

Freire solicita refuerzos, pero Wellington rechaza la petición, convencido de que el ataque francés ha fracasado en su conjunto. Le entrega su telescopio al oficial español y le pide que observe: los franceses están en retirada.

Si le envío tropas británicas, se diría que han ganado la batalla.

Los franceses en la ermita, aislados por la retirada de sus compañeros, son expulsados por el Brigada de Marina y los voluntarios de Guipúzcoa. Por segunda vez, los franceses se repliegan a sus posiciones iniciales, protegidos por su artillería, lo que impide a los españoles perseguirlos hasta el Bidasoa.

Las divisiones francesas derrotadas se retiran en desorden, y el hacinamiento rompe el puente de barcos sobre el Bidasoa.

A las 14:00, Clauzel entra en contacto con dos brigadas británicas y tras un breve enfrentamiento decide no continuar. Considera que avanzar más lo alejaría de sus reservas y lo expondría a un cerco.

A las 15:00 recibe la orden de Soult de retirarse: el ataque en San Marcial ha fracasado y Erlon está siendo atacado. Clauzel, molesto, protesta:

¡Mais que veut donc le Maréchal? L’opération est à moitié faite!.

Sin embargo, la retirada es inevitable. Una tormenta se desata, la visibilidad desaparece y la lluvia inunda el terreno. Las divisiones francesas, completamente desorientadas, se pierden en las montañas mientras intentan regresar a los vados.

La resistencia española ha sido tenaz, destacando la participación del Tercer Cuerpo de Infantería Ligera de Guipúzcoa y soldados como Pedro Antonio Goenaga.

Españoles: Dedicaos a imitar a los inimitables gallegos, distinguidos sean hasta el fin de los siglos por haber llegado en su denuedo hasta donde nunca nadie llegó. (Duque de Wellington, 4 de septiembre de 1813, tras haber presenciado la batalla desde una atalaya).

Por la tarde. Soult planea un tercer ataque, pero dos eventos lo impiden: recibe noticias preocupantes de Erlon en el flanco izquierdo y envía a Foy en su ayuda; además, una galerna eleva el nivel del Bidasoa y daña los puentes.

En la orilla sur solamente queda una línea defendiendo la loma sobre los puentes. Al anochecer, bajo la protección de la lluvia, Soult ordena la retirada total de sus tropas a la otra orilla.

El ejército español tiene que lamentar 1.658  bajas. Las pérdidas francesas son aún mayores. Por su parte, ingleses y portugueses apenas sufren pérdidas.

Ese mismo día, San Sebastián fue saqueada e incendiada por parte de las fuerzas anglo-portuguesas, causando la muerte de la mitad de sus habitantes.

La derrota en San Marcial marcó el fin de la ocupación francesa en el norte de España y el declive definitivo del mariscal Soult.

Ricardo Aller Hernández.

FUENTES:

* https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_San_Marcial_(1813)

* https://arrecaballo.es/guerras-napoleonicas/guerra-de-la-independencia-1813-expulsion-de-los-franceses/batalla-de-san-marcial-31-de-agosto-y-1-de-septiembre-de-1813/

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