DOMINGO DE BONECHEA

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Domingo de Bonechea

Tahití, enero de 1775

La fragata El Águila descansa inmóvil en la bahía, mecida apenas por un oleaje suave. El aire cálido de Tahití entra por la escotilla cargado de humedad y de olor a tierra mojada. Dentro de la cámara del capitán, la luz vacila sobre la mesa de campaña, iluminando un tintero, un pliego de papel y la mano temblorosa de Domingo de Boenechea.

Me hallo fatigado de continuo y con pocas fuerzas para el gobierno de la fragata, mas confío en mis oficiales, que son de probada lealtad. Si Dios no me concede alivio, ruego se cumpla cuanto he dispuesto para el bien del Rey y de esta empresa.”

Afuera, los tahitianos se mueven por la playa trayendo a la expedición frutas y agua fresca. Pocos pueblos como este le han ofrecido una humanidad tan franca. Bonechea inclina el cuerpo sobre el papel y escribe:

Los naturales muestran inclinación a nuestra nación y desean que volvamos con frecuencia. No se advierten señales de hostilidad, antes bien de amistad sincera. Si Su Majestad persevera en este designio, podrá contarse esta isla entre las más útiles y fieles del Mar del Sur.”

Al terminar la frase, el vasco deja la pluma y cierra los ojos un instante. Sabe que lo que está escribiendo no es solamente un reporte más, es su despedida del mundo, su último acto de servicio, su legado para quienes continuarán la ruta que él ya no podrá seguir.

El mareo vuelve. Se lleva una mano al pecho, respira con dificultad, luego se recuesta sobre la silla y cierra los ojos, escuchando el rumor del mar contra el casco, el murmullo de los isleños en la playa, el canto lejano de los pájaros. Y así, mientras la noche cae sobre Tahití, Domingo de Bonechea empieza a apagarse.

EL PERSONAJE

Domingo de Bonechea nació en Guetaria (Guipúzcoa) el 21 de septiembre de 1713, en el seno de una familia vinculada a la navegación, ya que su padre, Juan Bautista Bonechea, era capitán de navío.


Carlos III

Al lo largo de su carrera, Bonechea alcanzó el grado de capitán de navío, destacando en distintas campañas en el Mediterráneo y Atlántico. El Pacífico Sur se había convertido en un espacio de creciente interés para las potencias europeas: las expediciones de James Cook y los avances franceses (Louis Antoine de Bougainville) en la zona despertaron la preocupación de Carlos III española por consolidar su presencia en un territorio que, aunque vasto, era vulnerable a la penetración extranjera. Así, para asegurar la soberanía española sobre estas aguas, el virrey del Perú, Manuel Amat y Junyent, ordenó una serie de expediciones destinadas a reconocer, cartografiar y eventualmente incorporar Tahití y otras islas polinesias a la órbita española.

PRIMERA EXPEDICIÓN AL PACÍFICO SUR (1772–1773)

En 1772, Boenechea recibió el mando de la fragata Santa María Magdalena, conocida también como “El Águila”. La expedición partió del puerto de El Callao con objetivos múltiples: reconocimiento geográfico de archipiélagos poco explorados, evaluación estratégica de posibles enclaves para la corona y observación etnográfica de las sociedades polinesias.

Durante este viaje, Boenechea exploró islas de los archipiélagos de Sociedad y Tuamotu, y realizó una descripción detallada de Otaheite (Tahití), a la que denominó isla Amat, en honor al virrey. Sus informes, conservados en el Museo Naval de Madrid, destacan por su precisión cartográfica y por un enfoque etnográfico que refleja la sensibilidad ilustrada de la época.


Plano y perspectiva del Puerto de Santa Cruz de Matutira en la isla Amat

Hallamos la isla poblada de gentes afables, de trato pacífico y curiosas de cuanto pertenece a nuestra nación. Acudieron a la playa en gran número, ofreciendo frutas y aves, y mostrando deseo de comercio. La tierra es fértil y abundosa en agua dulce, con montes cubiertos de arboledas que parecen de gran provecho.”

El 26 de septiembre de 1772 partió en una misión de exploración a Tahití.  Entre los oficiales que acompañaron a Bonechea, estaban Tomás Gayangos, como teniente, los alféreces Raimundo Bonacorsi y Francisco Verdosoto, y el piloto Juan Antonio Hervé, que había participado en la expedición anterior de González de Haedo.


Virrey Manuel Amat y Juniet 

“Parece esta isla la más a propósito para fundar en ella una misión o establecimiento, por la benignidad de su clima, la abundancia de víveres y la buena disposición de sus moradores. No se advierten señales de que otras naciones europeas hayan tomado posesión.”

