MONTSERRAT CABALLÉ FOLCH, DIVA LÍRICA ESPAÑOLA

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Montserrat Caballé, fue una cantante lírica de ópera española con tesitura de soprano. Considerada una de las más grandes sopranos del siglo XX, admirada especialmente por su impecable técnica vocal, su pasión interpretativa y su virtuosismo, especialmente en el repertorio del bel canto romántico, la convirtieron en una cantante legendaria con una trayectoria artística de más de cincuenta años de actividad, de 1956 a 2018. En cierta ocasión, preguntaron a María Callas qué cantantes podrían sucederle, y ella contestó: Only Caballé… («Solo Caballé»).​

María Callas

La pureza de su timbre, la rotundidad de su voz y el control técnico de su material vocal, unidos a unos pianísimos sostenidos por un fiato prodigioso la convirtieron en mítica y la entronizaron como una de las divas de su época, realizando actuaciones en todo el mundo, desde Tokio hasta San Francisco, de Madrid a Moscú. Su carácter y fuerza interpretativa se centraron en una emisión vocal inmaculada, más que en aspectos dramático-teatrales como haría María Callas, de quien heredaría parte importante de su repertorio.

Montserrat Caballé nació el 12 de abril de 1933 en el N.º 20 de la calle Igualada del barrio de Gracia de Barcelona, circunstancia que se recuerda en la placa instalada en su casa natal. Fue hija de Carlos Caballé Borrás,​ circunstancia que se recuerda en la placa instalada en su casa natal. Procedente de Tarragona y de la valenciana Ana Folch, siendo bautizada como María de Montserrat Viviana Concepción.

Eusebio Bertrand y su esposa Maria Mata Julià

Fue una mujer de origen humilde que vivió en la posguerra española y que, gracias a su madre, quien le enseñaba conceptos básicos de solfeo, y a una adinerada familia barcelonesa, los Bertrand i Mata, logró ingresar cuando tenía once años en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, donde inició su instrucción primero ante el piano y más tarde en el canto, institución en la que se graduó con las máximas calificaciones en 1955. En un principio lo hizo con una beca, y más tarde con el apoyo económico de sus primeros mecenas, siendo Pedro Vallribera, Eugenia Kemmeny, Conchita Badía de Agustí y Napoleone Annovazzi sus primeros maestros, quienes le ayudaron a moldear su técnica ejemplar y la iniciaron tanto en el repertorio operístico como de cámara.

Teatro Fortuny de Reus

Después de superar una infancia económicamente difícil y cursados sus estudios gracias al apoyo de becas y del mecenazgo privado, Montserrat Caballé comenzó su trayectoria artística realizando actuaciones con la orquesta de su maestro Annovazzi, con quien cantó, entre otras obras, la Novena sinfonía de Beethoven en Valencia.  Pisó por primera vez un escenario en el año 1955 con la compañía de la Ópera de Cámara del citado Annovazzi cantando el papel titular de Serpina de La serva padrona, de Giovanni Battista Pergolesi, en el Teatro Fortuny de Reus, que repitió diez días más tarde en el Teatro Principal de Valencia y con la que también realizó una gira por Cataluña.

Al año siguiente ingresó en la compañía del Teatro Municipal de Basilea, donde el 17 de noviembre hizo su debut operístico fuera de España, interpretando Mimí en La Bohème, además de un gran repertorio de papeles, que incluyeron Tosca, de Giacomo Puccini; Aida, de Giuseppe Verdi, y Arabella y Salomé, ambos de Richard Strauss. Cuando llegó la temporada de 1960-1961, fue contratada por la Ópera de Bremen donde se especializó en los papeles del bel canto.

En 1962, regresó a Barcelona y debutó en el Liceo el 7 de enero, con Arabella de Strauss. Ese mismo año se presentó en San Sebastián, Florencia y Toulouse, en estas dos últimas ciudades con el oratorio El Pessebre, de Pablo Casals, además de realizar su debut en la importante carrera discográfica que caracterizará su trayectoria con un disco de canciones de Eduard Toldrà grabado en Barcelona. En la temporada siguiente Caballé emprendió una gira de recitales por una cincuentena de ciudades españolas y debutó en A Coruña con Madama Butterfly (1963), donde conocerá a su futuro marido, el tenor aragonés Bernabé Martí, con quien se casó el 14 de agosto de 1964 en el Monasterio de Santa María de Montserrat, con quien tuvo dos hijos: Bernabé y la soprano Montserrat Martí.​ Después de una gira por Centroamérica Caballé debutó en Francia (Don Carlo, Rouen) y en Madrid, en un concierto con la Orquesta Nacional de España con Las cuatro últimas canciones, de Strauss, y la escena final de la ópera Salome del mismo compositor.

Arabella de Strauss

En 1964 ya había debutado en casi toda Sudamérica y tenía contratos para presentarse en Inglaterra y en Estados Unidos. Su verdadera carrera mundial empezó en Nueva York cuando fue llamada para interpretar el 20 de abril de 1965 Lucrezia Borgia en sustitución de una colega, Marilyn Horne que no pudo cantar, en el Carnegie Hall.

Carnegie Hall.

Hasta entonces desconocida, después de su primera aria el público neoyorquino, le dedicó una ovación interminable, como publicó la prensa a la mañana siguiente: “Ninguna publicidad previa, podía haber previsto el tremendo impacto que esta mujer de corte goyesco causaría en un público mimado por las delicias de Callas y Sutherland. Cuando Caballé empezó su primera aria hubo un cambio perceptible en el ambiente. Pareció por un momento que todo el mundo hubiese dejado de respirar”. Se cuenta que varios espectadores devolvieron sus entradas, decepcionados por la sustitución de Horne; pero al ser informados de cómo cantaba Caballé, regresaron apresuradamente al teatro. Su interpretación causó sensación, y la hizo famosa en el mundo de la ópera. Un periódico neoyorquino tituló al día siguiente: «Callas + Tebaldi = Caballé». A partir de entonces le lloverían las ofertas, tanto de la entonces potente industria discográfica como de los principales teatros de todo el mundo. La adoración que sentían por la catalana sus seguidores, que interrumpían sus canciones con “vítores salvajes” y gritos de “brava”. “En una ocasión, en el Avery Fisher Hall de Nueva York en 1983, casi se desató una pelea en la audiencia, entre los gritos aduladores de una parte y los puristas pugilísticos de otra, que exigían silencio”, recuerda un texto del New York Times.

Metropolitan Opera House de Nueva York

Se sucedieron sus presentaciones en los escenarios más importantes del mundo, como el Festival de Glyndebourne y en la Metropolitan Opera House de Nueva York con el personaje de Marguerite del Fausto, de Charles Gounod, el Teatro Colón de Buenos Aires (y en ciudades como Dallas, Bruselas, Filadelfia y París, entre otras, regresando cada año a Barcelona para actuar en el Liceu. En ese tiempo su repertorio comenzó a enriquecerse con el Donizetti revival que estaban llevando a cabo importantes sopranos en complicidad con la industria discográfica. En poco tiempo, Caballé se colocó a la cabeza de ese movimiento, convirtiéndose en una reputada experta internacional en el repertorio belcantista y en las obras del citado Donizetti y también en las de Vincenzo Bellini.

Norma

Su debut en La Scala tuvo lugar en 1972 nada menos que con Norma, de Vincenzo Bellini​, mientras que en la Royal Opera House de Londres se presentó con su inigualable Violetta de La Traviata ese mismo año. En 1974, grabó con gran éxito una función señalada como histórica de la ópera Norma, en el Teatro Antiguo de Orange y en 1980, interpretó Semiramide, de Gioacchino Rossini, en el Festival de Aix-en-Provence, con la batuta de Jesús López Cobos.​

En 1986, interpretó un pequeño papel en Romanza final (Gayarre), película biográfica sobre el gran tenor español Julián Gayarre Julián, dirigida por José María Forqué y protagonizada por José Carreras. Entre este año y 1988, interpretó el álbum Barcelona junto al vocalista de Queen, Freddie Mercury, con quien forjó una gran amistad. En el proyecto, donde participaron en la composición de las canciones Freddie Mercury y Mike Moran, también intervinieron Tim Rice y Montserrat Caballé. Su tema principal, «Barcelona», fue elegido por el Comité Olímpico Español como himno oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Lo interpretaron en directo, en dos ocasiones. La primera, en el club Ku, de Ibiza, el 29 de mayo de 1987, y la segunda, dentro de los conciertos de «La Nit» el 8 de octubre de 1988, donde presentaron tres canciones en directo; «How Can I Go On», «The Golden Boy» y «Barcelona», sin embargo, no le fue posible presentarse con él en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona el 25 de julio de 1992 por el fallecimiento de Freddie Mercury ocho meses antes, el 24 de noviembre de 1991. En 1988, Caballé participó en el álbum Purísimo Sara, de Sara Montiel, y grabó a dúo con ella el clásico «La violetera».​

Montserrat Martí Caballé

Montserrat Caballé llegó a interpretar más de ochenta personajes operísticos: desde la ópera barroca hasta Giuseppe Verdi, Richard Wagner, Giacomo Puccini y Richard Strauss. Representó papeles tan diferentes como Norma, Salomé, Violeta, la Mariscala, Semiramide o Isolda, amplitud de repertorio reflejado en sus muchas grabaciones. También interpretó canciones españolas del género pop, como Hijo de la luna del grupo Mecano. Asimismo, interpretó varias piezas musicales con el compositor griego Vangelis, destacando una presentación realizada el año 1997 en el estadio Panathinaikos de Atenas en la apertura del 6.º Campeonato del Mundo de Atletismo, donde, junto a su hija, Montserrat Martí Caballé, interpretó los temas The pray of the World y March with me, compuestos por Vangelis en alusión a la paz mundial.

