GUERRA DEL RIF: HERÓES NACIDOS DEL ERROR Y EL HORROR (y III)

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El Blocao de la muerte

15 de septiembre de 1921.

Silencio, calor y una punzada de miedo bien atemperado por un valor racial y el sentido del deber. Esas son las sensaciones que corren por las venas del legionario de Primera y ahora cabo Suceso Terrero López y los catorce hombres que le acompañan en el camino pedregoso y árido que les conduce al blocao de Dar Hamed, bajo un sol de justicia mientras de fondo le parece escuchar entre las sombras del monte Gurugú los ecos de los fantasmas de los muertos en Annual.

“Se buscan voluntarios para formar un grupo con el que socorrer a la compañía del teniente José Fernández Ferrer”. Esas fueron las palabras que ayer lanzó el teniente Eduardo Agulla Jiménez-Coronado al Tercio de Extranjeros destacados en Atalayón. O dicho de otra manera, voluntarios para morir.

Al recordar aquel momento, Suceso Terrero no puede evitar un escalofrío de orgullo. La respuesta de los allí congregados fue unánime: todos se ofrecían a dar su vida por los compañeros, algo que, por otra parte, no sorprendió a nadie; al fin y al cabo, allí solo hay legionarios. Como dice la canción: legionarios a luchar, legionarios a morir

15 fueron los elegidos. Luego vinieron las despedidas entre los compañeros, las apresuradas cartas a madres y a novias para darles el último adiós…incluso el soldado Lorenzo Camps Puigredon aprovechó la soldada para entregársela al teniente Agullo y encomendarle que fuera donada a la Cruz Roja. Momentos emotivos que duraron lo justo y necesario antes de encomendarse al Cristo de la Buena Muerte, armar bayonetas y ponerse en marcha.

El camino se ha hecho largo, pero al fin se divisa a lo lejos una pequeña fortificación de madera y sacos terreros, rodeada de cerros que en anfiteatro circundan el emplazamiento entre la segunda caseta y el blocao de Sidi Ahmed el Hach: Dar Hamed, también llamado “El Malo”. Y de fondo, los paqueos constantes de los rifeños que vuelan desde todas direcciones, maltratando la débil posición defensiva del blocao.

Los compañeros están rodeados y el fuego es violento, así que la orden a dar es sencilla, piensa Suceso: abrirse paso bajo el fuego enemigo. Está en ese pensamiento cuando el cabo echa un rápido vistazo a sus hermanos de muerte, con sus uniformes verde manzana, correajes color avellana y sus gorrillos con madroño rojo o cubiertos de los chambergo: Camps, Juan Vicente Cardona, José Toledano Rodríguez, Manuel Duarte Sosa, Gumersindo Rodríguez, Juan Amorós Lenix, Francisco López Velázquez, Enrique García Rodríguez, Ángel Lorinz Berber, Francisco López Hernández, Rafael Martínez Rodenas, José Fuentes Valera, Félix de las Ajeras Alba, Antonio Martínez Villar. Hombres valientes todos ellos, con los que es todo un honor morir a su lado.

Y con los ojos en sangre, Suceso Terrero ordena abrirse camino a bayoneta calada en dirección al blocao de la muerte.

15 de septiembre de 1921. EL BLOCAO DE LA MUERTE.

Tras el desastre de Annual, los rifeños continuaron su implacable avance hacia Melilla alcanzando el monte Gurugú. En aquella colina de 900 metros, apenas había unos pocos hombres, apostados en el blocao de Dar Ahmed, un conjunto de piedras, sacos terreros con varias aspilleras, coronado por tablas y rodeado por una alambrada que se había ganado el apelativo el El malo dadas sus pésimas condiciones, que tenía gran valor estratégico.

 Dada la relevancia del lugar, el 14 de septiembre de 1921 partió una compañía del Batallón Disciplinario de Melilla para relevar a los legionarios que llevaban defendiéndolo semanas. La unidad que viajó estaba formada por una veintena de soldados al mando del teniente José Fernández Ferrer, el suboficial Aquilino Cadarso y el cabo Sergio Vergara. Tras llegar al enclave durante las primeras horas de la jornada, comenzó el relevo, que fue acompañado del fuego de cientos de rifeños.

