
El CID Y SUS GRANDES BATALLAS
Todos caen sobre aquel grupo donde Bermúdez se entró. Éranse trescientas lanzas, cada cual con su pendón. Cada guerrero del Cid a un enemigo mató, al revolver para atrás otros tantos muertos son. Allí vierais tantas lanzas, todas subir y bajar; allí vierais tanta adarga romper y agujerear, las mallas de las lorigas allí vierais quebrantar y tantos pendones blancos que rojos de sangre están y tantos buenos caballos que sin sus jinetes van. A Santiago y a Mahoma todo se vuelve invocar. (Poema de Mío Cid) GRAUS (1063) En el siglo XI la Península Ibérica era un mosaico de

