Juan Vázquez de Mella y Fanjul (1861-1928)

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Juan Vázquez de Mella y Fanjul nació en Cangas de Onís (Asturias), el 8 de junio de 1861. Hijo único de Juan Antonio Vázquez de Mella y Varela, natural de Boimorto (La Coruña), y de Teresa Fanjul, originaria de Cangas de Onís. Su infancia transcurrió entre Cangas y Boimorto, tras quedarse huérfano de padre a los seis años.

            Estudió la enseñanza media en el Colegio-Seminario de Valdediós (Asturias), para posteriormente trasladarse a la Universidad de Santiago de Compostela, donde cursó la carrera de Derecho. Fue en Galicia donde inició su trayectoria periodística, política y como pensador. Realizó, allí, sus primeras conferencias en el Ateneo de Santiago y donde destacó como periodista en “El Pensamiento Galaico”.

            En el año de 1890 se trasladó a Madrid para colaborar en el periódico “El Correo Español”, fundado y dirigido por Luis María de Llauder, órgano de la Comunión Tradicionalista editado en la capital de España. Fue en esta época, cuando Antonio Cánovas del Castillo le propuso formar parte de un gobierno nacional de unión, pero Vázquez de Mella rehusó. Tras un primer intento, fracasado, de ser parlamentario en el Congreso de los Diputados por el distrito de Valls (Tarragona), consigue, finalmente, ser elegido por la circunscripción de Estella (Navarra) en el año de 1.893. Desde este año, y hasta 1899, permaneció en Las Cortes siendo reelegido por Aoiz y Pamplona.

Medalla Congreso Antimasónico de Trento

            Juan Vázquez de Mella fue un declarado anti-masón, que participó en el Congreso Antimasónico de Trento del año 1.896. Para él, la Masonería era el motor de las revoluciones y, consecuentemente, debía ser declarada ilegal por facciosa y traidora a la Patria. Su petición, en el Congreso de los Diputados, no prosperó.

            Tras el Desastre de Cuba de 1898, y sin que esté claro el por qué, nuestro protagonista emigró a Portugal en el año 1900. Allí estuvo hasta su vuelta a Filgueira (La Coruña), antes de su regreso a la política activa en 1904. Vuelven su voz y discurso a Las Cortes, donde permanecerá como diputado hasta 1916, ahora como representante de Pamplona y, los dos últimos años de Oviedo. En el año de 1906 consigue la reunificación del Carlismo mediante su “abrazo” con Ramón Nocedal. Éste lideraba el Partido Integrista que había fundado en 1888, siguiendo las ideas y pensamiento de su padre, Cándido Nocedal. El Integrismo surgió como consecuencia de la negativa de sus miembros a acatar la Constitución de 1876. Fue pues, Vázquez de Mella, un hombre de reconciliación y concordia.

            Nuestro personaje fue elegido, el 21 de marzo de 1907, académico de la RAE, aunque no llegó a ocupar la silla C que se le asignó. Así mismo, en 1914, fue electo miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que tampoco llegó a tomar posesión. Fue autor de numerosos artículos y discursos, publicados, póstumamente en 1931, en una colección voluminosa.

Sólo escribió un libro, Filosofía de la Eucaristía, publicado poco después de su fallecimiento.

 Como consecuencia de su posición germanófila, durante la Primera Guerra Mundial, enfrentada a la del pretendiente carlista don Jaime, partidario de la neutralidad de España, comienza el declive político de Vázquez de Mella. No obstante, su pensamiento y sus discursos siguieron teniendo gran repercusión en el espacio Conservador Tradicionalista. De alguna manera es el sucesor de Balmes y Donoso Cortés. Los tres han sido los grandes “ideólogos” del conservadurismo tradicionalista español de la segunda mitad del siglo XIX, y principios del XX.

            En agosto de 1924 sufrió la amputación de su pierna izquierda, en lo que fue el comienzo del fin de su vida. Fin que, a la postre, le llegaría tres años y medio después, el 25 de febrero de 1928 en Madrid. Su muerte sucedió entre grandes muestras de dolor, no sólo del mundo tradicionalista, sino de todo el arco de fuerzas políticas, que tenían un gran respeto por su figura.

            El pensamiento político de Vázquez de Mella estuvo muy influido por su fe católica. Condicionaba la verdad pública a la Verdad. Persona muy creyente, era Terciario de San Francisco, entendía que nuestra Fe debe iluminar nuestras vidas y la Política. También tenía claro que ésta y el Estado que la ampara, debe estar para servir a la Sociedad y no para someterla.

Antonio Cánovas

            Se puede decir, sin lugar a equívocos, que don Juan Vázquez de Mella y Fanjul fue un hombre conciliador, que suscitó la admiración de todo el espectro Conservador, Tradicionalista y Liberal. No sólo Antonio Cánovas intentó que fuera ministro, de Gracia y Justicia, en el año de 1895, también lo intentó Antonio Maura, ya en el siglo XX. Pero no ambicionaba el poder por el Poder.

            Desgraciadamente en el año 2016, en Madrid, la Plaza que se honraba con su nombre pasó a denominarse Plaza de Pedro Zerolo. Así es como distinguimos en la España actual a nuestros insignes personajes.

Francisco Iglesias Guisasola

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