
El peregrino en la Edad Media
San Isidoro de Sevilla, que fue el gran transmisor por excelencia de la tradición cristiana medieval, define al peregrino como el que “se encuentra fuera de su casa”. No hay un lugar de peregrinación como Santiago. Durante la Edad Media será el peregrino el que se expatria para hacer el viaje: visitare loca sacra. Las reliquias, según la antigua tradición de Roma, debían permanecer en el lugar en el que habían sido depositadas o encontradas; por ello se prohibía el traslado de todo tipo de restos, incluso del sepulcro. Uno de los elementos más importantes de las peregrinaciones, fue la
