El mestizaje

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De 1509 a 1559, es decir, en el período de la conquista desde Florida al estrecho de Magallanes, los españoles que llegaron a las Indias Occidentales fueron poco más de quinientos por año. En total, 27.787 personas en ese medio siglo. Y a ese dato hay que añadir que mayoritariamente viajaban hombres solos.

Posteriormente también fueron mujeres… aproximadamente la cuarta parte del millón y medio de españoles que en total se trasladaron a América desde 1492 hasta 1820… Y no todos eran frailes…, lo que conllevó irremisiblemente al mestizaje.

No en vano, algunos conflictos bélicos a los que tuvo que atender Cristóbal Colón estuvieron motivados por esta causa, ya que rememorando a los romanos con el caso de las sabinas, se produjeron secuestros de indias por parte de españoles.

Es el caso que, unas veces de forma ilícita, y se supone que la mayoría de forma lícita, hubo un cruce real de razas, y no sólo en el primer periodo que hemos citado, sino a lo largo de toda la historia de la Conquista, empezando por quienes la dirigían. Sólo es necesario fijarse en Hernán Cortés o en Francisco Pizarro, ejemplo que eran para sus subordinados.

Pero no sólo existiría cruce de razas entre españoles y naturales de América. Posteriormente, la llegada de negros significaría el principio de un nuevo mestizaje… o de unos nuevos mestizajes, porque a partir de ese momento se produjeron con bastante asiduidad mezclas de unos con otros; blancos con negras, indias con negros; negros con blancas, blancos con indias, mulatos con mestizos, mestizos con negros… etc.

La organización de la familia española favoreció el reconocimiento y la absorción parcial de las personas étnicamente mezcladas, por lo que mestizos y mulatos gozaron de las condiciones propias de su familia, siendo asimismo atendidos de igual forma los hijos ilegítimos, quienes heredaron las mismas funciones que aquellos que en la península nacían de las uniones secundarias: llevaban el apellido familiar, ejercían como administradores de la familia, trabajaban en los negocios familiares, o recibían una porción de la propiedad para sí mismos, con las mismas excepciones que pudiesen producirse en la Península.

La situación de legitimidad era compleja, pues en unos casos los padres reconocían a sus hijos, en otros no y de tales circunstancias surgía una gran cantidad de jóvenes novohispanos, designados en el periodo colonial de «calidad» indios, mestizos, mulatos o «castas» según el criterio del cura y el poder y prestigio social de quienes los llevaban a bautizar. Muchos de ellos engrosaron el mundo de trabajadores y empleados libres que se contrataban como  sirvientes domésticos, como oficiales artesanos, como capataces, comerciantes, incluso como intérpretes, escribanos o funcionarios menores. (Von Metz 2007)

También, como venía siendo costumbre en la Península, los padres de hijos mestizos procuraban arreglar el matrimonio de los mismos con españoles. No era, así, una cuestión de racismo, sino en el peor de los casos cuestión de clasismo, aunque también resulta difícil determinar que eso fuese así, pues hoy en día, cualquiera quiere mejorar el porvenir de sus hijos, sea con educación, sea con el deseo de que acaben formando familia con alguien que pueda mejorar su estatus.

¿Qué sucedía cuando el progenitor no tenía hijos legítimos? Inmediatamente, la suerte de los hijos ilegítimos mejoraba considerablemente, teniendo derecho a suceder a sus padres en todo, tanto en riqueza como en posición social. Como ejemplo podemos citar a Garcilaso de la Vega, pero no es el único caso ni el más encumbrado. La familia Moctezuma llegó a contar con un virrey.

Es el caso que más que el peso de la raza era tenido en cuenta el peso de las posibilidades intelectuales de cada uno, siendo considerado español cualquier persona, mestizo o no, que poseyeras esas cualidades.

