Concurso V Centenario: Navegantes y Descubridores Guipuzcoanos

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Narración creada y enviada por Alfonso Mújica

Pues desde el País Vasco se realizaron numerosos descubrimientos en tierras lejanas. En los años sesenta del pasado siglo un historiador y erudito donostiarra escribió un libro sobre los vascos en Canadá. En dicho trabajo afirmaba el autor que en el siglo XVI los vascos se dedicaban a la caza de la ballena en las costas de Terranova. Pero también afirmaba que seguramente los vascos llegaron a las costas norteamericanas mucho antes, incluso antes que Colón. Lo que pasaba es que a aquellos pescadores no les interesaba que se divulgase los lugares de la cacería entre los pescadores franceses e ingleses. Por eso guardaban silencio sobre los lugares a los que habían llegado en pos de la ballena y otros bancos de pesca como el bacalao.

Pero en las navegaciones de Colón y de otros personaje españoles también figuraron como marinos muchos navegantes vascos. Principalmente esto sucedió con el viaje de Magallanes-Elcano. Los de este viaje cruzaron el mar Atlántico y pasaron el estrecho de Magallanes por el Sur de América. Desde allí tras enormes padecimientos llegaron a las islas Filipinas. Pero en esta ocasión los tripulantes de Magallanes tuvieron acceso carnal con las indígenas y también hicieron acopio de especias, que tenían gran acogida y precio muy alto en Occidente. En una comida con los indígenas padecieron el veneno o sustancias perjudiciales que acabaron con la vida del capitán Magallanes y otros marinos españoles. Quedó sólo el vasco Elcano con algunos navegantes más los que al mando de la nao Victoria intentaron llegar a España. Objetivo muy difícil porque en el recorrido se topaban con los navíos y las colonias portuguesas. De vez en cuando tenían que hacer aguada para aprovisionarse de agua y de alimentos. Para ello tenían que evitar a los colonizadores portugueses y a los mismos indígenas. Pero por fin llegaron a España, al puerto de Sanlúcar de Barrameda de donde habían partido. Elcano dirigió una carta al Emperador Carlos V en el que le relataba las especias que había traído y terminaba diciendo que lo que más se ha de temer es que habían demostrado la redondez de la tierra porque partieron hacia Occidente y habían vuelto por Oriente.

En las fechas actuales se representa en Guetaria y en Sanlúcar la llegada de Elcano y de los marinos supervivientes. Hace unos años asistí en Ordizia a una conferencia del marino mercante e historiador Sr. San Miguel. Nos dijo que esos marinos que venían tan exhaustos y desarrapados en realidad eran millonarios. Y eso sería porque quien más quien menos habrían obtenido una bolsa de especias con el fin de venderlas en casa. Y así conseguir un gran botín.

Pero no solo estos fueron los navegantes vascos. Un noble vascongado de Zumarraga, de la casa Legazpi, decidió en su juventud trasladarse a las tierras mejicanas. Eran los primeros años del siglo XVI.  Legazpi llegó a Méjico y allí trabajó en varios puestos de importancia. Fue Secretario de la Audiencia. Como Secretario conoció muchos casos e intervino en ellos aunque sin facultades decisorias. Al final, con casi 60 años fue Alcalde de Méjico. En  este cargo tenia a su mando soldados y policías. De modo que él era un hombre muy experimentado.

Por estos años el ordiziarra Urdaneta había caído en manos de los portugueses y sobrevivía en una isla de Indonesia. Allí aprovechaba el tiempo para aprender el idioma de los indígenas y estudiaba las costumbres de aquellos indios. Por fin, los portugueses decidieron llevarle de vuelta a España y a su casa. Este hombre era muy interesante porque conocía el idioma de los indígenas y era capaz de convivir en tierras de extraños. Además en la madurez de su vida se había hecho sacerdote y solía difundir la fe católica entre los indios. Además conocía los instrumentos de navegación por lo que su colaboración era muy interesante.

Así Legazpi como Alcalde de Méjico decidió realizar una navegación por Oriente con el permiso del Emperador Felipe II. El Emperador le hizo llegar una carta solo para abrirla en alta mar a muchas millas de la costa. En ella decía que quería que fuese con la expedición también Urdaneta como navegante y sacerdote. En aquellos tiempos el descubrimiento de las Indias tenía como fin la obtención de especias y la propagación de la fe verdadera, la fe católica. Así atravesaron todo el Pacifico Sur y llegaron a las islas filipinas, nombradas así en honor al Emperador Felipe II.

Pero Legazpi prohibió a la tripulación de tener relaciones sexuales con las indígenas. Y también los negocios de especias tenían que hacerse con la mediación de un Interventor Real. De esta forma el marino de Zumarraga se ganó a los indígenas. Además Legazpi solía hacer una ceremonia de hermandad con los jefes de aquellas islas y les prometía que les defendería de los ataques de los comerciantes chinos y de los piratas malayos. Así con solo estas maniobras diplomáticas y políticas se hizo con el dominio de la mayoría de las islas a las que bautizó de Filipinas.

Por otro lado Urdaneta nada más llegar a una isla filipina decidió volver a Méjico para aprovisionar a su vuelta a los descubridores españoles. Pero el “tornaviaje” no era nada fácil porque los vientos eran desfavorables. Tuvieron que ascender hasta el Norte de las islas del Japón y de allí atravesar el océano Pacífico para llegar a California y por cerca de la costa bajar hacia Méjico. Con este descubrimiento se hizo posible por aquellos tiempos que todos los años una nave española venía de Manila y traía los productos de telas y porcelanas chinas para cambiarlas por los mantones y demás productos de Filipinas. Fue una fuente de riqueza este galeón de Manila. Pero Urdaneta a su vuelta  de la expedición de Legazpi, trajo dentro de su nave materias primas y profesionales de carpintería y de la construccion que contribuyeron a construir la ciudad de Manila y  de otras poblaciones.

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