Nace Domingo Montes Regueiferos (6 enero 1863)

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Domingo Montes Regueiferos

Domingo Montes Regueiferos, fue uno de los oficiales de la marina que participaron en los encuentros navales durante la guerra de Cuba contra los norteamericanos. Una de las imágenes que nos vende la iconografía oficial, es que las acciones de los americanos, se desarrollaron sin ninguna resistencia coherente de nuestra armada. Y no fue así.

El 15 de febrero de 1898, el acorazado Maine se hundía frente a La Habana, provocando una enorme agitación en la opinión pública estadounidense, convenientemente azuzada por la prensa amarilla, que apoyaba activamente los intereses comerciales americanos, que deseaban ampliar su campo de acción a las posesiones españolas. Un mes más tarde, los Estados Unidos declararon la guerra a España.

Dada la proximidad de las bases estadounidenses y la debilidad de la armada española, todos en el ejército americano, pensaban en una campaña de pocas semanas. Sin embargo, los errores de logística americanos para asistir a su cuerpo expedicionario y la eficacísima resistencia de la armada local, compuesta por minúsculas cañoneras de pocas toneladas de desplazamiento, diseñadas para controlar el contrabando local y no para participar en un conflicto internacional, hicieron que la campaña durara varios meses.

El 11 de mayo de 1898, Domingo Montes se encontraba al mando del Antonio Lopez. Un remolcador de 120 toneladas que había sido armado apresuradamente con un cañón Nordenfeld de tiro rápido de 57 mm. Era el navío más grande de la flotilla española, cuando se encontró bloqueado en el interior del apostadero de Cárdenas y vio como el cañonero USS Machias de 1.177 toneladas, el guardacostas USS Hudson y el torpedero USS Winslow entraban en la bahía.

¿Quién era Domingo Montes Regueifero? Pues era un oscuro marino, que había tenido una agitada vida prestando servicio en Filipinas, en la campaña de Jolo y realizando estudios hidrográficos en Leite y Cebu. De retorno a la Península, estuvo destinado al Observatorio de San Fernando y finalmente fue enviado a Cuba en 1895. Era, pues, el producto típico de nuestra marina a finales del siglo XIX. Amplia experiencia en los mares más inhóspitos y capacidad de improvisar soluciones con escasos medios.

Lo que sucedió a continuación, se repitió en varios escenarios. Las naves americanas eran técnicamente superiores en número y capacidad de fuego, pero estaban mal dirigidas y su tripulación pesimamente entrenada. Domingo, desde su pequeño remolcador, pobremente armado, consiguió dejar fuera de control al Winslow, que tuvo que abandonar la bahía, remolcado por el Hudson.

Los americanos nunca reconocieron semejante derrota y que no fue más grave porque la santabárbara del Antonio Lopez, se vació y Domingo se quedo sin capacidad de fuego. Para calmar su orgullo, bombardearon la ciudad a distancia, escribiendo en su informe que habían sido sorprendidos por baterías terrestres escondidas. Baterías que solo existieron en su imaginación. El pretendido desembarco en la ciudad fue abortado y no se repitió el intento en toda la contienda.

Terminada la guerra, Domingo regresó a la Península en agosto de 1898, enfermo, y en el verano siguiente quedó excedente en Madrid. Recuperado en 1900 todavía embarcó en el buque escuela Infanta Isabel. Pero su salud estaba muy quebrantada y a partir de 1902 ya solo ocupó destinos en tierra. Murió repentinamente en San Sebastián en 1911, mientras prestaba sus últimos servicios como ayudante de órdenes de Su Majestad el Rey, Alfonso XIII.

Sirvan estas líneas de humilde homenaje a otro de los servidores de nuestro país, en los turbulentos años a caballo entre los siglos XIX y XX.

Manuel de Francisco Fabre

http://dbe.rah.es/biografias/86378/domingo-montes-regueiferos

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