BATALLA DE FRANCAVILLA, 1719

Si te gusta, compártelo:

Hallándose el Exército de Su Magestad en los campos inmediatos a Francavilla, prevenido para resistir la invasión de los alemanes…” (Relacion de la batalla que en 20. de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes, 1719)

Madrid, 1719

Juan de Ariztia entra en su taller. Huele a tinta y las ventanas siguen empañadas por el calor de las prensas, que no han dejado de trabajar desde la víspera. El impresor se limpia las manos en el delantal y observa el trabajo que deben imprimir: la “Relación de la batalla que en 20 de junio de 1719 se dio en el campo de Francavilla”. Como tantos otros textos, va sin  firma.

Ariztia pasa las páginas con cuidado. El relato describe el combate en tierras sicilianas, la disciplina de las tropas del rey, el empuje del enemigo…. Es un texto denso, así que da instrucciones a sus oficiales ye estos colocan las letras de plomo una a una, componiendo las líneas con precisión. El ruido de las cajas de tipografía resuena por todo el taller hasta que al fin la primera forma queda lista.

Ordena el impresor que se continúe y la prensa desciende con un golpe seco. El primer pliego sale aún húmedo, brillante. Ariztia lo levanta hacia la luz que entra por la ventana. Ahí está: el relato de una victoria española en tierra siciliana, convertido ya en papel y tinta, listos para ser leídos en la plaza de Santa Cruz, en el Arenal o en los comercios de la Calle Mayor.

Alguien ajusta la prensa y da la orden para la siguiente tirada. Y mientras la máquina vuelve a golpear, el impresor piensa que la historia de España, al final, también se escribe con las manos manchadas de tinta.

CONTEXTO HISTÓRICO

Isabel de Farnesio

Tras la Guerra de Sucesión Española (1701–1714), España perdió territorios clave en Italia: Milán, Nápoles, Cerdeña y Sicilia, pero Felipe V, impulsado por su esposa Isabel de Farnesio, estableció como objetivo prioritario la recuperación de los territorios. Así, en 1717, un ejército español desembarcó en Cerdeña y la reconquistó rápidamente, y en 1718 tomó Sicilia.

El avance español dio lugar a una cuádruple alianza entre el Sacro Imperio Romano Germánico (Austria), las Provincias Unidas de los Países Bajos, Francia y Gran Bretaña. Estas potencias firmaron el tratado en Londres el 2 de agosto de 1718 con el objetivo de obligar a España a cumplir las disposiciones del Tratado de Utrecht (1713) y detener la recuperación militar española de Cerdeña y Sicilia, ocupada por España, bajo el mando del marqués de Lede, que había consolidado posiciones en torno a Mesina, ciudad estratégica.

JEAN FRANÇOIS DE BETTE, MARQUÉS DE LEDE

Jean Fançois de Bette

Nacido en Bergen-op-Zoom en 1672, pertenecía a una familia noble flamenca estrechamente vinculada al servicio de la Monarquía Hispánica. Su padre, Guillermo de Bette, fue el primer marqués de Lede, un título concedido por su lealtad a España.

Lede inició su carrera militar muy pronto y participó en conflictos europeos de gran escala, como La Guerra de los Nueve Años (1688–1697), donde sirvió en unidades valonas al servicio de los Habsburgo españoles,  o la Guerra de Sucesión Española (1701–1714) a favor de Felipe V. Sus servicios le convirtieron en uno de los hombres de mayor confianza militar del nuevo rey Borbón en su intento por recuperar Italia.

Claude Florimond de Mercy

FRANCAVILLA

En 1719, el general austríaco Claude Florimond de Mercy, veterano de la guerra contra los turcos, recibió la orden de expulsar a los españoles de la isla, para lo que se le concedió un ejército de 18.000 hombres, entre infantería alemana, tropas croatas, húsares y caballería pesada, frente a los 15.000 soldados comandados por Lede, compuesto por infantería española veterana, regimientos valones y flamencos, napolitanos y sicilianos pro-borbónicos.

