
Dios mío y Redentor mío, que en el humilde y santísimo Millán os dignasteis presentar al pueblo cristiano un Protector y Abogado poderosísimo, a la vez que un dechado perfecto de todas las virtudes. Dignaos, Señor, concederme la gracia necesaria para hacer con la mayor devoción esta novena en honor de vuestro siervo tan distinguido y concededme que, inflamado mi corazón con la consideración de su santísima vida, me anime yo a imitar con fe y constancia sus admirables virtudes, haciéndome así digno y merecedor de su especial amparo y de vuestra infinita misericordia. Perdonad, Señor, las muchas imperfecciones con que cada día os ofendo, y concededme el beneficio especial que os suplico en esta novena; y sobre todo, la gracia inapreciable de la perseverancia en vuestro santo servicio, ahora y siempre, y en la hora de mi muerte. Amén.
(Oración a san Millán de la Cogolla)
EL PERSONAJE

Emiliano de la Cogolla nació en Berceo hacia 472. Hijo de una familia de pastores, dedicó su juventud a tal oficio, hasta que, en un contexto en el que el ascetismo comenzaba a extenderse por Occidente, el joven decidió retirarse a la vida eremítica. Eligió para ello un paraje boscoso en la vertiente oriental de la sierra de la Demanda, donde excavó su propia celda en la roca.

Su formación espiritual se consolidó junto al eremita Félix de Bilibio, considerado un varón santísimo, con quien convivió tres años en los riscos próximos a Haro. Tras esta etapa, Millán se internó en los montes Cogollanos, donde permaneció en soledad durante cuatro décadas, levantando pequeños altares y viviendo en absoluta austeridad.
La fama de su virtud llegó al obispo Dídimo de Tarazona, quien lo ordenó sacerdote y lo envió a servir en Berdejo. Según parece, en esa época su forma de proceder despertó recelos entre algunos clérigos, que lo acusaron de malgastar bienes eclesiásticos. Millán renunció al cargo y regresó a la vida retirada, instalándose en las cuevas de Aidillo, donde más tarde se levantaría el monasterio de Suso.
Su ejemplo atrajo a numerosos discípulos: Aselo, Cotonato, Geroncio, Sofronio y otros, entre ellos una mujer, Potamia, llegada desde Narbona. Con ellos formó una comunidad que fue creciendo hasta convertirse en un núcleo monástico estable.

Hacia el año 550, bajo el reinado de Agila I, se excavaron nuevas cuevas en dos niveles comunicados por un pozo. Allí vivió Millán hasta su muerte en 574, a la edad de 101 años.
EL SEPULCRO
Tras la conquista musulmana, la región permaneció prácticamente despoblada, habitada solo por eremitas. El sepulcro de Millán, sin embargo, se convirtió en un foco de peregrinación para condes y reyes cristianos, que acudían a encomendarse antes de sus campañas.

En 1053, el rey navarro García Sánchez intentó trasladar las reliquias al recién fundado monasterio de Santa María la Real de Nájera. Según la tradición, los bueyes que tiraban del carro se negaron a avanzar, interpretándose el hecho como un milagro. El monarca decidió entonces construir un nuevo monasterio en aquel mismo lugar: el de Yuso, que junto con Suso formaría uno de los complejos monásticos más influyentes de la España medieval.
LOS HAGIÓGRAFOS
La primera biografía del santo fue escrita en latín por Braulio de Zaragoza, en el siglo VII, la Vita Sancti Aemiliani. Su valor histórico es excepcional: no solo fija la memoria del eremita riojano, sino que inaugura un modelo de santidad hispana que influirá en la literatura monástica posterior.
<< «…rogatus a vobis, vitam beati Emiliani presbyteri conscripsi, iuxta testimonia Citonati, Sofronii, Gerontii et Potamiae…» (carta‑prólogo que Braulio dirige al presbítero Fronimiano)
(«…a petición vuestra, compuse la vida del bienaventurado Emiliano, presbítero, según el testimonio de Citonato, Sofronio, Geroncio y Potamia…»)

