
“(Que se haga) edificar esta galera Real, de la mejor madera que por esas partes se hallase, por ser el pino de Cataluña el mejor leñamen que en Ásia, África y Europa se halla”. (Orden de construcción, 15 de enero de 1568)
Construida bajo la supervisión de los mejores mestres d’aixa catalanes, La Real fue botada en 1568 en las Reales Atarazanas de Barcelona alcanzaba los 60 metros de eslora y más de 6 de manga, pesaba unas 237 toneladas. Era la galera más grande de su época, aunque relativamente ligera con un calado de un metro, lo que le permitía operar en aguas poco profundas y cerca de la costa. Estaba armado con 3 cañones pesados y 6 ligeros, tenía 59 remos que la impulsaban. Cada remo era manejado por cuatro o cinco hombres, lo que elevaba la cifra de remeros a casi 300.
La tripulación estaba constituida por unos 550 hombres, entre los que se encontraba un capitán de galeras, un piloto, un cómitre (contramaestre), alguaciles, maestros artesanos, soldados de infantería y galeotes, entre otros.
Respecto al velamen, portaba una vela tipo latina en cada mástil, la mayor llamada “bastarda” y la del trinquete llamada “burda”, siendo esta última de menos superficie. Para vientos muy duros se usaba una vela cuadra llamada “treo”.

La vida en una galera se caracterizaba por el hacinamiento y la falta de higiene, con 250 a 300 hombres en un espacio muy reducido. Lo remeros iban encadenados a sus bancos, donde vivían, sudaban, dormían, comían y descomían, por lo que el mal olor era una constante a bordo, que en la carroza se trataba de mitigar con perfumes, colonias y hierbas olorosas. Las enfermedades contagiosas podían ser desastrosas. La dieta de los galeotes consistía en bizcocho, agua, habas, arroz, aceite y sal. El resto tenía la misma dieta reforzada con carne, tocino, pescado, queso, garbanzos y vino. La vida era muy difícil incómoda, y entre la gente de cabo podían surgir discusiones por cualquier nimiedad, que podían terminar en duelo si el mando no intervenía a tiempo. Como rezaba un viejo dicho: “La vida en la galera, de la Dios a quien la quiera”.(Real Academia de la mar)
NAVE CAPITANA
A diferencia de otras galeras de la época, fue concebida como nave capitana desde el primer tablón.

Juan de Mal Lara
El diseño de la cocina fue supervisado por el famoso arquitecto y artista Benvenuto Tortello. La decoración es de estilo barroco y se convirtió en una auténtica obra de arte. La parte de popa está decorada con coloridas pinturas que representan temas bíblicos, pintadas por Juan de Mal Lara, un famoso artista del renacimiento español. Estatuas de santos y decoración tallada ejecutadas por Bautista Juan Vázquez padre, conocido como el diseñador de la Catedral de Sevilla. (artefact)
Uno de los elementos más distinguidos de la galera fue su castillo de popa, ricamente tallado, mostraba escudos, ángeles, motivos vegetales y símbolos de la monarquía hispánica.
“La popa desta Real galera es tan rica y tan llena de artificio, que más parece templo que nave.”

La popa de La Real era un auténtico retablo flotante, concebido para proclamar el poder espiritual y político de la Monarquía Hispánica. Su programa iconográfico, diseñado por el humanista Juan de Mal Lara, “fue ordenado para mover al ánimo del capitán a la virtud y al buen gobierno.”
En cuanto a la estructura, destacaban las tallas en madera policromada, predominando rojo, azul y oro, las esculturas de ángeles, santos, virtudes (“La Justicia con su espada y balanza, la Fortaleza armada, la Fe con la cruz levantada”) y emblemas imperiales, con un gran escudo real en el centro, flanqueado por figuras alegóricas. Motivos vegetales, roleos y guirnaldas unificaban el conjunto, así como las ventanas y los balconcillos con marcos dorados.
En cuanto a la iconografía principal, se encontraban tallas de Cristo como juez protector, la Virgen como guía de la flota y Santiago y San Miguel como patronos del combate.
Púsose en ella la imagen de Cristo Nuestro Señor, con los santos que son amparo de la cristiandad.
La nave portaba emblemas de Felipe II: escudo cuartelado con las armas de Castilla, León, Aragón, Sicilia, Austria, Borgoña y Flandes, así como columnas de Hércules con el lema PLUS ULTRA. La corona imperial “en lo más alto, sostenido de ángeles.”

El historiador y ensayista Rafael Ballester Escalas habla en su libro «Historia gráfica de España» (1956) de la imagen de Jesús crucificado que más devoción se le rinde en Barcelona, la del Santo Cristo de Lepanto que, según cuenta la tradición, estuvo en la Galera Real de don Juan de Austria (1545 o 1547-1578) durante la famosa batalla de ese nombre que tuvo lugar en 7 de octubre de 1571. D. Rafael Ballester también destaca, entre otras cuestiones, el hecho de que en muchas localidades de la costa catalana se conservaron «trofeos» relacionados con esta crucial batalla en la que se derrotó a la Armada otomana cerca del Golfo de Lepanto. (antiguascofradias.blogspot.com)