La confrontación entre ambas fuerzas alcanzó su punto culminante en el estratégico valle del río Alcántara, cerca del pueblo de Francavilla, un enclave estratégico, ya que las rutas hacia Mesina pasaban por allí. Consciente de ello, el marqués de Lede convirtió el lugar en una posición defensiva excelente, gracias a sus elevaciones naturales que dominaban el valle y las múltiples terrazas fortificadas, así como por los barrancos, ríos y huertos cerrados que dificultaban la maniobra enemiga, lo que obligaría a Mercy a atacar cuesta arriba, en zigzag, sin espacio para maniobras laterales ni capacidad de desplegar caballería y quedando expuesto al fuego desde posiciones elevadas.

El marqués de Lede logró replegar rápidamente al ejército español hacia Francavilla, recorriendo en un día 50 km. El general Mercy, interpretando esto como señal de pánico enemigo, avanzó con su ejército, aunque su progresión fue lenta debido al calor siciliano, las cargas pesadas y el hostigamiento de campesinos armados.

<<El día 17 de junio se puso en marcha el general Mercy, su ejército, sin embargo, tardó tres días en recorrer la misma distancia que a los españoles había llevado una jornada de marcha. Los soldados austríacos, poco habituados al seco y caluroso clima de la isla, sufrieron el hostigamiento de partidas armadas de campesinos sicilianos, y también pesó el hecho de que llevasen una pesada carga de munición y raciones de pan para seis días.>> (arrecaballo)

El 19 de junio, el ejército imperial llegó a la colina de las Tres Fuentes, que dominaba la ciudad de Francavilla. Allí mandó Mercy atacar la colina con tres columnas, desalojando a los españoles. Cuando subieron a la cima, descubrieron al ejército español acampado en el llano de Francavilla.

DIARIO DE UNA BATALLA

<<Amaneciendo el día veinte del corriente, comenzó a descubrirse el enemigo en gruesos batallones, avanzando con resolución hacia nuestras trincheras, que estaban sobre las alturas que dominan la villa.>> (Relacion de la batalla que en 20 de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes)

Madrugada del 20 de junio. El ejército austríaco inicia su aproximación final a las posiciones españolas, con las unidades croatas y alemanas de avanzadilla para reconocer el terreno.

El marqués de Lede mantiene a sus tropas en las trincheras y posiciones elevadas, sin delatar movimientos.

<<Los austríacos no tenían modo alguno de enterarse de la solidez de estas defensas, dado que los habitantes del país eran abiertamente hostiles hacia ellos y no se toparon con ningún desertor hispano. No caerían en la cuenta de la infranqueable defensa dispuesta por el marqués de Lede hasta que se encontraran a tiro de mosquete de las trincheras españolas. Gran parte de la culpa fue de Mercy. Era un comandante valeroso y decidido, pero corto de miras; imprudente, en resumen. El barón de Zumiunghen, que actuaba entonces como segundo al mando, era, por el contrario, un hombre sosegado y tranquilo. Quizás a causa de sus lentas disposiciones, las columnas de asalto imperiales no estuvieron listas hasta bien entrada la noche del 19 al 20 de junio.>> (arrecaballo.es)

El ejército español está organizado en tres líneas defensivas: la primera línea estaría compuesta por escaramuzadores y unidades ligeras con la función de retrasar el avance enemigo y causar bajas tempranas. En segunda línea, la infantería regular española y valona, parapetada en trincheras y muros, será la encargada de dar maltrato al enemigo. Por último, la tercera línea, bajo el control directo de Lede, sería la reserva táctica, a quien le correspondería los contraataques.

Francisco del Castillo y Fajardo

El frente está protegido por el río Cantara, casi seco pero con un cauce rocoso y orillas escarpadas que dificultaban el avance enemigo. El flanco izquierdo se apoya en terreno elevado sobre la ciudad y el flanco derecho se protege con una colina irregular, trincheras y muros de piedra. Antes de caer sobre estas posiciones, los imperiales deben  hacer frente a un peñasco aislado en la ribera opuesta del río. En la cima hay un convento de frailes Capuchinos en el que Lede ha guarnecido con 4 batallones al mando de Francisco del Castillo y Fajardo, marqués de Villadarias; además de un destacamento de unos 400 hombres que permanece en la garganta formada entre el peñasco y la colina llamada Montaña de San Juan.