La carta introductoria de Braulio explica que la obra nació por mandato de su predecesor Juan y por insistencia de Fronimiano. La recuperación fortuita de unas notas antiguas, interpretada como signo de providencia divina, impulsa al autor a retomar un proyecto que había abandonado por obligaciones pastorales y por el paso del tiempo.
<< Cum codicem quendam quaererem, inventae sunt mihi notae quas olim feceram, quasi divinitus revelatae.>>

La obra se organiza en dos grandes bloques: la vida del santo y los milagros realizados en vida y post mortem. Los primeros capítulos, incluidos en el documento que has compartido, se centran en la conversión, la formación espiritual y la vida ascética de Millán.
<<Pastor ovium erat, qui ad interiora montium secreta gregem ducebat; sed Deus, qui corda mutat, excitavit eum ad vitam perfectiorem.>>
Braulio presenta a Millán como pastor de ovejas que, tras una experiencia visionaria, abandona el mundo para dedicarse a la vida espiritual. El episodio del sueño y la transformación simbólica de la cítara en instrumento de sabiduría marcan el inicio de su vocación.
«Ad eremitam Felicem, virum sanctissimum, perrexit, sub cuius disciplina viam vitae coepit discere.»
En cuanto al discipulado con Felices de Bilibio, el joven eremita buscaba un maestro, siguiendo el modelo bíblico y monástico. La figura de Felices legitima su formación y subraya la importancia de la tradición espiritual.
«In montis Distercii vertice per annos ferme quadraginta solus habitavit, frigora, pluvias, ventos patienter sustinens, solaciis angelicis recreatus.»

El retiro a los montes Distercios: Millán se instala en un paraje abrupto y boscoso, donde permanece cerca de cuarenta años. Braulio describe su vida como una ascensión continua hacia Dios, marcada por la oración, el ayuno y la lucha contra las tentaciones. Esta sección es uno de los testimonios más antiguos del eremitismo hispano.
«Invitus ad sacerdotium trahitur, et ecclesiae Vergegii praeficitur; sed invidia clericorum accusatus, ab episcopo depositus est.»
La ordenación sacerdotal y el conflicto eclesiástico: el obispo Dídimo lo ordena presbítero y le confía la iglesia de Berceo. Millán ejerce el ministerio con austeridad y generosidad, lo que provoca la hostilidad de algunos clérigos. Acusado de malgastar bienes eclesiásticos —por su caridad hacia los pobres—, es depuesto y regresa a la vida solitaria. Este episodio revela tensiones reales en la administración eclesiástica visigoda.
Tras la narración biográfica, Braulio introduce una serie de milagros que ilustran el poder espiritual del santo.

*«Hostis antiquus in specie humana ei apparuit dicens: ‘Experiamur uter nostrum fortior sit.’ Sed invocato Christo, daemon fugit et evanuit.» (Combate con el demonio)
*«Mulier claudicans baculum eius osculata est, et statim firmatis pedibus surrexit sana.» (milagro DE la mujer coja)
*«Interrogati spiritus responderunt: ‘Quinque sumus.’ Iussit eos sanctus exire, et cum magno ululatu recesserunt.» (Exorcismo de los cinco demonios)
*«Truncus, qui minor ceteris inventus est, post orationem sancti inventus est palmo longior.» (El milagro del madero que creció)

Siglos más tarde, en el XIII, Gonzalo de Berceo compuso la Vida de San Millán de la Cogolla, obra fundamental de la literatura medieval hispánica.
“Quiero fer una prosa en román paladino en cual suele el pueblo fablar con su vecino.”
Compuesta entre 1230 y 1236, es uno de los textos inaugurales del mester de clerecía, el movimiento literario que introdujo en la lengua romance una poesía culta, regular y doctrinal. La obra se inspira directamente en la Vita Beati Emiliani, adaptado a un público laico.
El poema está escrito en cuaderna vía, estrofa característica del mester de clerecía: cuatro versos alejandrinos con rima consonante única. Consta de 489 estrofas (1956 versos), lo que lo convierte en una de las composiciones más extensas del autor, y consta de tres grandes partes:
- Vida del santo
“Fue de noble natura, de linaje escogido,
de padres bien creyentes, de Dios mucho servidos.”
2. Milagros en vida, muerte y ascensión
“Vino el enemigo, con mala intención,
mas Millán, con la cruz, quebró su tentación.”

