Doce entre los nuestros

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Beato José Sánchez MedinaSí, porque los  SESENTA mártires vicencianos son también “nuestros”, como lo son los miles de cristianos asesinados día tras día en este atormentado mundo de hoy… y de ayer. Todos ellos, siguiendo el carisma de San Vicente de Paul entregaron, su vida en las terribles jornadas de 1936, en varias ciudades y pueblos de España, nuestra atormentada Patria. Son “de los nuestros”.

Las Iglesia, nuestra Madre, es- todos lo sabemos- extremadamente prudente, para muchos “tal vez demasiado”,  “lenta a la ira y rica en clemencia”. Por eso ha tardado 81 años en  reconocer oficialmente la condición de “mártires por la Fe” a esos  nuevos beatos. ¡Y aún permanecen en paciente espera cientos de católicos martirizados en aquel  aciago 1936, pleno en mártires cristianos!!

CUATRO Hijos de María, DOS sacerdotes diocesanos y SEIS seglares Hijos de María, los DOCE de la Diócesis de Cartagena se cuentan entre los “60 de los nuestros”.

La historia del martirio de los doce (¡ocho de ellos cofrades cartageneros californios, como yo!) es reiterada miles de veces, “aburrida” en su firme defensa de la Fe…, en el odioso y ruin comportamiento de los asesinos. Y en el perdón que ellos recibían de sus masacrados. Son doce historias similares.

Como síntesis de todas está la del sacerdote D. José Sánchez Medina, natural de Archena -pueblo donde también fue asesinado junto a su padre (¡matadme a mi primero, suplicó este!)- junto a otros dos sacerdotes y dos seglares, tras pasar por el cuartel de la CNT. Esta es una historia más; nada original; miles de veces repetidas. Pero si es un paradigma entre  nosotros porque fue organista en la hoy Basílica de la Caridad, y el compositor de la Salve Cartagenera, preciosa música que fervorosamente entonamos los cartageneros docenas de veces…y que pudimos ver y escuchar en el solemne acto de beatificación en Madrid. Y hay una calle en Cartagena con su nombre. No deja de resultar curioso que sea él el homenajeado públicamente con una calle, porque lo fue, no por su horrible martirio…¡sino por su faceta de compositor!, lo que denota el comportamiento humilde, de perdón –casi de olvido- de hechos atroces por parte de los cristianos … ¡y el reconocimiento por una bella partitura musical!

Que ellos, todos los demás Caídos y también todos sus asesinos, hayan recibido el perdón celestial.

 Y descansen en en Paz.

Carlos León Roch.

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