
ACORAZADO PELAYO, EL SOLITARIO. Barcos para la Historia.
Puerto de Barcelona, 28 de abril de 1891 El día ha amanecido frío y desapacible, con una espesa niebla cubriendo con un velo de humedad los tinglados, las gruesas estachas encapilladas en los noráis y el lento atraque de los barcos en los puntos de amarre, con los marineros moviéndose por las cubiertas y el último humo saliendo por sus chimeneas. A pesar de lo desagradable del tiempo muchos han sido los barceloneses que han acudido a los muelles en cuanto han visto izada la banderola en los mástiles del telégrafo de Montjuic, señal de la inminente llegada del acorazado