Al final de su carrera su repertorio resultó ser inmenso, habiendo interpretado más de ciento cincuenta obras entre óperas, cantatas y oratorios. Con más de ochenta papeles operísticos en su haber, se distinguió no sólo como una gran intérprete del citado bel canto romántico, sino también como una referencia para todas las heroínas de Puccini, Verdi y Richard Strauss, habiendo también incorporado títulos como Tristan und Isolde (Wagner), La Fiamma (Respighi) o Semiramide (Rossini), además de participar en el estreno absoluto de la ópera Cristóbal Colón (Balada). Con su participación en la ceremonia de presentación de Barcelona como ciudad olímpica, junto al artista pop Freddy Mercury, Montserrat Caballé se hizo popular en todo el mundo. Su discografía es una de las más completas y extensas de la historia, abarcando estilos que van desde el Barroco a la música contemporánea, con óperas completas, recitales de arias, de Lied y de canción española.

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 destacó por la presencia póstuma de Freddie Mercury junto a Montserrat Caballé con su himno «Barcelona», sonando en la ceremonia. Montserrat estuvo en activo incluso cumplidos los 82 años, con actuaciones que se centraron en recitales y conciertos principalmente en Alemania y Rusia, países en los cuales llegó a ser tremendamente popular. También dedicó esfuerzos a obras de beneficencia, siendo nombrada embajadora de buena voluntad de la Unesco. El concurso de canto que llevaba su nombre y que se organizó durante más de una década tuvo como sedes Andorra, la Seo de Urgel y, desde 2000, Zaragoza.

Ekaterimburgo

Mientras realizaba una gira por Rusia, el 20 de octubre de 2012, sufrió un ictus de carácter leve en Ekaterimburgo siendo trasladada al Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona y recibió el alta hospitalaria once días después.​ Montserrat falleció el sábado, 6 de octubre de 2018, en el citado hospital, debido a problemas en la vesícula biliar que se habían agudizado en sus últimos años.​ Sus restos descansan en el cementerio de San Andrés.

Entre los muchos premios musicales que se le otorgaron, cabe destacar los siguientes: el lazo de dama de la Orden de Isabel la Católica, la Medalla de Oro del Gran Teatro del Liceo, el Premio Grammy a la mejor interpretación vocal solista de música clásica, la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña, el Premio Nacional de Música de España, la Medalla de Oro al mérito turístico, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, junto con Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, José Carreras, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

Medalla de Oro del Gran Teatro del Liceo

El 28 de septiembre de 1999 fue investida Doctora honoris causa por la Universidad Politécnica de Valencia, en el 2003, galardonada con el Premio Nacional de Música de Cataluña, que concede la Generalidad de Cataluña, por su retorno al Gran Teatro del Liceo, con la ópera Enrique VIII, de Camille Saint-Saëns. En el 2005, recibió la Legión de Honor francesa, en el grado de Caballero y en julio de 2008, fue investida con el grado de doctora honoris causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, al mismo tiempo que se definía como «española» y «bilingüe». En el 2009 distinguida como Dama Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana en 2011 el doctorado honoris causa de la Universidad de Barcelona.​

El 3 de enero de 2012, el Gran Teatro del Liceo inauguró una exposición sobre la soprano, en homenaje al 50 aniversario de su debut en ese teatro, y en el 2013 condecorada con la Orden de Honor de Armenia, la mayor distinción de este país, así como con la Medalla Internacional de las Artes de Madrid. Al siguiente año el premio Ópera Actual 2014 y en el 2017 la Medalla de Oro del Real Círculo Artístico de Barcelona a toda su trayectoria artística. En 1974 fue nombrada Embajadora Honoraria de Naciones Unidas y en 1991 Embajadora de la Paz. Desde 1994 es Embajadora de Buena Voluntad de la Unesco y también ocupó el cargo de Embajador de Unicef. El MIDEM de Cannes le otorgó un premio especialmente creado para ella, por su apoyo a los jóvenes intérpretes y así mismo en el Palais des Festivals de Cannes tuvo lugar el estreno mundial del documental musical “Caballé más allá de la música”.

Fundación Montserrat Caballé

Su familia, para estudiar su legado y continuar la labor docente que desarrolló la propia soprano a través del Concurso Internacional de Canto, el 4 de diciembre de 2019 constituyó la Fundación Montserrat Caballé, fundación que era un sueño que tuvo la misma Caballé en sus últimos años. Su viudo, Bernabé Martí, fue presidente honorífico de la misma hasta su fallecimiento el 18 de marzo de 2022.

Su grandiosidad como artista basada en sus cualidades vocales: una de las voces más bellas y versátiles de la historia, unida a una técnica virtuosa, pero también a un poder carismático y cálida personalidad que alcanzaba y cautivaba al público del mundo entero, la convirtieron en la gran diva española del canto lírico.

Jaime Mascaró Munar

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