EL JOVEN ANDRÉS DE URDANETA

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Es hoy, por fin, de común conocimiento que fue Fray Andrés de Urdaneta el primer cosmógrafo que consiguió “el tornaviaje”: la navegación desde las Filipinas a la Nueva España. Puede no ser tan conocido que el fraile frisaba los 58 años de edad cuando, el 8 de octubre de 1565 culminó este importante hito.

¿Dónde había, este “anciano” fraile, adquirido los conocimientos náuticos que justificaran la apuesta de Felipe II por él? Porque fue este monarca quien, en 1559[1], le encargó una empresa que había sufrido, en menos de medio siglo, hasta cinco rotundos fracasos.

Juan Sebastián Elcano

Todo comienza cuando, a la edad de 17 años, un joven vasco de familia acomodada y con estudios, se presenta ante Juan Sebastián Elcano (que armaba en La Coruña una expedición a la Especiería) y le solicita unirse a esa Armada. Poco podía imaginar el joven Urdaneta, que, en esa aventura, iba a invertir los próximos once años de su vida. Elcano, que debía ser buen conocedor de las personas, algo ve en este joven y lo acepta como “sobresaliente” en la tripulación de su nao (Sancti Spiritus). Un sobresaliente es un miembro de la tripulación sin misión específica. Suele ir de acompañante o ayudante del capitán y, como en esas expediciones la mortalidad no era baja, su status puede ser modificado según necesidades.

García Jofre de Loaisa

Esta Armada[2], capitaneada por el Comendador García Jofre de Loaisa, sale con destino a la Especiería el 25 de julio de 1525. Solo cuatro naves consiguen salir al Pacífico diez meses más tarde. Afrontando el paso del estrecho de Magallanes, Urdaneta acredita (quizás sin haber cumplido 18 años) su valor en el naufragio de la nao mandada por Elcano, y sus dotes de mando  al encabezar, por tierra, un grupo de apoyo a los náufragos de ese buque, a la espera de ser recogidos.


Martín Íñiguez de Carquizano en el testamento de Elcano

A los días de salir al Pacífico, un temporal disemina las embarcaciones restantes, que no se volverán a ver. La Capitana, en la que  iban también Elcano y Urdaneta, sigue en demanda del Maluco, muy quebrada. Cuatro meses transcurren para llegar a las islas de los Ladrones (Marianas). En ese período, mal alimentados y con gran trabajo en las bombas achicando agua sin parar, se suceden muchas muertes. Elcano, sabiéndose muy enfermo, dicta testamento a Urdaneta (que también firma como testigo). Fallecidos Loaisa y Elcano, su sucesor, elegido, también fallece en menos de un mes. Le sucede Martín Íñiguez de Carquizano, que lleva la nao a las Filipinas. Alcanzan el Maluco a finales de octubre. Quedan 104 hombres (40 muertos en la travesía del Pacífico).

Ya en el primer viaje se había podido constatar que las sociedades de esta parte del mundo, no eran comparables a las encontradas en el nuevo continente. En muchos aspectos su cultura, muy distinta a la europea, era equiparable a ésta. La religión y estructura musulmana (sultanatos) se había extendido por el conjunto de archipiélagos de esa zona geográfica, fundamentalmente en las poblaciones más ricas, que ya entonces gozaba de un secular comercio marítimo muy intenso, basado en las especias.

Isla Halmahera

La llegada de los castellanos al Maluco (fuente exclusiva de una especia, el clavo), reanudó las buenas relaciones con los sultanatos de Tidore y Gilolo (isla Halmahera) y supuso el enfrentamiento con los portugueses. Urdaneta (ya capitán), se estrenó en funciones diplomáticas acompañando a otro capitán, Alonso de los Ríos, ante ambos sultanatos, con muy buenos resultados. Tampoco se hicieron esperar las batallas contra los portugueses y sus confederados (en una naval, aliado con Gilolo, sufrió graves quemaduras y heridas).

Hernando de la Torre

Hasta febrero de 1528, castellanos y portugueses alternaron los requerimientos sobre sus derechos sobre esas islas con fuertes batallas, en general muy cruentas para sus aliados. Hubo una tregua propuesta por Portugal, y rápidamente rota por ellos en presencia de Urdaneta. Éste, tras encabezar una dura represalia, consiguió restaurarla con la denuncia de los responsables ante el capitán portugués. Ello no impidió que éstos utilizaran todo recurso (incluido enviar a falsos desertores) para desestabilizar la posición española, llegando a envenenar al propio Ïñiguez de Carquizano, que, por elección, fue sustituido por Hernando de la Torre.

