
El Tesoro de Guarrazar
Una tarde de verano, a finales de agosto del año 1858, Francisco Morales y María Pérez, se encontraban paseando por el camino que va de Toledo a su pueblo, Guadamur. A su paso por el manantial de Guarrazar se percataron de algo que brillaba entre las losas del pavimento, que se habían movido por unas lluvias torrenciales que cayeron el día anterior. Se acercaron y decidieron mover la losa, así descubrieron una arqueta que estaba repleta de coronas votivas de oro, piedras preciosas, perlas, nácar, etc. Todo estaba mezclado entre capas de barro y, por lo tanto, la forma de