El día 8 de noviembre divisaron una isla mayor que las anteriores que reconoció como Tahití, pero debido al poco viento la fragata no pudo acercarse a tierra. El día 12, Bonarcosi, otros marineros y un indígena recogido en la isla de San Cristóbal marcharon a tierra, llegando el resto de la expedición a Tahití el 13, anclando delante del pueblo de Tautira, localidad que rebautizó con el nombre de «Santísima Cruz».

Los naturales reconocen por señor a un jefe principal, cuyo mando es obedecido sin disputa. Su gobierno es suave, y aunque no usan castigos severos, mantienen orden en sus poblaciones. Mostráronse deseosos de nuestra amistad y de que permaneciésemos entre ellos.”

Plano de Valparaíso de 1790

Bonaechea salió de Tahití el 20 de diciembre de 1772, llegando a Valparaíso el 21 de febrero de 1773.

Navegamos entre islas numerosas, muchas de ellas bajas y rodeadas de arrecifes que dificultan la derrota. Levanté carta de las que pudimos reconocer, poniendo nombre a varias para memoria de Su Majestad y utilidad de la Armada.”

SEGUNDA EXPEDICIÓN (1774–1775)

La segunda expedición, emprendida en 1774, tenía un propósito más ambicioso: establecer una presencia española permanente en Tahití. Para ello, Bonechea debía fundar una misión religiosa, crear un enclave estable y establecer relaciones diplomáticas con los jefes locales.

<<Dos barcos, el Águila y el Júpiter (Bonechea y José Ramón de Andía eran sus capitanes, respectivamente), zarparon del puerto de Callao el 20 de septiembre de 1774.  Llevó una casa-misión portátil, llevaba una gran cruz de madera, varias especies de animales, semillas y herramientas para la casa-misión.  Así mismo, los oficiales y misioneros llevaban un Diccionario español-tahitiano, hecho en Lima por el soldado Máximo Rodríguez.>> (althistory)

La primera embarcación en llegar a Tahití fue la de Andía, el día 8 de noviembre, seis días más tarde llegaba la fragata Águila. Las manifestaciones de alegría entre los tahitianos fueron grandes.

Durante la expedición descubrieron siete islas del archipiélago de las Tuamotu, cinco por Bonechea (Tatakoto, Tekokoto, Hikueru, Faaite y Tahanea, Motutunga), dos por Andía (Amanu y Makatea). A todas ellas las bautizaron con nombres del calendario religioso.

Habiéndose reunido con el rey Tu, el más importante de los caciques tahitianos, estableció una misión dirigida por dos frailes franciscanos y un fortín, asegurando el dominio de España en la isla.

Quedaron los religiosos en buena paz con los naturales, quienes les ofrecieron casas y tierras para su sustento. Dejé instrucciones para que mantuviesen amistad y procurasen la conversión sin violencia, pues los isleños son dóciles y de buen natural.”

MUERTE

La salud de Bonechea se deterioró gravemente durante la travesía, describiéndolo él mismo de esta manera:

Me hallo fatigado de continuo y con pocas fuerzas para el gobierno de la fragata, mas confío en mis oficiales, que son de probada lealtad. Si Dios no me concede alivio, ruego se cumpla cuanto he dispuesto para el bien del Rey y de esta empresa.”


Teniente Tomás Gayangos

 Domingo de Bonechea falleció en Tahití el 26 de enero de 1775. El mando fue asumido por el teniente Tomás Gayangos. Fue enterrado en la propia isla, probablemente en la zona donde se había establecido la misión española.

El 12 de noviembre de 1775 se abandonó la misión, marcando el fin del intento español de colonización permanente en la Polinesia.

La corona española decidió no continuar el proyecto colonial en Tahití, las expediciones de Bonechea dejaron una huella significativa: una cartografía precisa de islas y rutas del Pacífico Sur, descripciones etnográficas que constituyen valiosos testimonios sobre la Polinesia precolonial, documentación diplomática que evidencia un enfoque relativamente pacífico y negociador y contribución al conocimiento científico en un momento de intensa competencia internacional. Hoy en día se consideran fuentes primordiales para la etnohistoria de la Polinesia

<<En la actualidad, la tumba de Bonechea en Tautira sigue siendo recordada como un punto de contacto histórico entre las culturas española y tahitiana.>> (Wikipedia)

Ricardo Aller Hernández

FUENTES:

* https://historia-hispanica.rah.es/biografias/6549-domingo-de-bonechea-y-andonaegui

* https://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_de_Bonechea

*https://althistory.fandom.com/es/wiki/Domingo_de_Bonechea_(Mancomunidad_Hisp%C3%A1nica)

*hhtps://web.archive.org/web/20070609092803/http://derroteros.perucultural.org.pe/textos/derroteros13/i.pdf

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