Skip to content
España en la historia

España en la historia

  • Inicio
  • COLECCIONES
    • 1.200 años fundación de Murcia
    • AERONAVES PARA LA HISTORIA
    • BARCOS PARA LA HISTORIA
    • CASTILLOS DE ESPAÑA
    • DE ARTE Y ARTISTAS
    • DE REYES Y REINAS
    • DE SANTAS Y SANTOS ESPAÑOLES
    • EL NUEVO MUNDO ESPAÑOL
    • ESPAÑOLES EN EL NUEVO MUNDO
    • LA VIRGEN EN ESPAÑA
    • NO FUERON SOLOS
    • VIII ANIVERSARIO CATEDRAL DE TOLEDO
    • VISIGODOS EN HISPANIA
  • Categorías
    • Episodios
    • Efemérides
    • Personajes
    • Isabel la Católica
    • Colaboraciones
    • EBOOKS
  • Hazte socio
  • Hazte voluntario
  • Noticias
  • Quiénes somos

Jerónimo Ezpeleta, un jesuita español en Mongolia

  • Jesús Caraballo
  • 06/01/2023
  • Un comentario
Si te gusta, compártelo:

Entre la pléyade de misioneros, muchos de ellos españoles, que en el siglo XVI llevaron el cristianismo a Oriente ― San Francisco Javier en la India; Diego de Pantoja y Matteo Ricci, éste recientemente beatificado por el Papa Francisco, en China; Valignano en Japón…― , hay uno menos conocido, Jerónimo Ezpeleta, que llegó nada menos que al Imperio Mongol.

Perteneciente como tantos otros misioneros en aquellos lares a la Orden jesuita, este navarro natural de Olite, fracasó finalmente en su empeño de convertir al emperador mongol, lo cual no resta mérito a su labor. En realidad, el denominador común de aquellos misioneros es el logro de la conversión del pueblo, o al menos, de una parte de él, pero no así de las castas dirigentes que, a menudo, se volvieron en atroces persecuciones contra los cristianos.

Nacido en 1549, en una familia noble, quiso emular a su tío abuelo, san Francisco Javier, por lo que cambia su nombre por Jerónimo Javier, ingresa a los 18 años en los jesuitas y, en 1581, marcha a Goa, en la India, siguiendo los pasos del apóstol de las misiones.

Tras una intensa labor catequizadora entre las comunidades cristianes de la India, incluidas las originales cristianizadas por el apóstol Santo Tomás, Jerónimo Javier emprende en la última década del siglo XVI su gran reto: convertir al gran emperador mongol, el musulmán Akbar, al norte de la India.

Emprende el viaje a Lahore, la capital del Imperio, el 3 de diciembre de 1594, llegando el 5 de mayo de 1595. El propio emperador invitó al misionero a aprender el persa, para poder entenderse sin intérpretes, tarea a la que se dedicó por entero.

Aprovechó para desarrollar una intensa labor apostólica, extendiendo el mensaje cristiano por todo el imperio; al tiempo que escribió numerosas obras sobre doctrina cristiana: Espejo de la Vida de Nuestro Señor Jesucristo, una de las primeras biografías de Jesús; así como otras en español, portugués, persa y latín, como Los cuatro Evangelios en Pérsico, un resumen de la doctrina cristiana Espejo de Santidad, el tratado Fuente de Vida; un libro dedicado al emperador sobre Los deberes del rey; un Vocabulario persa en latín y los Rudimentos de la lengua persa, con un vocabulario latín-portugués-persa. También escribió en persa la Vida de los doce apóstoles y un tratado de moral apologético de 20 secciones, Luz brillante.

La acogida en la corte del emperador fue amistosa, al igual que sucediera en China con Matteo Ricci y Diego de Pantoja. Su labor evangelizadora, le llevó a Jerónimo por todos los confines del imperio, desde Cachemira, hasta Agra, pasando por Breampur. En la guerra de Decán, quiso mantenerse al margen, desoyendo la petición de Akbar de que consiguiera artillería de los portugueses, lo que le valió un provisional destierro.

El gran objetivo de Jerónimo era la conversión del emperador, pero éste concedió un creciente protagonismo al sijismo, fundada hacía poco en el Punjab, lo que se convirtió en un gran obstáculo. Sin embargo, Akbar mostró gran interés por el cristianismo. De hecho, consta que antes de morir apostató en secreto del Islam, aunque no se tiene la certeza de qué creencia abrazó después.

Tras la muerte de Akbar, Jerónimo continuó gozando del aprecio de su sucesor, su hijo Jahangir, hasta el punto que llegó a desempeñarse como embajador en la guerra entre Mongolia y Portugal, firmando la paz entre ambos, y como encargado de frenar la creciente influencia inglesa. Y ello, pese a que Jahangir volvió al Islam, pese a los vanos intentos de Jerónimo por conseguir su conversión al cristianismo. Ello no fue obstáculo para que el emperador le encomendara a sus tres sobrinos, para que catequizara y bautizara a los jóvenes príncipes, quienes más adelante terminarían apostatando.

Su fracaso ante la corte del Gran Mongol no empaña sus logros en la evangelización de aquellas tierras. Regresó a Goa, donde le sorprendió la muerte, en 1614.

Jesús Caraballo

110 Visitas totales
93 Visitantes únicos
Si te gusta, compártelo:
AntAnteriorFERNANDO VII: DESEADO Y FELÓN ( I )
SiguienteFERNANDO VII, DESEADO Y FELÓN ( y II )Siguiente

BUSCADOR

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
« May    

ENTRADAS RECIENTES

Entradas recientes
  • EL PAPA QUE CONQUISTÓ ESPAÑA
  • La Batalla del Bruch (Antoni Franch Estalella) (6 junio 1808)
  • Fray Bernardino de Sahagún y el Código Florentino
  • Catedral de Toledo, VIIIº centenario. Capitulo 3º
  • EL CONCILIO DE ELVIRA (1)
  • ISAAC ALBÉNIZ, COMPOSITOR Y PIANISTA AVENTURERO ESPAÑOL
  • LA VIRGEN EN ESPAÑA: LA SANTINA
  • LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS (1)
  • San Cristóbal Magallanes, mártir de la Cristiada mexicana
  • La División Azul
  • LOPE DE FIGUEROA
  • Catedral de Toledo, VIIIº centenario. Capitulo 2
  • Batalla de San Luis (26 mayo 1780)
  • Pero Niño
  • Pinito del Oro, la reina del trapecio
  • Los gauchos argentinos ( y 2)
  • La catedral de Toledo, VIIIº centenario. Cap. 1º
  • El derecho de Indias (y 2)
  • BENITO SOTO ABOAL, EL PIRATA ESPAÑOL MÁS TEMIDO DEL ATLÁNTICO
  • El derecho de Indias (1)

Secondary Menu

©2019 Enraizados