EL FERRROCARRIL Y EL TRANVÍA DE SÓLLER (MALLORCA)

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Posiblemente, uno de los principales atractivos que pueda ofrecer Mallorca al turista es el Tren de Sóller, un ferrocarril de principios del siglo XX que utiliza unas máquinas de época activas desde 1912 y que realiza un precioso recorrido que atraviesa literalmente la Serra de Tramuntana. El Tren inicia su recorrido en la estación de Palma.

La línea se inauguró el 6 de abril de 1912 y es actualmente una de las pocas líneas ferroviarias privadas de España (la gestiona la empresa Ferrocarril de Sóller S.A.), manteniéndose en activo por utilizar la maquinaria de principios del siglo XX, lo que hace que esta línea tenga interés turístico por sí misma.

Los vagones son de maderas y sus asientos de cuero, conservando el mismo aspecto desde su inauguración. Algo curioso es que pueden intercambiar su posición, por lo que podemos sentarnos un grupo de 4 (dos y dos), unos enfrente de otros. Otra curiosidad que pocos conocen es que existe un vagón de primera clase donde en lugar de asientos hay sofás y el viaje es mucho más cómodo. Entre los innumerables pasajeros podemos citar a los actuales reyes de España, Felipe y Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en el tren de Sóller en agosto de 2012.

El Tren de Sóller fue construido gracias a la contribución de mucha gente de Sóller, aunque fuese humilde, y destaca por el especial y atractivo trayecto que realiza superando la barrera natural que supone la Sierra de Alfàbia, con sus 2,8 km de ancho y 496 metros de alto. Para ello, el ferrocarril, en un tramo de tan solo siete kilómetros, supera un desnivel de 199 metros con una pendiente de 23 milímetros, atraviesa trece túneles con longitudes que van de los 33 hasta los 2.876 metros, sobrepasa varios puentes, el viaducto “dels cinc-ponts” de cinco arcos con luces de 8 metros de altura y cuantiosas curvas, algunas con radios inferiores a los 190 metros.

Esta línea de tren tiene un ancho de vía de 914 mm, y su recorrido es de 27,3 km enlazando Palma con Sóller, además atraviesa las localidades de Son Sardina y Bunyola, donde también tienen parada. Conviene recalcar que se trata de una compañía privada. El viaje es fantástico, y se puede incluso salir fuera para disfrutar de la brisa y del característico traqueteo del tren. El trayecto dura aproximadamente una hora, y una vez que salimos de Bunyola, en poco tiempo avistaremos las montañas donde llegaremos a cruzar hasta 13 túneles, siendo el más largo de casi 3 km y atravesará la Serra d’Alfàbia.

En 1973 estaba en una situación financiera tan difícil que la compañía pidió al Estado su cierre,​ pero posteriormente, al convertirse en un atractivo turístico, aumentó su uso y recibió el apoyo de las instituciones, con lo que se salvó. Este tren sin duda nos retrotrae a una época donde los trenes eran uno de los principales medios de transporte, ese espíritu permanece y una vez en Sóller podemos disfrutar del pueblo y sus alrededores. A partir de 2019 transporta más de 1 millón de pasajeros al año.​ La línea está dividida en dos tramos: el tren de Sóller propiamente dicho, entre Palma y Sóller, con un recorrido de 27,3 km, y el tranvía entre Sóller y el Puerto de Sóller, con 4,9 km de recorrido. El viaje en tren se complementa con el tranvía entre Sóller y el Puerto.

Algunas ciudades del mundo, como Lisboa, San Francisco o Melbourne, son famosas por sus tranvías históricos todavía en circulación. El de Sóller tiene una peculiaridad que lo hace especial frente a otros tranvías urbanos: la de unir montaña y mar en un trayecto de media hora, desde el valle en el corazón de la Serra con el puerto y la playa. El primer tranvía fue adquirido en 1913 junto a otros dos automotores, a raíz de un proyecto de Ferrocarril de Sóller que había inaugurado el tren de Sóller a Palma un año antes, con la intención de unir el Valle con su núcleo costero, situado a unos cuatro kilómetros. Después de unir, en 1912, el Valle de Sóller con Palma mediante una línea férrea de poco menos de treinta kilómetros de longitud, la inauguración oficial de Sóller al Puerto mediante un tranvía, el primero eléctrico de Mallorca entre Sóller y el Puerto, se llevó a cabo el día 4 de octubre de 1913. El tranvía de Sóller no es solo un atractivo turístico, sino también un medio de transporte colectivo utilizado desde hace más de un siglo por los habitantes de la pequeña ciudad para desplazarse a su puerto y playas y viceversa.