Para defender la Montaña de San Juan, el marqués de Lede ha organizado una línea defensiva escalonada: en la propia montaña, el segundo batallón del Regimiento de Castilla y el Regimiento de Infantería de Hibernia, unos 400 hombres bajo el mando del brigadier señor de Tancourt. En la ladera, 300 infantes dirigidos por el coronel Sebastián de Eslava, con la misión de impedir que las tropas imperiales puedan flanquear la posición principal de Tancourt. Y como apoyo inmediato, 2 batallones de infantería de las Guardias Valonas detrás del puente del convento de los capuchinos, completando así la primera línea defensiva.

<<El convento de los Capuchinos, que se hallaba sobre un peñasco, fue de gran provecho para detener los primeros embates, sirviendo de amparo y puesto ventajoso a los tiradores y artilleros.>> Relacion de la batalla que en 20. de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes

Montaña de San Juan

  * 05:00. La segunda línea austríaca —12 batallones— desciende desde Tres Fuentes. La acompaña la caballería imperial, de 35 escuadrones. Las tropas españolas se repliegan hacia las trincheras de la Montaña de San Juan.

<<Siendo insoportable el fuego enemigo, se mandó retirar la infantería a la segunda línea, que lo ejecutó con el orden y disciplina que siempre ha mostrado en servicio de Su Magestad.” (Relacion de la batalla que en 20. de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes)

*06:00 – 12:00. El conde de Mercy observa la fortaleza de la defensa española y estima que la línea es difícil de romper. Ordena a la toma de la colina de San Juan, pero el avance imperial por la ladera resulta muy difícil, obligando a enviar 4 batallones adicionales de apoyo.

La presión creciente deja aislado al brigadier Tancourt, que se retira. Perdida la colina, el marqués de Lede envía a los Regimientos de Borgoña y Utrecht y a 400 españoles para intentar restablecer la posición, pero el ímpetu austríaco los obliga también a retirarse.

Guardias Valonas

*12:00 – 15:00. Ataque contra las fuerzas del coronel Sebastián de Eslava, quien, reforzado por granaderos de las Guardias Valonas, contiene al enemigo el tiempo necesario para permitir la retirada española.

Las tropas españolas se reagrupan en las trincheras del ala derecha del convento de los Capuchinos. Allí resisten principalmente el Regimiento de Hibernia y las Guardias Valonas.

Mercy ordena un asalto y se inicia un duro combate en el que caballería y dragones españoles deben retirarse al convento. En la refriega mueren el teniente-general Juan Caracciolo y el mariscal de campo Domingo Luqués.

Conde de Mercy

*18:00 Mercy lanza su gran ataque contra el convento.

La Defensa española está repartida entre el puente (regimientos de Utrecht, Borgoña y Guardias Valonas) y el convento, defendido por el marqués de Villadarias.

<<Las Guardias Españolas y las Valonas, con singular brío, detuvieron por largo espacio el ímpetu del enemigo, causándole notable daño.” (Relacion de la batalla que en 20. de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes).

Todos los asaltos enemigos son rechazados. En el ala izquierda imperial, los ataques no llegan al peñasco debido al intenso fuego español desde las riberas del río, donde Lede ha colocado caballería y los regimientos Andalucía y Flandes.

*19:00 Mercy dirige personalmente un ataque con 2 batallones de refresco, pero fracasa: pierde tres caballos y recibe un mosquetazo grave, siendo evacuado del campo de batalla.

Quedaron los alemanes tan maltratados, que desistieron del empeño después de repetidos asaltos, dejando en el campo mucha gente muerta y herida, con pérdida de varios oficiales.” (Relacion de la batalla que en 20. de junio de 1719. se diò en el campo de Francavilla en Sicilia, entre el exercito de su Magestad, y el de los alemanes)

*Amanecer del 21 de junio. Los austriacos se retiran.

Los españoles atienden heridos y consolidan trincheras. España tuvo aproximadamente 1.500 bajas en total (muertos + heridos). Por su parte, los austriacos han tenido entre 3.000 y 6.000, según las fuentes.

Ricardo Aller

54 Visitas totales
46 Visitantes únicos
Si te gusta, compártelo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *