RUTA POR LOS CASTILLOS DE ESPAÑA: LA RIOJA

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No sabe la que es vida quien en ti no reposa,

Rioja, de tan abierta, secreta y misteriosa,

sabor de los sentidos confirmando a la rosa,

estribo de los Ángeles que alzan a la Gloriosa.

Sí. Yo también quisiera loarte y romanzarte

y, sin pedir ni un sorbo al rubricar mi encarte,

¿un cantar? No, un decir, un dictado rezarte,

rozarte en vuelo bajo, tus registros pulsarte.

Un ábaco mis sílabas, tetragrama y razón.

Juan, Gonzalo, acorredme. Dobles de corazón.

bailas y semitonos de tan pausado son

hagan bajar los párpados y enlabiar la oración.

¿Te acuerdas? Me llamaste a izar tu primavera.

Ya verdeaba el soto su niebla tempranera,

y cantaban juglares su rima porque era

desde el balcón la hoja logroñesa y puntera.

(Gerardo Diego)

CASTILLO DE AGONCILLO

También conocido como Castillo de Aguas Mansas. En la Crónica albeldense se hace referencia a una fortificación musulmana tomada por Sancho Garcés, rey de Pamplona, a principios del siglo X.

En los siglos XI y XII se tiene constancia de una fortaleza denominada Aguas Mansas o Aguas Muertas, donde se pone en relieve la calidad de sus defensas.

En 1191, Alfonso VIII llegó un acuerdo con Pedro y Gómez García sobre el señorío del castillo y sus tierras circundantes. Un siglo y medio después, en 1337, Rodrigo Alfonso de Medrano, ballestero de Alfonso XI, compró la villa y el castillo y comenzó a realizar diversas reformas que convirtieron a la fortaleza en un castillo propio del siglo XIV.

(Gasté mucho dinero en) fazer el castillo e la villa.

Durante las batallas entre Pedro el Cruel y Enrique de Trastámara, el castillo pasó a manos de Carlos II de Navarra, aunque por poco tiempo. En 1392 su dueño era Rodrigo Alfonso de Algoncillo, legándolo a su sobrino Diego López de Medrano y a su descendencia, los condes de Siruela, quienes lo habitaron hasta el siglo XIX.

El Castillo de Agoncillo fue restaurado  a finales del siglo XX y actualmente alberga el Ayuntamiento de esta localidad.

CASTILLO DE SAJAZARRA

Entre los siglos XII y XIII Sajazarra fue fortificada. Así, en 1463 era una de las cinco villas fundadoras de la Hermandad de Álava, perteneciente a la corona. Desde el siglo XIII, había una primera torre que se destruyó para construir el actual castillo, en la segunda mitad del siglo XV, cuando la villa se transformó en el señorío de los Velasco.

En este castillo se sucedieron diferentes enfrentamientos entre los reinos de Castilla y Navarra, si bien posteriormente fue reconvertido en residencia palacio de para diferentes familias de la nobleza.

CASTILLO DE SAN VICENTE DE SONSIERRA

En 1170 Sancho VI, el Sabio ordenó construir el castillo que servía de frontera entre el reino de Navarra con el de Castilla y el encargado fue Ferrant Moro.

En 1194 Sancho VII de Navarra, conocido como Sancho el Fuerte, mandó ampliar la fortificación, construyéndose el recinto triangular superior con la torre del homenaje en uno de sus vértices. Situado frente al castillo castellano de Davalillo, la fortaleza de San Vicente se convirtió en la mayor fortaleza navarra de la frontera del Ebro.

Este castillo fue decisivo en las guerras entre Castilla y Navarra (siglos XIII-XV). En 1379 caería en manos castellanas, regresando a Navarra en 1387. En el siglo XV, Enrique IV de Castilla tomaría la plaza, cediéndolo a Pedro Girón, maestre de Calatrava, como recompensa por la ayuda prestada. El hijo de este, Juan Tellez de Girón, lo vendería en 1516 a la familia Velasco.

Al incorporarse el reino de Navarra a Castilla en 1512, la fortaleza perdió su servicio militar.

Con motivo de la primera guerra carlista, entre 1833 y 1840, el castillo volvió a tener relevancia militar, construyéndose un baluarte para el emplazamiento de piezas de artillería.

En uso militar se mantuvo también en la última guerra carlista entre los años 1872 y 1876.

CASTILLO DE DAVALILLO

Se cree que fue construido durante el reinado de Alfonso VIII, entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, para proteger Castilla de los ataques navarros.

          En 1367 se cita al castillo por primera vez, cuando Enrique de Trastámara pactó con Carlos II de Navarra en Santa Cruz de Campezo que no debía dejar pasar por su territorio a Pedro I el Cruel ni al Príncipe Negro. A cambio, Enrique entregaba al rey navarro varios castillos, entre ellos éste, el de La Guardia, el de San Vicente y el de Buradón.

          En 1389 pertenecía a los Manrique. En el testamento de Pedro Manrique de Lara de 1440, dejaba a su hijo Diego Martín Manrique la tenencia de los castillos de Davalillo y Bilibio y a la muerte de éste en 1458, pasarían a su segundo hijo.

La tenencia del castillo estuvo vinculada a los Manrique hasta al menos 1656, pero desde 1465 los poblados de Davalillo y San Asensio fueron comprados por María Enríquez, de la familia Velasco, encontrándose estos enfrentados con los Manrique, lo que provocó disputas que como consecuencia llevaron al movimiento de población de Davalillo a San Asensio.

CASTILLO DE CORNAGO

Hablamos de una fortaleza de finales del siglo XIII, la cual jugó un papel fundamental como elemento defensivo del valle del Ebro.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del Papa Luna, aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado anteriormente. La familia Luna recibió la propiedad por gracia del rey Enrique en reconocimiento a su lealtad y apoyo en la batalla de Nájera.

          El rey Juan II concedió Cornago como regalo de bodas a don Álvaro de Luna, quien obtendría para la villa la concesión del Fuero de Cornago en 1545. Don Álvaro llegaría a ser condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandonó.

CASTILLO DE LEIVA

Su origen se remonta a 1335, cuando Juan Martínez de Leiva construyó una torre como símbolo de su propiedad sobre la villa. La torre se hundió por completo en 1478 , iniciándose la construcción del castillo actual por iniciativa de Ladrón de Leiva.

Fue en el siglo XVIII cuando se produjeron grandes remodelaciones, esta vez para un residencial.

FUERTE DE TORREMONTALBO

Las primeras referencias datan de 1096, y ya desde el primer momento el castillo tuvo un importante valor estratégico, pues suponía controlar el cruce del Ebro, aparte de actuar como frontera entre Burgos y Logroño.

A finales del XIII se nombró a Hernán López de Estuñiga como señor de Montalbo. En 1434, Diego de Zúñiga, obispo de Calahorra y La Calzada, fundó un mayorazgo a favor de su sobrino. Ya en el siglo XVI el castillo fue vendido al condestable de Castilla para recuperarlo los Zúñiga poco tiempo después.

A finales del XVIII gracias al matrimonio entre Magdalena Arista de Zúñiga y Francisco Manso de Zúñiga, conde de Hervías, la torre pasó a manos de aquella familia.

CASTILLO DE PRÉJANO

También llamada Torre-fuerte de Préjano, pues su principal construcción es un torreón pentagonal que está acompañado de un pequeño recinto amurallado de muros en talud. Su principal torre data del siglo XV, aunque la construcción del castillo se ubica durante el siglo XI.

En el año 1151, Alfonso VII cedió la villa y el castillo a Martín Ferrández, probablemente como premio a sus servicios en la alcaidía de Calahorra. Se tiene constancia de su pertenencia a la Orden de Calatrava en 1288, así como de que en el siglo XV pertenecía a Garci Franco de Valladolid, aunque fue desposeído de ella por Enrique IV como castigo por unirse a la facción de su hermano el infante Alfonso. El rey, por privilegio de 1465, la entregó a García Manrique, pero volvió a sus antiguos poseedores. En 1498 Antonio Franco era señor de la villa, y posteriormente perteneció a los marqueses de Gartáñaga.

Ricardo Aller

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