Hernan Cortés

La llegada, ese mes, de un galeón de Nueva España, enviado por Hernan Cortés a saber de la armada Loaisa, supuso un refuerzo en armamento y munición para la causa española. Los portugueses ven peligrar el aislamiento de los castellanos y provocan las batallas más fuertes. Una, en particular, es relevante: Una flota de Ternate amenaza Tidore y Alonso de los Ríos, Urdaneta y un grupo de castellanos de Gilolo, arman una fusta (embarcación de aparejo de galera, mucho más pequeña) buscando un efecto sorpresa. Son descubiertos y, ante la gran desproporción de fuerzas, los castellanos, a la desesperada, se lanzan a la batalla. El cabecilla de Ternate, retira las embarcaciones indígenas y deja solas a las fuerzas portuguesas, mucho mayores que las españolas. Contra todo pronóstico, los castellanos se hacen con la nave más potente portuguesa, una galera, y multiplicada con ella su artillería, destrozan a la flota de Ternate cuando, ya fuera de tiempo, tratan de enmendar su error.

En agosto parte el galeón hacia Nueva España con despachos y relaciones de lo ocurrido hasta entonces, viéndose obligado a volver dos meses más tarde. Hace un nuevo intento en mayo de 1529.


Mapa de las Isla Celebes, Gilolo, y región de Allias Buen-Fin. [Islas Molucas, Indonesia]. 1790

Transcurridos prácticamente cuatro años desde la partida de La Coruña, las guerras constantes, y las enfermedades, iban diezmando la población castellana, mientras que los portugueses eran refrescados y relevados regularmente. Esas guerras suponían también un gran desgaste para la población indígena. El rey de Gilolo, plaza en la que estuvo la mayor parte del tiempo Urdaneta, mantuvo firme su lealtad a los castellanos y les solicitó apoyaran a su hijo, menor de edad, a su fallecimiento.


Sultanato de Tidore en 1800

Las deserciones de un lado al otro, en ambas partes, no eran infrecuentes. Por un lado, el marinero tendía a trabajar para quien más le favoreciera. Por el otro, la línea fronteriza entre Castilla y Portugal, en los siglos XV y XVI, no era fija. Los pueblos pasaban con facilidad de un reino a otro, y las lenguas eran suficientemente próximas para no facilitar, con ellas, la identificación de la nacionalidad. En octubre de 1529, un castellano (Bustamante, circunnavegador y candidato a las capitanías generales en las dos ocasiones previas) traiciona a su capitán informando a los portugueses que el baluarte castellano en Tidore está muy diezmado de fuerzas (habían salido en campaña en apoyo de los sultanatos de Tidore y Gilolo). Hernando de la Torre trata de negociar, al ver que una parte significativa de su tropa se niega a combatir, pero los portugueses solo le permiten salir, con los que le quieran acompañar, en una pequeña embarcación con destino a un puerto de la isla Halmahera (Zamafo).

Zamafo

Vueltos los castellanos (Urdaneta entre ellos) de la campaña con Tidore y Gilolo, y enterados de la traición, se dividen las posturas. Urdaneta rescata al capitán De los Rios que, con tres castellanos más, se ha zafado de la amenaza portuguesa y consigue agrupar las fuerzas leales en Gilolo esperando el ataque portugués, que es inmediato, pero lo rechazan con éxito. En diciembre llega a Zamafo el galeón, que ha vuelto a fracasar en su intento de atravesar el Pacifico, y sin su capitán, muerto en ese empeño. Hernando de la Torre, con el galeón y un bergantín, se une a las fuerzas de Gilolo. Son 60 hombres que, a partir de entonces, viven a expensas del sultanato de Gilolo.


Ubicación de Sultanato de Ternate

Las guerras con los portugueses siguen hasta mediados de 1530, También las deserciones y las muertes de castellanos, fundamentalmente por enfermedades. En el sultanato de Ternate (centro de control portugués, donde tiene construida una buena fortaleza), cuaja la idea de eliminar y expulsar a los europeos de las islas,  por el mal trato que reciben de los portugueses. Taimadamente inician contactos con los demás pueblos a la vez que impulsan a los portugueses a establecer una tregua general con los españoles. Urdaneta, casado con una indígena de Gilolo, domina esa lengua y, por sus relaciones, se entera del complot en curso, e informa a su capitán general. La tregua se comienza a negociar en mayo, y los castellanos informan a los portugueses del complot de sus aliados. Estos desprecian esa información, y maniobran proponiendo al gobernador de Gilolo (que buscaba derrocar al sultán niño) la muerte de los castellanos. Urdaneta es advertido de ese riesgo. Los castellanos redoblan las medidas de protección ante dicha amenaza.

