Desembarco de Bugia (5 enero 1510)

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Bugia es actualmente un apacible puerto argelino en las orillas africanas del Mediterráneo, pero durante la Edad Media fue un importante centro de producción de cera para iluminación y formaba parte de la política inestable entre los diversos reyezuelos que dominaban esta costa.

Hacia finales del siglo XIII, el imperio almohade que hasta entonces dominaba el sur de España y lo que hoy son Marruecos, Tunes y Argelia, se desmembró creando en la zona africana, tres zonas de influencia, independientes entre sí y en perpetuo conflicto bélico. Benimerines al oeste y  hafsíes al este, pugnaban por ocupar el centro, donde el llamado Reino de Tremecén luchaba por su supervivencia.

Tremecén obtenía sus fuentes de ingresos del comercio norteafricano y de la lucrativa actividad de la piratería. Cada puerto, pequeño o grande era una base para flotas normalmente medianas o pequeñas que amenazaban el comercio del Reino de Aragón hacia sus posesiones italianas. Todos los sucesivos reyes cristianos eran conscientes de que si no se tenía el control de las costas africanas del Mediterráneo, la paz en su zona de influencia iba a ser difícil.

Con la conquista del Reino de Granada, la situación no se solucionó si no en ciertos aspectos empeoró, ya que nazaríes desalojados de Granada y afincados en diversos puertos como el de Bugia, alentaban un la piratería contra el comercio cristiano y un posible retorno a su antiguos hogares.

Cardenal Cisneros

El Cardenal Cisneros, como regente in-pectore del Reino de Castilla, convenció a Fernando el Católico para que intentase una acción en la zona que hoy está en Túnez y Argelia y controlar varios puertos claves en la costa africana y asegurarse así la paz en el sur peninsular.

Fernando accedió pero no dio el mando directo a Cisneros si no que puso al frente de la operación a un oriundo de Garde (Navarra) llamado Pedro Navarro. Este hidalgo, ostentaba el título de conde de Oliveto, otorgado por el Gran Capitán en 1503 tras la conquista de Cefalonia, donde, con el empleo de minas terrestres consiguió agilizar la conquista de esta ciudad. De hecho se considera que Pedro fue el inventor de las minas subterráneas que todavía hoy se emplean para abrir brecha en fortificaciones enemigas.

Pedro Navarro podría tener habilidades técnicas novedosas, pero no era del agrado del Cardenal Cisneros que lo consideraba rapaz, indisciplinado, flojo y altanero. A pesar de sus protestas, Pedro quedó confirmado en el mando de la operación que se organizó desde las islas Baleares, donde se concentraron veinte naos y cuatro mil hombres entre los puertos de Ibiza y Formentera y partió el 1 de enero de 1510.

Hacía ya cinco años que se realizaban diversas acciones como fue la conquista de Mazalquivir en 1505 y la de Oran en 1509. Sobre todo esta última tuvo gran repercusión en Roma donde se pensó que la Reconquista no iba a detenerse en la Península y que su extensión tal vez pudiera llegar hasta Tierra Santa. De hecho la política castellano-aragonesa no fue de simples razzias de destrucción y saqueo, si no el establecimiento de población de la península, desplazamiento de la autóctona y de establecer alianzas con los vecinos musulmanes.

La primera parada fue en el recién conquistado puerto de Mazalquivir y desde ahí navegar hacia Bugia, donde el servicio de espionaje bereber funcionó realmente mal y nadie en la ciudad se espera el ataque. Que se inició muy mal ya que un imprevisto viento de tierra más fuerte de lo ordinario impidió descargar el grueso de la expedición, Tan solo tres naves pudieron acercarse pero quedaron a merced de las defensas musulmanas que no supieron aprovechar la ocasión por falta de pericia en el manejo de la artillería.

Una vez se desembarcó el resto de la flota, el ataque frontal mediante escalas se efectuó sin dificultades ya que tropas defensoras y población huyeron pensando que era tan solo un ataque en busca de botín y se establecieron a ocho leguas de la ciudad con el emir local Abderramán al frente.

En la tarde del 6 de enero ya era evidente que la victoria era absoluta, el botín mucho más importante de lo esperado y el numero de cautivos liberados más elevado de lo que Cisneros había imaginado.

El emir Abderraman pensaba que se trataba de un ataque en busca de oro y que los españoles se irían una vez logrados sus objetivos pero no era esa la intención de Fernando el Católico que en una misiva a Pedro Navarro le indicaba que  “no ha de haver moro ninguno sino que al adelante se ha de poblar de cristianos y que al presente ha de estar con guarnición de cristianos, porque no se podría luengamente conservar”. O sea que si no se fijaba población de la Península la conquista podía tener los días contados.

El objetivo era más difícil de conseguir de lo que pensaba Fernando. Ya no se trataba de asentar población aliena y desplazar a la autóctona en una península que tenia antiguas tradiciones comunes, si no de maniobrar en territorio totalmente hostil donde además operaban los descendientes de los andalusíes expulsados en 1492 con la conquista de Granada. De estos ex españoles había una colonia bastante numerosa en los alrededores de Bugia y apoyaron a Abderraman.

La situación se volvió muy complicada y en 1512 y después en 1514, hubo dos intentos de asalto por parte de los hermanos Barbarroja. La política de consolidación de las posiciones españolas, fracasó y su presencia se limitó a plazas fuertes litorales que sin embargo contribuían a que la piratería musulmana disminuyera

La situación fue manejable hasta que el Imperio Turco movió sus tentáculos en la región. No era lo mismo enfrentarse a diversos reyezuelos o emires locales que a un imperio como el turco en plena expansión. Años más tarde, Carlos V recuperó el reino de Tremecen y dio muerte a otro de los hermanos Barbarroja, pero finalmente se impuso el Imperio Otomano, que incorporó Argel a su esfera de poder y conquistó Bugia en 1555.

Sebastian I

Los portugueses hicieron un último esfuerzo veinte años mas tarde para realizar la misma tarea que estaban haciendo castellanos y aragoneses en el Mediterráneo e intentaron la conquista de la parte atlántica controlada por los benimerines. Fue un autentico desastre y en la batalla de Alcazarquivir murieron el rey Sebastian I y gran parte de la nobleza portuguesa en 1578.

Las consecuencias a largo plazo llegaron hasta bien entrado el siglo XVIII. Pueblos enteros de las costa valenciana y catalana desalojaron la parte costera y se instalaran en puntos más altos y alejados de un litoral que se había convertido en un horizonte peligroso por donde llegaban cada primavera, velas en busca de botín y esclavos. Isla enteras, como Menorca, se protegieron con un circuito litoral compuesto por fortines y enlazados por caminos de herradura para dar alarma temprana en caso de llegada de indeseados visitantes.

Una situación que no se estabilizó hasta que se realizaron acciones concretas contra los puertos berberiscos, nidos de piratas, que siendo atacados repetidamente, se vieron obligados a llegar a un acuerdo. Una de estas exitosas operaciones fue la llevada a cargo por Antonio Barceló en 1783 y 1784 con sus novedosas lanchas cañoneras. No fue hasta entonces que el litoral cristiano pudo vivir en paz.

Manuel de Francisco Fabre

https://es.wikipedia.org/wiki/Conquista_de_Bug%C3%ADa_(1510)

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