Desde la mañana, bien temprano, rompió el fuego el enemigo, que, potente y bien armado, era dueño de las alturas y cerros que circundaban el emplazamiento donde estaba el blocao. Con fuego cruzado, intenso y mortífero, hacían dificilísimo, casi imposible, el acercarse al puesto que había que relevar. Todo el día duró el intento, y hasta las seis de la tarde no se logró hacer el relevo. Y éste [se llevó a cabo] hombre a hombre, arrastrándose por el terreno, rodando por los barrancos, entrando un Disciplinario y saliendo del blocao un Legionario en la misma forma, desperdigados, a la carrera y con riesgo evidente y serio. (Ejército de Tierra, dossier ”Blocao” de Dar Hamed, “El malo).

El ataque rifeño fue constante, hasta que una granada hirió de gravedad al Fernández Ferrer, quien se negó a ceder el mando. Al día siguiente, el teniente ordenó a uno de sus hombres que solicitara refuerzos por teléfono al Atalayón desde la Segunda caseta. En ningún momento se planteó la rendición.

Las noticias llegaron pronto al teniente Eduardo Agulla, quien se encontraba al mando de las tropas acantonadas en la zona y se presentó voluntario para ir a toda marcha hacia «El malo» a socorrer a sus compatriotas, pero sus superiores le negaron la petición afirmando que su presencia y la de su unidad eran necesarias para mantener el orden en la zona. Como contrapartida, le instaron a pedir voluntarios para formar un grupo con el que socorrer a la compañía de Ferrer.

El teniente Agulló, que estaba al frente del destacamento que guarnecía el Atalayón, fue el encargado de realizar la selección entre los hombres que estaban a su cargo (Colomar-Cerrada).

No se engañó a nadie: todos sabían que iban a hacer honor al credo legionario y que estaban condenados a morir. Hubo más voluntarios de los que se precisaba.

15 fueron los elegidos, quedando al mando de un legionario de primera que venía ejerciendo el oficio de cabo llamado Suceso Terrero López.

Entre las seis y media de la tarde y las nueve de la noche Terrero y sus legionarios llegaron a las inmediaciones del blocao, siendo recibidos a tiros. Los españoles tuvieron que entrar en el fuerte a bayonetazos, abriéndose paso hasta las alambradas, donde cayeron dos legionarios heridos de gravedad que fueron inmediatamente recogidos e introducidos en el blocao(Cañete).

Una vez dentro, Terrero fue presentarse a su malherido teniente, mientras el fuego seguía arreciando. Cuando se puso el sol, el ataque se intensificó y el teniente Fernández recibió una nueva herida que la causó la muerte. Tomó el mando el suboficial Cadarso, que poco tiempo después recibía un balazo que acabó con su vida. Le sucedió el cabo Vergara, que a pesar de estar herido de cuatro balazos continuó dirigiendo la defensa hasta morir (Colomar-Cerrada).

Tras la muerte de Vergara solo quedó el cabo Terrero para dirigir la defensa. «A las dos de la mañana del 16 se habían agotado las municiones, así como la dotación personal que tenían los correajes, todos colgados desde el día anterior de estaquillas y palos (Ejército de Tierra, dossier).

 Según Cañete, Suceso Terrero encomendó al legionario Ernesto Miralles Borrás y al soldado disciplinario Marcelino Mediel Casanova, buenos conocedores del terreno y duchos en la orientación nocturna, que abandonasen el blocao y, rompiendo el cerco, intentasen alcanzar la “Segunda caseta” guarnecida por tropas propias para dar cuenta al mando de la comprometida situación en la que se encontraban.

         Nunca llegó ayuda alguna: Debido a la oscuridad de la noche y a la escabrosidad del terreno no le fue posible al Mando enviar una columna en su auxilio. Desde las posiciones del Atalayón, Sidi Ahmed el Hadj y Sidi Musa se podían ver los fogonazos y escucharse el estampido de las granadas de mano al explosionar contra las defensas del blocao.(Colomar-Cerrada).

Nadie capituló en el blocao de la muerte. De hecho, los rifeños solo pudieron silenciar las aspilleras del «blocao» cuando, alrededor de las tres y media de la mañana, acercaron uno de sus cañones a unos 100 metros de «El malo» e hicieron fuego. Los rifeños llevarían a cabo el asalto final, pasando a cuchillo a los pocos supervivientes que quedaban. Era la primera vez que un enemigo le arrebataba una posición a la Legión.