3.Muerte
“Quando vio que era cerca su partida,
rogó por los suyos, por toda su querida.”
4. Milagros póstumos y tradición cultual
Incluye apariciones del santo tras su muerte, intervenciones en batallas y los célebres Votos de San Millán.
“Mostróse el buen sancto con faz resplandeciente, a los que eran suyos dió esfuerzo en la mente.”
A estas fuentes se suman dos textos monásticos del mismo periodo: el Liber Translatinis Sancti Emiliani y los Miracula Beati Emiliani, que narran la traslación de las reliquias y los prodigios atribuidos al santo.
<<El rey (García), movido por devoción y deseo de gloria para su fundación (del monasterio de Santa María la Real de Nájera), ordenó que se preparara el traslado del santo varón.>> (Liber Translatinis Sancti Emiliani)

<< Se levantó por sí mismo, caminó sin ayuda y dio gracias públicamente.>> (Miracula Beati Emiliani, narración del hombre aquejado de una parálisis que le impedía caminar y que cuando fue llevado por sus familiares hasta el sepulcro del santo en Suso, apenas rozó la piedra con las manos, sintió que recuperaba la fuerza en las piernas).
LOS VOTOS DE SAN MILLÁN

Durante el siglo X, en tiempos de García Sánchez I de Navarra y del conde Fernán González, se multiplicaron los milagros atribuidos a San Millán. Su intervención más célebre se sitúa en la batalla de Simancas (939).
«Non quisieron embalde la soldada levar, primero la quisieron merecer e sudar…» (Gonzalo de Berceo)
En el año 939, durante el reinado de Ramiro II de León, tuvo lugar la batalla de Simancas, en la que los ejércitos cristianos —formados por tropas leonesas, castellanas y pamplonesas— se enfrentaron al califa cordobés Abd al‑Rahman III. La tradición medieval afirma que, en el momento decisivo del combate, se produjo una intervención sobrenatural.
«Tales señores son de servir e onrar.»

Según las crónicas y la Vida de San Millán de Gonzalo de Berceo, san Millán apareció en el campo de batalla acompañado del apóstol Santiago. Ambos, montados en caballos blancos y armados como guerreros celestiales, habrían combatido a favor de los cristianos, sembrando el pánico entre las tropas musulmanas y asegurando la victoria.
Agradecidos por la ayuda recibida, los líderes cristianos —especialmente Fernán González, conde de Castilla, y García Sánchez I de Pamplona— prometieron al santo un tributo anual en agradecimiento. Este compromiso se conoció como los Votos de San Millán, compromisos tributarios que consolidaron su condición de patrono de Castilla y Navarra
«Prometieron los votos, que fueron otorgados…»
ICONOGRAFÍA

La iconografía de San Millán es variada: pastor, ermitaño, sacerdote o monje benedictino. En los marfiles del arca relicario aparece curando enfermos o venciendo a Satanás. En el Barroco se popularizó su representación como guerrero celestial, luchando contra los moros al estilo de Santiago Matamoros.

La Cruz de San Millán, conservada en el cenotafio románico del siglo XII en Suso, es hoy emblema de la Asociación Amigos de San Millán. Además, el pico más alto de la provincia de Burgos lleva su nombre, perpetuando su memoria en la geografía peninsular.
<<Façie buena semienza, buena simient semnaba,
La tierra era buena, buen fruto esperaba,
Non sabie la sinietra lo que la diestra daba,
Siguie el Evangelio commo Dios lo guiaba.><
(Gonzalo de Berceo, S.Mill. 37)

Ricardo Aller Hernández
FUENTES
*https://es.wikipedia.org/wiki/Mill%C3%A1n_(santo)
*https://wwwmileschristi.blogspot.com/2025/11/novena-en-honor-san-millan-de-la-cogolla.html
*https://www.fsanmillan.es/el-santo-millan/
*https://www.sanmillandelacogolla.es/historia-y-cultura/
*https://bibliotecavirtual.larioja.org/bvrioja/biblioteca_san_millan_digital/es/cms/elemento.cmd?id=ms/biblioteca_san_millan_digital/paginas/San_Millan.html
*https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/vida-de-san-millan-de-la-cogolla–0/html/0025e250-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html *https://www.vallenajerilla.com/berce
