
BARCOS PARA LA HISTORIA: EL BERGANTÍN HABANA
Querida madre: Me alegraré que se encuentre bien, como yo, a Dios gracias. Sabrá que llegamos bien y que Antonio y yo estamos trabajando en casa del tío Francisco, en el pueblo de Mayajigua. El viaje en barco lo pasamos regular. La vida la hacíamos en la bodega y dormíamos sobre una colchoneta en el suelo, y para subir a la cubierta, a la hora del rancho, teníamos que guardar turno. Al poco de salir, ya empezamos a sentir vómitos; yo no comí apenas nada en unos cuantos días. A Antonio el mareo le duró todo el viaje, y el