El tranvía, además de transportar pasajeros, se ha utilizado también para transportar las cajas de pescado de los muelles al mercado o las de naranjas hasta los barcos que navegaban antaño hasta los puertos franceses, para subir las hortalizas de la huerta al pueblo e incluso para llevar carbón y materiales de guerra hasta la base naval de la Armada ubicada en el Puerto de Sóller. Circula por las calles del centro de Sóller y cruza los campos y huertos de cítricos, y pasados estos, transcurre en paralelo a la carretera del Puerto, sobre una vía de 914 mm de anchura, idéntica a la del ferrocarril.​

Su trazado es obra del ingeniero Pedro Garau Cañellas, que también diseñó la línea que va de Palma de Mallorca a Sóller. Se tendieron 4.868 metros de vía. Como obra de fábrica destaca el puente de hierro sobre el “Torrent Major”, que fue construido por la Maquinista Terrestre y Marítima. Después de más de cien años, tranvía de Sóller no solamente sigue vivo, transportando cerca de un millón de pasajeros al año (la mayoría turistas) sino que supone también uno de los mayores atractivos turísticos del Valle. Inicialmente, se adquirieron tres automotores y dos remolques que hoy en día todavía se conservan y utilizan. También, dispone de otros automotores procedentes de la ciudad de Lisboa que fueron adquiridos y adaptados al ancho de vía en 1998.

Un dato poco conocido, incluso por muchos sollerics, es que al haberse construido la línea férrea del tranvía de la misma anchura que la del Tren de Sóller, los automotores pueden circular hasta el Port y el tranvía también puede discurrir por la línea del tren. En los meses de buen tiempo, el tranvía es equipado con los vagones de pasaje llamados “jardineras”, que se adquirieron de los tranvías de Palma en 1954. Estos están abiertos en sus flancos, cosa que permite disfrutar todavía más del aire fresco, del ambiente y del paisaje.

El tranvía de Sóller es el último que queda en las islas Baleares y uno de los pocos que circulan por España. Los de Palma fueron suprimidos a mediados de los años cincuenta del siglo XX. Aunque no fue el primer tranvía de pasajeros de Mallorca (lo fue el de la estación de Consell a la villa de Alaró, inaugurado en 1881, una década anterior a los primeros tranvías de Palma), sí fue el primer tranvía eléctrico insular (los tranvías de Palma se electrificaron en 1916 y sus coches eran prácticamente idénticos a los de Sóller); y cuando en 1976 se cerraron los antiguos tranvías de Zaragoza, fue el único tranvía que circuló diariamente en España hasta 1994, fecha en que se reinstauró el tranvía en Valencia.

En la plaza de España, frente a la entrada del histórico edificio de la estación del tren de Sóller, bajo la sombra de un frondoso platero, se encuentra la primera parada donde tomar el tranvía hasta la playa y el puerto. Subirte al tranvía frente a la estación, te da la oportunidad de cruzar el centro de Sóller a través de sus calles y plazas. El tranvía deja la plaza de España para bajar por el arbolado paseo de Es Born, con la monumental iglesia parroquial de San Bartolomé a la derecha. Dejando atrás la plaza principal y el Mercado municipal, el tranvía se adentra en un territorio menos urbano y más rural, compuesto por los jardines traseros de las casas y los huertos de naranjos y limoneros. Como el tranvía es utilizado también por los vecinos, en su paso por el barrio de L’Horta hay dos paradas más. El maquinista solo frena el convoy si el viajero le avisa haciendo sonar la campanilla colocada a tal efecto, tirando de una correa que cuelga del techo del vagón. Una peculiaridad más de este singular transporte.

La construcción del paseo Marítimo del Port, supuso una modificación del trazado, ya que, desde su entrada en la bahía, la vía había transcurrido siempre por la parte más cercana al mar y ahora lo hace por la parte central del paseo. El tranvía de Sóller cubre una distancia de 4.730 metros y cuenta con un total de trece paradas. En la fotografía le vemos a su paso por el paseo del Través. Debido a que el recorrido del tranvía no es muy largo, cinco kilómetros escasos, este posee dos únicas estaciones. La primera está situada en el centro del pueblo de Sóller, en la cual se puede hacer transbordo con el tren que viene desde Palma. La otra estación se encuentra en el puerto, enfrente de la playa y junto a la antigua base militar. El tranvía termina su recorrido en la antigua estación del tranvía que baja desde Sóller al puerto, reconvertida desde el 5 de mayo de 1929 en el restaurante y hotel Mar y Sol, un edificio que solo durante la Guerra Civil fue expropiado y sirvió de alojamiento a los oficiales de los submarinos italianos que estaban amarrados en la base.

Jaime Mascaró

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