El 240º Aniversario de la enseña nacional

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El Museo Naval de Madrid acoge en sus instalaciones, desde el pasado mes de diciembre y hasta el 5 de abril próximo, la exposición «La bandera que vino de la mar. Los colores que nos identifican», para conmemorar el 240 aniversario de la decisión del rey Carlos III de dotar a los barcos de su Real Armada de la bandera y los colores que, con el tiempo y hasta la fecha —salvo el breve periodo de la II República— se convertirían en la enseña nacional. Una efeméride que se cumplió en mayo de 2025.

Carlos III

El decreto del monarca, de mayo de 1785, venía a dotar a los navíos de guerra de una enseña claramente visible en alta mar, evitando el peligro de confundir a amigos o enemigos, ya que numerosas armadas tenían como fondo de sus banderas el blanco, difícilmente identificable a gran distancia.

Dentro del concurso de ideas, entre las diferentes propuestas, siempre estuvo claro que los colores básicos debían ser el rojo y el amarillo, en diferentes combinaciones —siempre franjas— de tamaños.

Y es que los colores rojigualdos que enseñorean todo el solar patrio, en edificios públicos, celebraciones, eventos deportivos…, tienen su razón de ser, ya que el rojo estaba estrechamente relacionado desde la Edad Media con pendones, cruces militares y la tradición heráldica española; mientras que el amarillo estuvo presente de forma generalizada en uniformes y decoraciones navales, entre los siglos XVI y XVIII.

La bandera del navío San Ildefonso

La nueva enseña pronto encontró una excelente acogida, extendiéndose su uso no solo a la Armada Real, sino también a las instalaciones militares de costa de la Marina —singularmente los puertos de La Coruña y Cádiz—, así como a la marina mercante. De hecho, era el último símbolo que se veía al partir de España y el primero al regresar a ella de ultramar.Luego, la Francesada exacerbó los ánimos y despertó un sentimiento de identidad patrio, que encontró en la rojigualda el símbolo al que aferrar su decidida resistencia al invasor. Si bien la Constitución de Cádiz, de 1812, ya reconocía esta realidad y el generalizado reconocimiento de esa bandera como símbolo de la Nación —su uso se fue extendiendo a la Milicia Nacional y otras instituciones—, no se reconocería formalmente como bandera de España hasta 1843, por Real Decreto firmado por la reina Isabel II. 

La exposición consta de 57 piezas originales, muchas nunca expuestas, bien por su tamaño o fragilidad, y que han sido restauradas para la ocasión. La muestra tiene varios hitos: el repaso del Real Decreto de Carlos III que dio origen a la bandera y de las distintas propuestas que se presentaron; evolución del escudo; banderas históricas, estandartes, documentos, pinturas y otros materiales; la forma en que se extendió el uso del pabellón rojigualdo a otros cuerpos e instituciones, y algunas piezas singulares.

En definitiva, la exposición anima a comprender la historia de la enseña nacional y cómo llegó a representar el sentimiento patrio de toda una Nación.

 Jesús Caraballo

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