
El final de Juan Bravo
El 24 de abril de 1521, Juan Bravo, con sus compañeros de lucha Padilla y Maldonado, derrotados por las tropas imperiales de Carlos I en la batalla de Villalar, tuvieron que subir al cadalso levantado en la plaza pública de dicha villa. Habían sido derrotados el día anterior y se enfrentaban a la condena por traidores. La decapitación decretada con el calificativo de «traidores», motivó la protesta de Bravo, sin embargo, Padilla, le reprendió; «Señor Bravo, ayer era día de pelear como caballero, hoy es día de morir como cristiano». La réplica de Bravo no pudo ser más elocuente; solicitó
