
DOMINGO BADÍA, ESPÍA Y AVENTURERO
La Meca, enero de 1806 Domingo Badía observa con preocupación el baúl que los soldados del gobernador de La Meca, Ghalib Effendi, le acaban de registrar. Allí guarda toda la información que ha ido recopilando desde que abandonó España para recorrer África, aunque afortunadamente no hay nada que le pueda complicar la vida: desde que abandonó Marruecos ya no ejerce formalmente como espía de Manuel Godoy y en los últimos meses sus inquietudes se limitan a una innata curiosidad por conocer los países musulmanes y, quién sabe, recopilar datos para escribir un libro. Con esa intención es como ha llegado