Leslie Bethel

Al respecto nos señala Leslie Bethel nos hace un resumen de la cuestión:

Cuando los diversos grupos étnicos se juntan en las primeras generaciones, los mestizos y mulatos son de forma arrolladora ilegítimos, hijos de padres españoles y madres no españolas. Con el transcurso del tiempo, muchas de las personas de las categorías mixtas nacieron de matrimonios legítimos, cuyos padres pertenecieron a categorías mezcladas, o de un padre o madre procedente de las «castas» que se había casado con un español o española humilde o con un o una indígena.(Bethell 1990: Lockart, 90)

Siendo que;

Durante la segunda etapa, se puede imaginar al hombre español eligiendo pareja, en lo que a las uniones informales se refiere, más de entre los grupos mezclados o de entre las mujeres humildes españolas en familias afectadas por la mezcla de razas, que de entre los negros e indígenas. (Bethell 1990: Lockart,  90)

De cualquier modo, a finales del siglo XVIII, el número de mestizos había alcanzado gran significación, llegando a ser preponderante en muchos lugares, alcanzando también en lo social, en lo cultural, en lo económico y en lo político una importancia de primer orden. Así los reconocían también los jefes separatistas:

El europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y éste se ha mezclado con el indio y con el europeo (Bolívar 1819)

El mestizaje, en no pocas ocasiones, fue utilizado por los negros esclavos para sacar a su progenie de la esclavitud; así, los africanos esclavizados solían reproducirse con indígenas, principalmente hombres negros con mujeres indias para que sus hijos no heredaran la condición de esclavo, que se transmitía por vía materna. Las mujeres negras, por su parte, fomentaban el mestizaje con hombres blancos o con mestizos, con lo que obtenían el mismo objetivo.

Así, el cruce racial entre personas indígenas, africanas y europeas se llevó a cabo desde el momento de la Conquista.

Ese cruce racial estaba fomentado de forma directa en las instituciones creadas por los Reyes Católicos y fomentadas por la Monarquía Hispánica los dos siglos siguientes, y fue la encomienda lugar privilegiado para su desarrollo. En la encomienda se basó la voluntad manifiesta de crear mestizaje además de otras cuestiones como las del respeto por la cultura nativa.

Fue a partir del siglo XVIII, con la difusión de los principios de la Ilustración, que se había enquistado en la administración española y comenzaba su labor de zapa socavando todos los principios que habían justificado la España Imperial, cuando la diferencia racial comenzó a tener alguna significación. La Ilustración, el liberalismo, difundía ideas contrarias a las vividas hasta el momento; hablaba de seres humanos inferiores y de seres humanos superiores, llegando al extremo no conocido hasta el momento que los libros de bautismo, de matrimonio o de defunciones dividían a las personas en indios, españoles y castas, hasta el extremo que la administración, liberal, creaba problemas en 1777 incluso para la elaboración del padrón en Querétaro (México), porque según  Joseph Antonio de la Vía, juez eclesiástico del curato de Santiago:

de todas las castas viven en la Ciudad, y en una misma casa suelen hallarse de todas calidades, y aun en una misma familia se ve que el marido es de una, la mujer de otra, y los hijos de otras: por ejemplo, el marido español, la mujer india, y los hijos mestizos, y por la misma razón no se anotaron al contramargen las familias, pues debería hacerse la misma separación, entresacando ya españoles, ya mestizos, ya indios en las casas de numerosos vecindarios de esta Ciudad.  (Velázquez 2012: 79)

            Y es que, en estos momentos, a lo que parece, no iban las leyes a cubrir las necesidades sociales, sino que debían ser las personas quienes se acoplasen a las leyes. Principio liberal por excelencia que se imponía por encima de la legislación generada hasta el momento, basada en principios humanistas, que con sus errores y aciertos, había generado una sociedad en la que no se podía hablar de separación de las personas por cuestiones de raza al modo que lo hace actualmente la ideología liberal de la “multiculturalidad”.

            Esos principios los implantó la Ilustración en el siglo XVIII obviando la política llevada hasta el momento. Una legislación a la que tenían acceso tan sólo repasando la Recopilación de Leyes de Indias que habían editado seis años antes que el juez de Querétaro expresase su contrariedad.

            Una legislación que había dejado un legado vivo que el señor de la Vía podía constatar revisando los libros oficiales existentes hasta el momento, acudiendo a los registros eclesiásticos a comprobar los libros de bautismos, bodas o defunciones.

Se sabe gracias al primer libro de bautismos del archivo del Sagrario de la catedral de Lima que entre 1538 y 1548, al inicio de la fundación de Los Reyes, que las uniones mixtas fueron corrrientes y que, por ejemplo, Antonio Ginobés (¿español?) e Isabel negra fueron padrino y madrina de la niña Francisca, hija de un cristiano y de Inés india. Se consignan también los primeros mulatos y zambos desde 1538. (Bernand 2000: 30)

            Pero evidentemente eran otros tiempos. Ahora, en aras de la “libertad”, se pasaba a separar a las personas, y eso se llevaba a efecto en todos los ámbitos, así las unidades militares empezaron a diferenciarse por el color de la piel. Se creaban compañías de criollos, compañías de pardos… y en ocasiones, hasta mixtas, pero ahora, a finales del modernísimo siglo XVIII, con la propaganda liberal triunfante, cuando se procedía a la formación de una unidad mixta se corría el riesgo de ocasionar protestas.

En 1765, la Corona propone que en la Nueva España cada compañía esté formada de 2/3 de blancos y de 1/3 de pardos, pero esta mezcla provocó vigorosas protestas en las ciudades de México, Puebla y Veracruz, y se tuvieron que reestructurar las milicias en unidades separadas. (Bernand 2000: 119 )

Tupac Amaru

Pero los indios, mayoritariamente ajenos a la propaganda liberal, continuaban fieles a los principios que habían conocido como propios de la Monarquía Hispánica, y si en las guerras separatistas no colaboraron con los “libertadores”, tampoco a finales del siglo XVIII lo hicieron con las revueltas de Tupac Amaru de 1781 ni con la revuelta de los Comuneros de 1783… Y tampoco lo hicieron los pardos ni los negros, que bien al contrario fueron quienes al final acabaron con ambas sublevaciones, precedentes ambas de los movimientos separatistas que cuarenta años después acabarían rompiendo España para mayor gloria de la Gran Bretaña.

Con esta actuación los no blancos daban respaldo a quienes siempre habían actuado a su favor, a quienes siempre habían defendido sus derechos y los habían respetado como seres humanos y habían defendido y fomentado el mestizaje, y no hay para menos, pues quienes venían alterando la pacífica y próspera vida de los Virreinatos llevaban algo que, de haber sido la norma en España hubiese significado su extinción, no ya como cultura, como etnia, como grupo… sino como ser vivo, ya que hubiesen sido aplicados los mismos principios que se aplicaron los europeos de allende los Pirineos en sus colonias. Lo dice la Biblia: el indio es un ser inferior, un hijo de Satanás.

Claro que, con su actuación privaron a toda Hispanoamérica de un atractivo reclamo que sí tienen los anglo-americanos: las reservas de indios. Si hubiesen colaborado, hoy podrían llenarse con los bolsillos con las divisas de los turistas que acudirían a las reservas para sacar fotografías de los herederos de los supervivientes de la gran matanza.

Afortunadamente para todos, para los indios y para los españoles, España no es Inglaterra (aunque hoy sea su colonia). Y para reconocer ese hecho, nadie mejor que un historiador anglo.

Nueva Inglaterra fue realmente una Inglaterra nueva, mucho más de lo que Nueva España sería una España nueva. Como ocurrió en el Ulster, las colonias del Nuevo Mundo significaron el establecimiento no solo de personas sino también de cultivos, lo que significaba labrar la tierra. El problema era de quién era la tierra. Los colonos no podían hacer como si nadie hubiera estado viviendo allí antes de su llegada. En Virginia había de diez a veinte mil indios algonquinos. Jamestown era el corazón del territorio de Powhatan. Al principio, parecía que podría existir una coexistencia pacífica basada en el comercio e incluso en los matrimonios. Se convenció al jefe de Powhatan, Wahunsonacock, para que se arrodillara y recibiera una corona de manos de John Smith «como vasallo de Su Majestad» el rey Jacobo. Pocahontas, la hija del jefe, fue la primera nativa americana que se casó con un inglés, John Rolfe, que había iniciado el cultivo del tabaco, pero muy pocos seguirían su ejemplo. (Ferguson)

John Rolfe matrimonio con Pocahontas

Evidentemente, el espíritu de John Rolfe era ajeno a su comunidad, que entiende mejor las palabras de Lincoln, quien afirmaba:

No soy partidario -nunca lo he sido, bajo ningún concepto- de la igualdad social y política entre la raza blanca y la raza negra… Existe una diferencia física entre ellas que les impedirá, siempre, vivir juntas en igualdad social y política. Existe naturalmente una situación de superioridad e inferioridad, y mi opinión es asignar la posición de superioridad a la raza blanca (Sáez)

De la raza india, lógicamente, ya no hablaba, pues queda implícito otro juicio que adorna ese espíritu; a saber: el mejor indio es el indio muerto.

Es digno de reconocimiento el señor Ferguson. No obstante sigue sin entender el meollo del asunto. Sí es Nueva España, porque España no es una raza, sino un mestizaje de razas, y lo que sucedió en el primer cuarto del siglo XIX, no fue un logro de independencia de los hoy países americanos, sino la ruptura material de España y la sumisión a esclavitud de cada una de sus partes, tanto la parte europea como la parte americana y del Pacífico, que hoy perviven como colonias, aunque en su estatus jurídico se titulen libres.

Evidentemente, cuando España era España no podían ejercerse las acciones que en otros lugares confinaron a los indios a zoológicos; España tuvo la inmensa suerte de encontrarse con un continente virgen, y América tuvo la inmensa suerte de ser conquistada por España, humanista y cristiana. Del mismo modo que quince siglos antes España tuvo la inmensa suerte de ser conquistada por Roma. Justo eso fue lo que pudo dar lugar a la legislación de Indias, y su consiguiente aplicación posibilitó que hoy, en el siglo XXI, y en lo que en su día fue Imperio Español, podamos contemplar una geografía humana que ni por asomo puede ser encontrada en el mundo anglosajón.

Abona esta afirmación los estudios de personas anglosajones, como James Brice, quién afirma que:

En la América española no hay, pues, problema de razas, lo cual es un bien y un mal. Es un bien, porque no se dan los abusos que en la América inglesa, y es un mal, porque los indígenas, con iguales derechos políticos que los colonos, constituyen un obstáculo enorme para el desenvolvimiento de estos países, cuyos destinos serían muy otros si la población fuese homogénea.  (Juderías: 166)

Evidentemente, la consecuencia señalada tampoco es asumible, porque Inglaterra, a través de sus expediciones “geográficas” del siglo XVIII, supo que el nivel de vida, de salubridad, de cultura, de seguridad y de felicidad general era superior al que se vivía en Inglaterra (así lo remarca Humboldt), cuya realidad queda reflejada en la literatura de la época. Y no es asumible porque la decadencia que sufren hoy los “países” hispánicos, es consecuencia directa de la acción británica que sobre ellos se viene ejerciendo desde hace dos siglos.

Sin embargo, en el mundo hispánico no hay más que ver cómo hay indígenas que hubiesen preferido haber sido masacrados por los británicos antes que conquistados por los españoles. También eso es cualidad propia del mundo hispánico.

Cesáreo Jarabo

BIBLIOGRAFÍA

Bernand, Carmen. (2000) Negros esclavos y libres en las ciudades hispanoamericanas. En Internet http://www.larramendi.es/v_centenario/i18n/consulta/registro.do?id=1156 Visita 27-7-2018

Bethell, Leslie y otros. (1990) Historia de América Latina 4.  En Internet https://jorgecaceresr.files.wordpress.com/2010/05/tomo-4.pdf Visita 11-1-2018

Bolivar, Simón. (1819) Discurso ante el congreso de Angostura. En Internet https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_ante_el_Congreso_de_Angostura  Visita 27-7-2019

Ferguson, Niall. El Imperio británico. En Internet https://symcoaneg.firebaseapp.com/24/El-Imperio-Britanico-Como-Gran-Breta%C3%91A-Forjo-El-Mundo.pdf  Visita 9-1-2017

Juderías, Julián. La Leyenda Negra y la Verdad Histórica. http://booksnow2.scholarsportal.info/ebooks/oca4/47/laleyendanegrayl00jude/laleyendanegrayl00jude.pdf

Sáez Castán, Jesús Miguel. Historia de ESTADOS UNIDOS. Selección de textos y notas por Alicante, octubre 2011. En Internet  http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/19039/1/estados_unidosI.pdf

Velázquez, Maria Luisa, y Gabriela Iturralde Nieto. Afrodescendientes en México. En Internet. http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/TestimonioAFRO-INACCSS%281%29.pdf Visita 17-9-2017

Von Metz, Brígida. (2007) ESCLAVITUD Y SEMIESCLAVITUD EN EL MÉXICO antiguo y la Nueva España.

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