Juan Escóiquiz Mezeta (1747-1820)

Si te gusta, compártelo:
Juan Escóiquiz Mezeta

Don Juan nació, según la mayoría de los historiadores, en Ocaña (Toledo) el 14 de julio de 1747. Los navarros “tiran para casa” y colocan su nacimiento en Aoiz (Navarra). Fue hijo del teniente general Juan Martín de Escóiquiz y de la hidalga vizcaína Teresa de Mezeta. A la edad de cuatro años, su padre fue destinado a Orán como comandante general de la ciudad y plaza norteafricana. Recordemos que Orán fue, por dos veces, territorio español: primero de 1509 a 1708 y, posteriormente, entre 1732 y 1791. Fue en esta segunda etapa, cuando nuestro personaje residió en esta urbe, emblemática e histórica. Aquí comenzaron sus estudios más elementales de Gramática, Latín e, incluso, de las Armas. El fallecimiento del padre provocó que la madre volviera, con toda la familia, a su tierra de Guernica. Su estancia en Vizcaya fue corta, pues inmediatamente ingresó en el colegio de los jesuitas de Toulouse (Francia). Fue en este centro donde perfeccionó sus estudios de Latín, y en el que adquirió el dominio del idioma francés.

Carlos III

            Aunque su padre, allí en Orán, le orientase a la carrera de Armas, finalmente siguió la carrera Eclesiástica. Carlos III, en agradecimiento a los servicios militares de su ascendiente, le trajo a la Corte, y tras seis años de estancia en la misma,  le concedió una canonjía de la Catedral de Zaragoza. Allí permaneció durante dos décadas, aprovechando esta etapa para el conocimiento de la lengua y la literatura inglesa. En 1789 regresó a la Corte de Carlos IV, recién ascendido al Trono, como “sumiller de cortina” de la Capilla Real. Fue con este cargo, cuando consiguió granjearse las simpatías de los reyes, Carlos y M.ª Luisa, así como de su valido Manuel Godoy. Merced a esta afinidad, Escóiquiz se convirtió en maestro y preceptor del Príncipe de Asturias en 1795.

Godoy,

A partir de este momento, y prácticamente hasta su muerte, tuvo una grandísima ascendencia e influencia sobre Fernando VII. Pese a que en una primera época, hasta 1798 aproximadamente, tuvo una excelente relación con Godoy, esta se deteriora rápidamente por causa de la aversión entre Fernando y el valido real. Históricamente, no está claro, si esta antipatía fuera propiciada por el preceptor, o este fuese arrastrado por la hostilidad del heredero hacia el todopoderoso Manuel. Fuera como fuese, Escóiquiz tomó partido por el Príncipe de Asturias.

            Tras el eclipse coyuntural de Godoy, y aprovechando la rehabilitación de Gaspar de Jovellanos, nombrado Ministro de Gracia y Justicia, nuestro protagonista adquirió un gran relieve e influencia ante los monarcas. Historiadores hay que lo retratan como ambicioso, hasta el extremo de pretender el valimiento real. Sin embargo, la realidad que ocurrió fue la vuelta de Godoy, en 1800, al poder. Carlos IV, inmediatamente, “se quitó de encima” a Escóiquiz enviándole al destierro dorado del Arcedianato de Alcaraz. Parecía el final para la Historia de nuestro hombre.

Batalla de Trafalgar

            La situación política, económica y social de España, durante esta segunda época de Manuel Godoy como valido real, sufrió un deterioro muy importante. La alianza que el Príncipe de la Paz estableció con Napoleón fue un desastre, que por la ambición de aquel, supuso que nuestra nación quedara a merced del Emperador. Godoy aspiraba a convertirse en rey de Portugal, o al menos de la parte sur de dicho reino. Los dos se engañaban y desconfiaban mutuamente. Pero Napoleón, mucho más astuto y poderoso, consiguió que nuestra patria fuera tomada por los ejércitos imperiales franceses, desde los Pirineos hasta Madrid. No habíamos escarmentado, parece ser, de la Batalla de Trafalgar y pusimos nuestros ejércitos a disposición del Emperador y sus mariscales.

           Fernando, Príncipe de Asturias

           Fernando, Príncipe de Asturias, ya no era un niño, y se percataba de la coyuntura. El clamor popular contra Manuel Godoy iba en aumento, de la misma manera que la mala relación entre el heredero y el valido. La desconfianza entre ambos provocó que Fernando quedara prácticamente aislado en la Corte, y muy controlado, incluso por los propios reyes. Ante este devenir, y por medio de emisarios y personas de confianza,  el Príncipe de Asturias consiguió comunicarse con Escóiquiz, solicitando consejo y ayuda de este. Fue a comienzos de 1807 cuando el antiguo preceptor real vuelve al primer plano, aunque de manera secreta. Fernando, ya viudo de su primera esposa M.ª Antonia de Nápoles, conocía y rechazaba la idea de Godoy de casarle con su cuñada. Era plenamente consciente de la total dependencia de sus padres del valido. Temía que si moría su padre, en ese momento, no heredaría la Corona. Escóiquiz, “manos a la obra”, preparó sendos memoriales para el rey y la reina, en que se alertaba a los mismos de la ambición desmedida de su favorito Godoy. Igualmente, contactó con el embajador francés Beauharnais, con el que llegó a mantener una buena y cordial relación política y diplomática.

el Motín de Aranjuez

            Fernando, menos decidido que su antiguo preceptor, rompió el memorial para su madre, pero mantuvo el de su padre escondido, esperando la ocasión. Godoy, que disponía de espías por todas partes, presentía que algo estaba ocurriendo. De este modo tenso y crispado, se llegó al episodio histórico del Proceso de El Escorial. Este suceso se basó en el hallazgo del memorial redactado por Escóiquiz, inmediatamente aireado y utilizado por el valido real. A la postre, el Proceso desencadenó el Motín de Aranjuez del 18 de marzo de 1808. Al día siguiente, Carlos IV abdicaba en su hijo Fernando. Antes que el nuevo rey entrara en Madrid, el 24 de marzo, la víspera, el mariscal Murat había alcanzado la capital con sus tropas.

Tratado de Bayona

            Escóiquiz, inmediatamente, se incorporó a la nueva Corte. Todavía confiaba en Napoleón, y como principal consejero áulico del monarca novel, le recomendó acudiese al encuentro del Emperador, que anunciaba su entrada en España. Fue, todo hay que decirlo, un fracasado intento de evitar lo que sería la Guerra de Independencia. Llegados, Fernando y su séquito, a Vitoria, las sospechas se disiparon: estaban en manos de Napoleón, y no había posibilidad de vuelta atrás. El 10 de mayo, en Bayona, Fernando VII cede sus derechos ante el Emperador conforme a un acuerdo negociado por Escóiquiz. Él, ya descoronado, y todos sus consejeros fueron confinados en Valençay. Allí estuvo, también, nuestro personaje hasta mediados de 1810. Bien es cierto, que de todos, era el que más libertad de movimientos tenía. Seguía haciendo de intermediario entre Fernando y el gobierno de Napoleón. Se le atribuyó la participación en un plan de restauración de la Dinastía Borbón en Francia. Esto ocurrió durante el breve periodo de tiempo, en 1810, en que gozó de libertad de residencia en París, concedida por gracia del Emperador. El desbaratamiento del plan le llevó a un nuevo confinamiento, esta vez en Bourges.

Tratado de Valençay

            A finales de 1813, Escóiquiz es liberado y volvió a Valençay, para negociar la vuelta al Trono de Fernando VII. El 11 de diciembre se firmó, finalmente, el Tratado de Valençay. El monarca entró, de vuelta a España, en fecha de 22 de marzo de 1814, ingresando por Cataluña con vítores y gran entusiasmo. El rey, de regreso en Madrid, nombró a su antiguo preceptor y consejero Ministro de Gracia y Justicia. Pero en poco tiempo fue cesado en su cargo, y fue deportado a Murcia. Así terminaba la carrera política de este ilustre personaje, al que el mismísimo Napoleón tuvo en gran estima.

            El 19 de noviembre de 1820, Don Juan Escóiquiz Mezeta fallecía en Ronda (Málaga) víctima, parece ser, del cólera. Aunque marginado ya de la política, los últimos años los dedicó a su afición favorita: la literatura. El propio rey Fernando VII, tras su breve deportación, le nombró Bibliotecario Mayor del Reino. Como literato, además de sus traducciones de autores como Young y Milton, escribió varios tratados y un famoso poema épico titulado “México conquistado”. Cabe también añadir, que fue un patriota que perteneció a la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País.

            ¿Qué fue lo que ocurrió entre discípulo y preceptor en el año de 1814?

Francisco Iglesias Guisasola

VER EN VIDEO

https://youtu.be/souAeithugI

Si te gusta, compártelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *