Juan de los Reyes Vargas. El indio Vargas

Si te gusta, compártelo:

Nació en Uriche, Venezuela, el seis de enero de 1780 o de 1785, y murió el 28-3-1823 en Carora (Venezuela).

Mestizo, hijo del canario Juan Manuel Santeliz y una indígena de la etnia gayón. Criado por su padrastro Cecilio Vargas, organizó las guerrillas de Siquisique en la provincia de Coro, dando apoyo a la llegada de Monteverde. Tras su desaparición, los hombres acabaron reuniéndose en torno a José Tomás Boves, quien, sin apoyo de nadie, mantuvo en jaque a las unidades de los agentes británicos, dominando toda Venezuela antes de la expedición española de Morillo de 1815. Las guerrillas seguirían su acción hasta el año 1829, y apoyaron una última tentativa de organizarlas por el coronel Arizábalo. Pero eso sería ya sin el concurso del Indio Vargas, quien había cambiado de bando en 1821.

Antes de la deserción, en 1812, junto a Monteverde y con el respaldo del cura Andrés Torrellas, su director espiritual, había tomado Barquisimeto, San Carlos, Valencia, San Mateo y  La Victoria, apoderándose de Caracas tras la capitulación de Miranda.           

Otros movimientos contrarrevolucionarios populares se sucedían., entre ellos los llaneros de Eusebio Antoñanzas (1770-1813). La convergencia de estas fuerzas, el terremoto de 1812 y la rebelión de esclavos propiciaran el final de la primera república.

Fue el indiscutido caudillo de los patriotas en el occidente de Venezuela; al frente de un ejército de indios y mestizos derrotó a la alianza de ingleses y separatistas, y con sus acciones se ganó ser designado gobernador de Trujillo y jefe de operaciones del ejército nacional, habiendo desempeñado una labor principal en la caída de la primera república venezolana encuadrado su ejército bajo las órdenes de Domingo Monteverde, y a su marcha, se unió bajo el mando de José Tomás Boves.

Se significó en varias acciones de envergadura; según relata Miguel Azpúrua:

Estuvo en «Cerritos blancos», en las escaramuzas de Baragüa – derrotando al general Rafael Urdaneta –; también en La Ceibita, recibiendo la «Cruz de Carlos III», otorgada por el propio rey Fernando VII;  luchó contra el general José Antonio Páez en la Campaña de Apure, estuvo en Mantecal, Nutrias y Achaguas. (Azpurúa)

Pero la guerra civil interna dentro del ejército patriota y el abandono de principios por  parte del gobierno acarrearían en el indio Vargas una deriva difícil de calibrar, que acabaría con él formando parte del ejército separatista.

La deriva sobrevino tras la sublevación de Riego, cuando el gobierno del Trienio liberal suprimió todo tipo de auxilio a los realistas americanos; paralizó las operaciones militares de forma unilateral y envió negociadores a los separatistas, convirtiéndose, de hecho, en un aliado de los movimientos secesionistas.

Juan de Dios, como cualquier otro combatiente, debía encontrarse en una triste tesitura ya que no sabía a quién estaba sirviendo. ¿Qué quedaba de aquello por lo que había arriesgado cien veces la vida? Con toda probabilidad se encontró en la misma situación que años después afrontaría en la península Ramón Cabrera en su lucha contra el liberalismo. Sólo, sin referencia alguna que justificase su situación, no supo reconducir su actuación en el sentido que sí lo hizo Antonio Huachaca o los hermanos Pincheira, y acabó enrolado en el bando enemigo.

Así, el 5 de mayo de 1821 fue ratificado en su rango militar por Simón Bolívar, a cuyas órdenes derrotó en Baragua a las tropas patriotas al mando del coronel Lorenzo Morillo el 1 de Octubre de 1821 y el 16 de enero de 1822.

Pero las circunstancias que rodearon la última etapa de su vida, oscuras como oscuras eran también las relaciones en el seno del propio ejército nacional, dividido entre liberales y conservadores, llevaron a que el 28 de marzo de 1823 el indio Vargas fuese  asesinado a machetazos, por orden de José Antonio Páez, posiblemente por orden directa del agente británico Bolívar.

José A. Páez

¿Qué motivó en este caso el asesinato de Vargas?… Personalmente quiero creer que su acendrado espíritu hispánico, ya que otra causa no hubiese tenido el peso necesario para acabar con la vida de alguien que, como es el caso, habiendo sido en otro tiempo inexorable verdugo del separatismo era en aquellos momentos una pieza principal en la estructura militar de Bolívar.

La figura de Juan de Dios de los Reyes Vargas es merecedora de nuevos estudios que desvelen ese oscuro espacio de tiempo que va de 1820 a marzo de 1823 en el que se sucedió la defección y el asesinato de este gran general.

Cesáreo Jarabo

Si te gusta, compártelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *