
BATALLA DE GIBRALTAR, 1607
Bahía de Gibraltar, 25 de abril de 1607 Todavía no ha amanecido del todo en la bahía. Una bruma fina se desliza sobre el Estrecho y el limbo entre la luz y la sombra se desvanece bajo el sol de la primera hora de la mañana, tiñendo de cobre los cascos de los galeones fondeados. La brisa viene del oeste, suave y constante, un viento amigo de quien se mueve y enemigo de quien permanece anclado. Desde la borda, los marineros observan el mar sin oleaje, que parece un espejo triste, mientras comienza a correr la noticia de la llegada