En agosto, el capitán portugués descubre el complot indígena y consigue convocar en la fortaleza a las autoridades de Ternate, haciendo prisionero al sultán y ajusticiando al gobernador y sus más próximos servidores. Enterado Urdaneta, y con objeto de conocer bien, la situación, va secretamente a Ternate y ofrece el apoyo español, recibiendo garantías de apoyo portugués ante los síntomas generales de rechazo de los pueblos indígenas.  A continuación, en Gilolo, y rodeado de sus amistades, se encara con el gobernador y, en su idioma, le hace ver que las relaciones entre su pueblo y los castellanos han sido muy beneficiosas para ambas partes, y que, si bien llevan tiempo viviendo a expensas de Gilolo, cuando reciban auxilio de su Emperador, éste pagará con creces los gastos que están originando a este pueblo.

Islas Molucas

En 1531 (abril probablemente) la población de Ternate se revela, matan a todo portugués que apresan, y arrasan todas sus haciendas y factorías, quedando un pequeño reducto aislado en la fortaleza. La rebelión se generaliza a todos los poblados del Maluco excepto Gilolo, que se mantiene del lado de los castellanos. Los otros pueblos ofrecen a los castellanos hacerse con la fortaleza de Ternate pero, siendo ya tan escasa su fuerza, aprecian el riesgo de, tras vencer a los portugueses, ser ellos mismos eliminados por tan interesados aliados. Finalmente, una mediación castellana consigue que las tensiones entre portugueses e indígenas calmen y lleguen a un acuerdo, quedando ambas partes agradecidas a la intervención española.

Carlos I

En 1532, los españoles conocen, de la parte portuguesa, que Carlos I ha vendido sus derechos sobre el Maluco al rey de Portugal, y envían un embajador al gobernador portugués en la India solicitándole que ponga a su disposición un barco para volverse a España por la vía portuguesa, y que les adelante mil escudos para satisfacer sus gastos de manutención hasta su vuelta a España.

El embajador regresa en octubre de 1533, con ambas concesiones, aunque el nuevo capitán portugués en Ternate es quien las administra y solo consiente, bajo sus propias condiciones, hacerlo cuando los castellanos abandonen su posición en Gilolo. En enero de 1534, Hernando de la Torre, con la mayor parte de los castellanos, parte del Maluco dejando a Urdaneta con poderes para recoger toda la documentación castellana y recaudar deudas a la parte española. No se le permite recaudar deuda alguna, ni que se lleve nada ganado a los portugueses, tampoco se le devuelve nada de los ganado por los portugueses a los españoles.

Por fin Urdaneta y el piloto Macías del Poyo parten el 15 de febrero de 1535 en un junco hacia las islas de Banda, de donde salen, en junio, hacia la isla de Java, y de allí arriban a Malaca a finales de julio. A mediados de noviembre navegan hacia Cochín (India) pasando por Ceylan, Encuentran en Cochín a su capitán Hernando de la Torre y varios compañeros más. El gobernador portugués autoriza la salida de los castellanos, pero advierte que en cada embarcación no vayan más de cinco (los castellanos lo celebraron ante el riesgo de que, de ir todos juntos, los arrojaran al mar para eliminar testigos). Hernando de la Torre, que queda a la espera de otra nao hacia Portugal, redacta una breve relación que confía a Urdaneta para que la entregue al Emperador caso de su fallecimiento.

Lisboa 1570 a 1580 

Urdaneta sale de Cochin el 12 de enero de 1536 y llega a Lisboa el 26 de junio. En Lisboa el Guarda Mayor le confisca toda la documentación que portaba, incluidas las cartas de su capitán general. Urdaneta trata de reclamar directamente al rey de Portugal, pero el embajador español le informa que hay orden de apresarlos, tanto a él como al piloto que le ha acompañado, y le recomienda partir de inmediato a España a dar su relación al Emperador. Así lo hace, dejando en Lisboa a su propia hija, que le acompaña desde su salida del Maluco.

Ya en España, y perdida toda la documentación que custodió en el largo viaje de vuelta, elabora la relación[3] que, dirigida a su Emperador, tiene la oportunidad de presentar ante el príncipe Felipe, sucesor de Carlos I.

Juan Manuel Acero Gómez.


[1]    Carta de Felipe II a Fray Andrés de Urdaneta. Valladolid 24/09/1559. https://www.felipesegundo.com/

[2]    Ver “Juan de Areizaga, clèrigo”, España en la Historia, Boletín nº10, 8 de marzo 2026.

[3]             “Relaciones del viaje a las islas Molucas o de la Especiería,,,, hecha por el capitán Andrés de Urdaneta” https://www.larramendi.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1033352

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