
La unidad del Nuevo y Viejo Mundo
El 21 de septiembre de 1558, fallecía en Yuste el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Un monarca siempre en constante viaje, bien en defensa de la cristiandad, bien frente a sus enemigos internos y externos, bien para poner coto a los intentos de expansión del turco. Empero la vorágine que imprimió a su reinado, no solamente legó un imperio a su sucesor, Felipe II, sino también, como buen humanista, el firme compromiso de mantener su unidad. El hombre que contempla Europa desde su cabalgadura, como refleja el cuadro de Tiziano, era Señor del Viejo y del