Mientras sus compañeros morían en aquel blocao, Borrás llegó hasta la «Segunda caseta» gravemente herido e informó de lo que estaba sucediendo. Media hora después lo hizo también Casanova, totalmente extenuado. Desesperados, ambos explicaron (ya el 16 de septiembre) que sus compañeros habían resistido durante horas en inferioridad numérica.

Sobre las ocho y media de la mañana […] una pequeña fuerza de socorro del Tercio de Extranjeros […] al mando del sargento Ruperto Valle Donaire, llega hasta el blocao, abandonado ya por los moros, y allí entre los escombros encuentran los cadáveres de todos sus defensores(Ejército de Tierra, dossier).

Según Cañete, uno de los primeros que llegó hasta el «blocao» fue el legionario de segunda Francisco Pagés Millet, un catalán de 23 años que se había alistado hace pocos meses. Este cogió entre sus brazos el cuerpo de Suceso Terreros y, cuadrándose con él con la cara salpicada de lágrimas, le dijo:

Perdóneme mi cabo, por no haber podido llegar a tiempo de salvarles.

Arreglado el desastre, se ordenó reconstruir el blocao y seguir avanzando hacia territorio rifeño.

1921. REPÚBLICA RIFEÑA y RECUPERACIÓN DE TERRITORIOS

En septiembre se proclamó la República Rifeña, con capital en Axdir y se declaraba rebeldía contra España. Abd el-Krin logró la unión de las cabilas internas y fue a la Sociedad de Naciones y a Tánger a por abastecimiento de armas. Ante estos movimientos, España tuvo que mandar provisiones.

Así, el 12 de septiembre comenzó el avance de las columnas mandadas por los generales Sanjurjo, Fresneda, Neila, Federico Berenguer, y Cabanellas y el día 17 se tomaría Nador, donde Millán Astray resultaría herido, lo que hizo que Francisco Franco Bahamonde tomara el mando del Tercio de Extranjeros.

A lo largo del año se continuaría avanzando con las tomas de Tahuima, Zeluán, el Zoco de El Arbaá y El Sebt. Berenguer llamaría a esa última conquista “la batalla definitiva”, ya que el propio Abd el-Krim se puso al frente de sus hombres.

El 10 de octubre se ocupó el Gurugú, obligando a Abd el-Krim a retirarse sobre el río Kert.

1922. AVANCE DE LAS TROPAS HASTA KERT

En un nuevo avance, el 8 de enero Dámaso Berenguer alcanzó Dar Drius. En septiembre el nuevo alto comisario, general Ricardo Burguete, buscaría la paz a base de dinero, haciendo un trato con El Raisuni por el cual se convertía en una especie de virrey y en octubre la Legión tomó la posición de Tizzi Assa.

1923. CONTINÚA EL AVANCE

El Desastre de Annual dejó 492 prisioneros españoles, de los que sobrevivieron 326. Algunos de ellos fueron liberados al comienzo de la misión de rescate llevada a cabo, entre otros, por los miembros de la Delegación de Asuntos Indígenas Gustavo de Sostoa y Luis de la Corte Luján; los demás, incluido el general Navarro, sufrieron 18 meses de cautiverio y fueron liberados finalmente el 27 de enero de 1923, tras las negociaciones llevadas a cabo con Abd el-Krim por parte de Horacio Echevarrieta, a cambio de cuatro millones de pesetas.

A comienzos de junio, El Tercio mandado por el teniente coronel Valenzuela acudió a rescatar al destacamento español cercado en Tizzi Azza por los rifeños. En la batalla, el destacamneto atacó pistolas en mano con Valenzuela al frnete, pero una bala le impactó en el pecho, falleciendo.

         En agosto, Franco con dos banderas de la Legión logra hacer huir a los sitiadores y libera la posición de Tifaruin, un puesto avanzado español, al oeste de Melilla y en octubre Primo de Rivera volvió a Marruecos después de dar el golpe de Estado, nombrándose Alto Comisario.

1924. INTERVENCIÓN DE FRANCIA. Las cabilas del Abd el-Krim tomaron Xauen y amenazaron Tetuán. Fue entonces cuando Francia decidió intervenir de forma militar en la zona norte de su territorio, coincidiendo con la ofensiva que lanzaron los rifeños para tomar Fez en 1925. Abd el-Krim, confiado por sus éxitos frente a los españoles, atacó la zona francesa del Protectorado, ello abrió las puertas a un entendimiento franco-español para hacer frente común a los rifeños. Con este fin, en junio de ese año tuvo lugar la Conferencia de Madrid. Entre los acuerdos alcanzados se encuentra el de efectuar un desembarco español en la bahía de Alhucemas, con la cooperación y apoyo de una flota combinada, naval y aérea, franco-española.

En noviembre Zoco de Arbaá sería sitiada. Las tropas españolas rechazaron una vez tras otra las incursiones rifeñas.

1925. DESEMBARCO BAHÍA DE ALHUCEMAS. La intención española de los españoles era organizar un desembarco en la Bahía de Alhucemas para cercar al Abd el-Krim y tomar Axdir, su capital, poniendo fin al conflicto. La operación supuso el desembarco de 13.000 soldados españoles venidos de Ceuta y Melilla al mando del general Miguel Primo de Rivera y como jefe ejecutivo de las fuerzas, el general José Sanjurjo.

El probable conocimiento de la proyectada operación impulsó al caudillo rifeño a fortificar, artillar y minar la zona. Estas circunstancias obligaron al mando español a cambiar el lugar del desembarco, eligiéndose la Playa de la Cebadilla y Cala del Quemado, al oeste de la bahía de Alhucemas.

8 de septiembre. Se procede al desembarco en las playas de Ixdain y la Cebadilla, en el territorio de la cabila de Bokoia, empleándose para ello 24 barcazas tipo K .

11:30. Apoyados por los cañones de las escuadras navales y el bombardeo de la aviación, comenzó la primera oleada. Debido a la presencia de rocas, el contingente de la playa de Ixdain debió desembarcar a unos 50 metros de la costa. Entretanto, se descubrió que la playa de la Cebadilla estaba minada.

13:00. Detonadas las minas, comenzó la segunda oleada, emprendiéndose a continuación un rápido avance hasta ocupar las alturas que dominan la playa. En un primer momento desembarcaron 9.000 hombres. Al caer la tarde, la artillería rifeña reanudó el fuego con intensidad,  alcanzando a los acorazados Alfonso XIII y Jaime I, sufriendo estos daños menores. La artillería fue respondida con un ataque aéreo español y, al final del día, 13.000 hombres estaban ya en tierra.

11 de septiembre la columna del teniente coronel Amado Balmes inicia la Liberación de la posición de Kudia Tahar.

26 de septiembre. Las fuerzas españolas ocuparon a línea de alturas que domina la bahía de Alhucemas.

30 de septiembre.  Se inició la fase final de la penetración terrestre destinada a consolidar la base de operaciones, finalizando el 13 de octubre.

2 de octubre: Axdir, la fortaleza de Abd-el-Krim, cayó en manos españolas.

Esta operación constituía la primera acción anfibia en la que participaba España en la era moderna. Además, en Alhucemas se utilizaron por primera vez en la historia de la guerra carros de combate en un desembarco, concretamente 11 Renault FT-17 y 6 Schneider CA1, que fueron poco útiles, aunque causaron gran impresión; y también fue la primera vez en la historia en la que las fuerzas de apoyo aéreo al desembarco, las fuerzas navales y las fuerzas de tierra actuaron bajo un mando unificado, el de Primo de Rivera. Por otra parte, el general estadounidense Dwight Eisenhower estudió a fondo la táctica empleada por los españoles en Alhucemas para trazar el plan del desembarco de Normandía.

1927. FINAL DE LA GUERRA

El desembarco de Alhucemas fue todo un éxito y permitió en 1926 lanzar las últimas operaciones para controlar Beni Urriaguel. Todo terminó con la entrega de Abd el-Krim a los franceses por miedo al juicio de los españoles.

Ricardo Aller Hernández

BIBLIOGRAFÍA

*abc.es/historia/abci-16-heroes-legion-defendieron-blocao-muerte-contra-cientos-rifenos-201608100146_noticia.html

*Pedro Pablo Moreno Navarro. La tragedia de Monte Arruit a través de la prensa de la época.

*elmacutodelreservistavoluntario.es/heroes-y-heroinas/la-carga-del-regimiento-de-alcantara/

*abc.es/historia/abci-cargas-muerte-salvaron-jinetes-alcantara-miles-soldados-espanoles-barbarie-rifena-201804090225_noticia.html

* Francisco José González Rodríguez. La guerra del Rif, la guerra olvidada

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