Tlaxcala, la primera diócesis de México

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El pasado 13 de octubre, Tlaxcala, la primera diócesis de México, cumplió el quinto centenario de su proclamación. Una diócesis antigua, por su larga trayectoria de siglos, y nueva porque fue restaurada, en 1959, por el Papa san Juan XXIII, regada con la sangre de numerosos mártires y que ha sido semillero de numerosísimas vocaciones, testimonio de la Iglesia Católica. La fe católica en Tlaxcala se vio impulsada, desde sus inicios, por las apariciones de san Miguel Arcángel.

Papa León X

La historia de la diócesis de Tlaxcala, perteneciente a la Provincia Eclesiástica de Puebla, se remonta a 1519, año en que el Papa León X erigió el obispado conocido como “Carolense”, en la isla de Yucatán, a través de su Bula Sacri Apostolatus Ministerio. Sin embargo, dicho obispado no llegó a prosperar, debido a la falta de pobladores.

Posteriormente, en 1524, el Emperador Carlos V mandó una carta al Papa Clemente VII, pidiéndole el cambio de lugar de dicha sede. Finalmente fue el 13 de octubre de 1525, cuando el Papa Clemente VII cambió el obispado de Yucatán a Tenochtitlan, la antigua capital del imperio azteca. Dos años después, Fray Julián Garcés, llegó a Tlaxcala y levantó como catedral la iglesia de la Asunción.

Fray Julián Garcés

A día de hoy, aún se desconoce el por qué se trasladó a Tlaxcala la diócesis de Yucatán, aunque se presume que la decisión estuvo motivada por la especial relación que mantuvo la Corona española con los tlaxcaltecas, que, además, fue el primer pueblo mesoamericano en aceptar la fe católica, tras el bautismo de cuatro caciques de esa etnia, en 1520.

Asimismo, Tlaxcala fue uno de los principales aliados de Hernán Cortés en su conquista del imperio azteca, que tenía sojuzgados a ese pueblo, además de otros muchos, que vieron en los españoles la oportunidad de liberarse de la tiranía que les imponía Tenochtitlan.

Julio César Salcedo Aquino

El Papa León XIV envió una bendición apostólica a la diócesis, felicitándoles por tal efeméride, y manifestándose unido a la “acción de gracias por los abundantes frutos de vida cristiana alcanzados durante estos años de fecunda labor evangelizadora. Sigan intensificando los esfuerzos para que, caminando unidos en Cristo, llegue a todos la luz de la Palabra de Dios y no falte nunca la ayuda caritativa y fraterna a los más necesitados”. Su mensaje se leyó en la celebración Eucarística, celebrada el 12 de octubre en el seminario de la diócesis, presidida por el obispo de Tlaxcala Julio César Salcedo Aquino, y que contó con la presencia del Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri.

 Jesús Caraballo

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