
BLAS PARERA, DOS MUNDOS UNIDOS POR SU MÚSICA
Argentina, 1813. En Buenos Aires brilla el sol y desde las vidrieras de San Nicolás, la luz se difumina dentro de la iglesia, otorgando al templo una sensación de recogimiento que inspira a Blas Parera. Sentado frente al libreto donde ya ha esbozado las primeras notas de su nuevo encargo, el español tamborilea con los dedos, tratando de ajustar el compás al estribillo que ayer le presentó el abogado y poeta Vicente López y Planes. Sean eternos los laureles que supimos conseguir: (bis) coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir. La marcha que ha escrito López por encargo
