ASALTO AL PUERTO DE LA MAHOMETA

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Hammamet

«Surge al alba enorme y parda la colina en el salvaje sol púrpura, ardiendo a través de columnas de humo a la deriva envolviendo la amenazadora pendiente…» (Siegfried Sassoon, Ataque)

18 de julio de 1602

La falúa avanza desde Malta hacia la costa de Hammamet. El Mediterráneo se abre al nuevo día sin apenas oleaje y sobre el mástil ondea la bandera otomana. En cubierta suenan los acordes de bendires, crótalos y laúdes de una forma un tanto torpe, pero suficiente para engañar. Los soldados españoles van disfrazados con turbantes, entre ellos está un veterano de los tercios viejos, curtido en Flandes y en Italia, que mira al mar en silencio. En el aire, la orden dada desde Sicilia: entrar como turcos, salir como españoles.

En el horizonte se vislumbra la costa: murallas bajas, casas encaladas, y una multitud que se acerca con júbilo. El veterano aprieta el arcabuz contra el pecho, reza un paternóster de forma apresurada y, tras ajustarse toledana y la daga de misericordia al cinto, se prepara para atacar al enemigo.

CONTEXTO HISTÓRICO

Durante la llamada Pax Hispanica, el Mediterráneo era una fuente de conflictos a causa de los piratas berberiscos, corsarios musulmanes del norte de África apoyados por los otomanos que atacaban constantemente las costas y rutas comerciales cristianas.


Eduardo Ruiz de Burgos Moreno

«A pesar de la mejor voluntad real (de Felipe III), las inmensas posesiones españolas se vieron una y otra vez atacadas y, en sólo diez años, obligaron a sus ejércitos a mantener 162 batallas repartidas por todos los confines terrestres» (Eduardo Ruiz de Burgos Moreno, «La difícil herencia»).

Uno de los enclaves piratas más relevantes era Hammamet (llamada por los españoles La Mahometa), en Túnez, desde donde se lanzaban incursiones contra Sicilia, Malta y las costas hispánicas. La situación exigía una respuesta bélica, y aunque la complicada situación económica de la corona impedía armar una flota adecuada para la empresa, un hecho llevó a al mando español en Sicilia a tomar un decisión arriesgada basada en el engaño, con la intención de vencer a sus enemigos sin que influyera su inferioridad numérica.

» no se les pudo presentar mejor ocasión que el momento en que los espías españoles les desvelaron que los piratas esperaban la llegada de una flota aliada. Cualquier otro habría preferido mantenerse al acecho, pero España decidió aprovechar esta información en su favor: si se aproximaban hasta la ciudad haciéndose pasar por los refuerzos, podrían llegar a tierra sin sufrir daños y conquistar la urbe desde dentro. El plan estaba en marcha.»(Manuel. P. Villatoro)


Garcilaso de la Vega

EL ASALTO

Los campos se cubrieron de despojos, y en las ciudades resonó el estruendo de armas, de caballos y de enojos.” (Garcilaso de la Vega)

El 18 de julio de 1602, 5 falúas de dos velas triangulares y un mástil ligeramente inclinado hacia la proa, como las falúas musulmanas, se dirigieron desde Malta hasta el puerto de La Mahometa. Sobre las cubiertas asomaban banderas turcas, 350 turbantes y, de fondo, se escuchaban bendires, crótalos y laúdes. Al llegar a la costa, los puestos de vigía del puerto no dieron la alarma, dando por hecho que eran aliados, pues nada hacía sospechar que aquellos barcos fueran repletos de soldados españoles.

  «El ataque corrió a cargo de  350 infantes españoles y caballeros a las órdenes de Malta y de la toscana » (Eduardo Ruiz de Burgos Moreno).

Las falúas entraron al puerto sin oposición e incluso la guarnición y la población local salieron a recibirlos, tan convencidos de que eran los refuerzos esperados que cuando se descubrió el engaño no les dio tiempo a reaccionar.

«Los despavoridos civiles arrollaron a los soldados de la guarnición, mezclándose entre ellos, lo que produjo caídas y agolpamientos que generaron una mayor confusión» (Burgos Moreno).

Aprovechando la confusión, los soldados españoles penetraron en la ciudad tomando las murallas sin que los moros puedan plantear resistencia. El saqueo fue total y la ciudad incendiada y arrasada. Murieron 500 defensores tunecinos.

«Los atacantes, una vez saqueada y destruida completamente la ciudad, se embarcaron de regreso en dirección a Malta, poco después de avistar que se aproximaban por tierra más de 3.000 jinetes e infantes moros que, a toda prisa pero demasiado tarde, llegaban para auxiliar a los defensores de la villa» (Burgos Moreno).

Ricardo Aller Hernández

FUENTES:

*https://www.abc.es/historia/abci-gran-engano-tercios-espanoles-aplastaron-piratas-hammamet-201907030156_noticia.html

*https://somatemps.me/2018/12/27/incursion-furibunda-de-los-tercios-hammamet-tunez-1602/

*https://elhistoricon.blogspot.com/2017/07/hammamet-una-victoria-con-disfraces.html

*https://historia.nationalgeographic.com.es/a/artimana-tercios-como-350-espanoles-vencieron-a-miles-piratas_24918

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