La tradición sostiene que la imagen del Santo Cristo de Lepanto, hoy venerada en la Catedral de Barcelona, viajaba en la popa de la galera de don Juan de Austria durante la batalla de Lepanto (1571). Según el relato, el Cristo se inclinó milagrosamente para esquivar una bala turca, motivo por el cual fue conservado como reliquia junto a otros trofeos de la victoria, como la maqueta de la nave capitana, hoy en el Museo Marítimo de Barcelona. Muchas localidades españolas, especialmente catalanas, también guardaron objetos procedentes de aquella batalla, destacando los conservados en la Real Armería de Madrid.
Actualmente, la imagen se encuentra en la Capilla del Santísimo de la Catedral de Barcelona, sobre el sepulcro de San Olegario. Durante la Cuaresma se celebra cada viernes un Vía Crucis presidido por el Cristo, y el Viernes Santo se realiza otro por la Avenida Catedral con el Cuerpo de Portantes.
LEPANTO
En 1571 alrededor de 500 naves de guerra se reunieron en las costas de Grecia, cerca de Lepanto. A un lado, la armada del imperio otomano dirigida por el invencible Ali Bajá. Enfrente, la armada de la Santa Liga, una alianza creada por el papa Pío V y dirigida por don Juan de Austria, hermano de Felipe II.

El desenlace de la famosa batalla de Lepanto, de la que acaban de celebrarse 450 años, es de sobra conocido. Por primera vez en muchos años los turcos eran derrotados y obligados a retirarse hacia el Mediterráneo oriental. Tan importante fue para los cristianos esta victoria que Cervantes, que participó en ella, denominó la batalla como la más alta ocasión que vieron los siglos. (Theconversation.com)

El 7 de octubre de 1571, en el golfo de Patras, La Real ocupó el centro de la línea de la Liga Santa. Allí, frente a ella, se situó la galera otomana Sultana, capitana de Alí Pachá. El choque entre ambas naves fue el corazón de la batalla.
El combate comenzaba con la voz “¡Al arma!”, de donde viene la palabra “alarma”. La gente acudía a sus puestos de combate. Se preparaban las armas. Se mojaban las estructuras y se repartían cubos de agua para combatir incendios. Los barcos o las escuadras, dentro de lo posible trataban de ganar una posición de ventaja a barlovento, a barlocorriente, con el sol de espaldas, y con la proa hacia la amura del contrario. Los combates tenían dos fases: a distancia o artillero, y embestida, abordaje y cuerpo a cuerpo, en el que la gente luchaba como la infantería en tierra, pero lo hacían en espacios muy constreñidos, sobre plataformas inestables, y donde, además de por un disparo, un flecha o un sablazo, la gente podía morir ahogada. (Las galeras de Lepanto, Real Academia de la Mar)
El abordaje fue feroz: arcabuces, picas, espadas, humo, astillas y gritos. La cubierta de La Real se convirtió en un escenario de combate cuerpo a cuerpo donde la disciplina cristiana y la estructura reforzada del buque marcaron la diferencia.

El momento clave de la batalla fue el choque de la galera «Real», donde se encontraba el comandante de la flota, Juan de Austria, con la galera insignia de los otomanos, la «Sultana». Tras un intercambio de disparos que dañó el palo mayor de la Real, los barcos chocaron de frente, penetrando el ariete de la Sultana en la Real hasta el cuarto banquillo. Los otomanos abordaron, los españoles rechazaron dos veces sus ataques y durante la tercera, el almirante español dirigió personalmente a sus hombres en un contraataque, los otomanos fueron derribados y los españoles irrumpieron en la cubierta del buque insignia enemigo. Durante una feroz batalla, Juan de Austria resultó herido en la pierna y el almirante otomano Ali Pasha Moazenzadeh murió. (Reddit)
Cuando cayó el estandarte otomano, la batalla se inclinó definitivamente hacia la Liga Santa.

Sólo la de Andrea Doria parecía lo suficientemente intacta para la ocasión. Sin fechas ni testimonios precisos, la galera real debió de zozobrar seguramente en el puerto de Mesina antes del 10 de marzo de 1572, cuando Felipe II anunció a su hermano la construcción de una nueva galera de veintinueve bancos. El 27 de marzo le comunicó que estaría lista a finales del mes de abril y que la decoración y esculturas se realizarían en Nápoles. Las galeras reales que sucedieron al nuevo Argo probablemente no lo igualaron jamás, puesto que las circunstancias de este acontecimiento requirieron una representación ejemplar. (náutica digital)

En conmemoración de esta batalla, el papa san Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre.
En 1971, con motivo del IV Centenario de la batalla, el Museo Marítimo de Barcelona organizó una exposición en la que se presentó al público esta reconstrucción a escala real de la galera, recreada a partir del proyecto liderado por el director del museo de entonces, José María Martínez-Hidalgo.

Ricardo Aller Hernández
FUENTES:
*https://es.wikipedia.org/wiki/Real_(1568)
*https://www.nauticadigital.com/historia/una-de-las-joyas-del-museo-maritimo-de-barcelona-la-galera-real/
* ARGO,LA GALERA REAL DE DON JUAN DE AUSTRIA EN LEPANTO Sylvène Édouard Universitè Jean Moulin, Lyon
* https://www.mmb.cat/es/colleccions/embarcaciones/replica-galera-real/
*https://antiguascofradias.blogspot.com/2016/10/el-santo-cristo-de-lepanto.html
*https://www.abc.es/historia/abci-batalla-lepanto-humillacion-juan-austria-imperio-otomano-201610070157_noticia.html
https://theconversation.com/es
