Sisebuto: virtuoso y católico ante todo.

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Sisebuto

Podríamos decir de Sisebuto que fue el monarca más completo de todos los visigodos, aun habiendo tenido los precedentes de Leovigildo y su hijo Recaredo. Tuvo todas las virtudes que se le debían pedir a un rey: buena política, eficiente práctica militar, intelecto y religiosidad. Fue uno de los reyes godos con más fuertes convicciones cristianas. Fue un católico de pleno convencimiento hasta el punto que llamó a su hijo Recaredo; en clara alusión al rey que instauró el catolicismo en el Reino Visigodo de Toledo. Precisamente por esto, tuvo una intransigencia total con los judíos. San Isidoro dijo al respecto: “al comienzo de su reinado llevó por la fuerza a los judíos a la fe católica, mostrando en ello gran celo, pero no según la sabiduría; pues obligó por el poder a los que debió atraer por la razón de la fe”. La relación con la comunidad judía fue muy mala y esta relación continuó así hasta el fin del reino visigodo.


Fredegunde y su hijo Clotario II, aún un niño pequeño, liderando el ejército de Neustria que va a enfrentarse con Childeberto II.

En su relación con los francos lo tuvo fácil debido a que llevó un trato cordial con el rey Clotario II.  Las campañas del norte sí le dieron los clásicos quebraderos de cabeza, las delegó en dos hombres de confianza. Una de ellas se centró en los astures, los cuales tenían una existencia autónoma pero sometidos a una delimitación geográfica marcada por Toledo bajo el control del regnum. La campaña contra los astures fue encabezada por Rekhila, quien no tuvo problemas para aplacar el levantamiento. El segundo levantamiento fue protagonizado por los rucones que aprovechaban la protección de las montañas. Para dirigir esta operación, Sisebuto designó al general Suintila.

emperador Heraclio

Entre todo esto, el Imperio Romano de Oriente comenzó su etapa con Heraclio como emperador, que fue uno de los que más tiempo se mantuvo en el poder. Le tocó atender una larga guerra con los persas sasánidas que le obligó a concentrar gran parte de sus efectivos militares en Oriente, dejando un tanto desprotegidas sus posesiones en el Mediterráneo occidental. Por este motivo, en el año 614 Sisebuto decidió centrar sus objetivos en delimitar al máximo la zona bizantina de la Península, y para ello volvió a contar con su general más prestigioso, Suintila. La contienda se centró en Málaga, tanto por tierra como por mar; la ciudad cayó en manos godas, así como otros enclaves de sus proximidades. En el año 615 la provincia bizantina en Hispania estaba casi vista para sentencia, pero Sisebuto decidió negociar con el emperador Heraclio. Una delegación goda viajó hasta Constantinopla para que el emperador refrendase y validase el acuerdo. Así lo hizo, asumiendo las pérdidas en la Península Ibérica.

persas sasánidas

En este momento nos tendríamos que preguntar: ¿qué le llevó a Sisebuto a establecer un pacto con Heraclio cuando tenía la región bizantina hispana sometida? Lo que podemos decir, parte de la suposición, se cree que Sisebuto, que vio en primera persona el coste económico y humano de la campaña, sopesó en gran medida lo segundo y decidió no aumentar el número de víctimas. San Isidoro dice, en favor de la clemencia de Sisebuto, que liberó a muchos soldados imperiales que habían sido apresados y cuyo final habría sido la esclavitud. De igual forma, Sisebuto sabía que Constantinopla no iba a dejar perder su apreciada zona hispana. Además de esto, las convicciones católicas de Sisebuto le hacían pensar que estaba luchando contra católicos, mientras los persas sasánidas paganos sometían la ciudad sagrada de Jerusalén. Esto último que hemos dicho, hoy en día podría sonar a elogio idealizado con tintes laudatorios hacia el personaje, pero en la época, la creencia en Dios, como ser supremo, tomaba una trascendencia que formaba parte de sus vidas. Por lo tanto, la cuestión espiritual no se puede dejar  de lado a la hora analizar los hechos.

basílica de Santa Leocadia

Sisebuto mantuvo unas buenas relaciones con la aristocracia hispano goda y con la Iglesia. Gobernó con rotundidad y con una profunda fe que le llevó a tener más de una divergencia y enfrentamiento con el gran sabio con el que coincidió: San Isidoro de Sevilla. Su principal enfrentamiento se debió a la cuestión judía. San Isidoro estaba convencido de que tenía que convencer a los judíos de lo errático de sus creencias, pero convencer a través de la persuasión, no con el imperativo regio. Dentro de su carácter religioso hemos de destacar que en el año 618 inauguró la basílica de Santa Leocadia en Toledo.

En el año 621, Sisebuto muere de forma natural. Según San Isidoro, la muerte se debió a una ingesta excesiva de una medicación, acto que podría hacernos pensar que fue objeto de un envenenamiento, pero no lo sabemos. El trono pasó a su hijo Recaredo II.

José Carlos Sacristán

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