La Batalla del río Órbigo. Los godos se unen a Hispania.

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Teodorico II
Riciario

En el siglo V ocurrió un suceso muy relevante para el futuro de Hispania, este fue el choque entre suevos y godos provocado por la ambición expansionista del rey suevo Riciario (Requiario). En aquella época la monarquía visigoda estaba gobernada por el rey Teodorico II, el cual estableció un pacto de buena relación con el emperador romano Avito. El rey godo se convirtió en aliado de Roma y así el emperador fue más afecto a los intereses godos.

emperador Avito

El rey Requiario, que gobernaba sobre Gallaecia y Lusitanía, ambicionaba lanzar campañas contra otras provincias. Se enviaron legados romanos y visigodos a la corte sueva con el fin de frenar las ansias expansionistas del rey suevo y evitar, así, un conflicto militar en Hispania. El rey godo desafió a Teodorico II atacando la provincia Tarraconense. Con el apoyo directo del emperador Avito, un potente ejército visigodo entró en Hispania y en octubre del año 456 se produjo una de las más grandes batallas de Hispania durante el siglo V, conocida como batalla del río Órbigo – en un paraje cercano a Astorga―.

El hecho de esta batalla resulta muy importante para la historia de España, ya que a partir de ella el interés de los visigodos por Hispania fue en aumento y el destino de ambos quedó unido. La victoria visigoda fue total, Requiario quedó herido y se recluyó en el interior de Gallaecia.

Agiulfo

Tras la fulminante victoria, Teodorico II realizó una serie de movimientos con la intención de debilitar al máximo al reino suevo ― Regnum Suevorum  ―. Las huestes visigodas avanzaron hasta la capital sueva, Braga, la cual fue saqueada, las iglesias de la ciudad fueron asaltadas obteniendo un preciado botín, aunque sin delitos de sangre ni violaciones. El rey Requiario tratando de huir por vía marítima, fue apresado en Oporto. Dada la contundencia de la victoria visigoda, el cronista Hidacio escribió que el reino suevo había sido destruido y acabado. Esto no sucedió porque no lo quiso así Teodorico II, y eso que en diciembre de 456 mandó ejecutar a Requiario. El rey visigodo colocó al frente de los suevos a un hombre de su confianza, Agiulfo.

Teodorico II no quedó satisfecho con la victoria y el fin de Requiario, lanzó una campaña para derrotar la guarnición sueva de gran prestigio y decisiva Emérita Augusta  actual Mérida ―. La ciudad no fue saqueada para no generar tensiones entre la poderosa aristocracia emeritense y para respetar a la muy venerada Santa Eulalia, a la que se consideraba guardiana de la ciudad.

El emperador Avito había sido depuesto y Teodorico II decidió volver a las Galias, pero tuvo que dejar parte de su ejército para aplacar a Agiulfo, quien se estaba comportando como un tirano que a la vez ignoraba las disposiciones del rey. Teodorico II estaba ya actuando de forma independiente al poder romano y con una visión cada vez más centrada en Hispania. Astorga y Palencia fueron saqueadas y encontraron gran resistencia en Coyanza (Valencia de don Juan). De esta manera acabaron con Agiulfo y las tropas regresaron a las Galias.

Mayoriano

En abril del año 457 es nombrado emperador de Occidente Mayoriano. La reacción de Teodorico II fue claramente la de no reconocer el poder del emperador y afianzar su control sobre las Galias e Hispania. Penetra de nuevo en Hispania, en la Bética, con el objetivo de expulsar a los suevos de Sevilla. En el año 459 reconoce la legitimidad de Mayoriano y se restablecen las relaciones entre visigodos y Roma. Mientras tanto, bandas de guerreros suevos sembraban el caos en Gallaecia, en el año 460 causaron una masacre en Lugo.


Eurico

El imperio romano estaba cada vez más desconectado de las Galias y de Hispania. La estabilidad que necesitaban los galaicos romanos llegó en los años 463 y 464. Remismundo pasa a ser el nuevo rey suevo con el amparo de Teodorico II y se casó con una noble visigoda. Incluso los suevos asumieron el arrianismo como religión gracias al envío de misioneros. Remismundo fue acogido como “hijo en armas” siguiendo la costumbre germánica, y de esta manera quedaba incluido en la clientela militar del rey visigodo. Las relaciones fueron fluidas entre ambos reinos hasta que en el año 466 Teodorico II es asesinado y le sucede Eurico.

Con Eurico el Regnum Gothorum de Tolosa aumentó su autonomía con respecto a Roma hasta alcanzar su plena soberanía o independencia, no de manera unilateral, sino que obedeció a un proceso natural a través de la caída del imperio romano de Occidente y del fortalecimiento del reino godo de Tolosa. Eurico dejaría una flamante huella en la historia visigoda, huella en la que Hispania tendría un lugar muy destacado.

José Carlos Sacristán

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