
Isabel Roser, el gran apoyo en la fundación de la Compañía de Jesús
Se dice que detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer. Este es el caso de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, que encontró en Isabel Roser un sostén imprescindible en su labor. En el siglo XVI, cuando un joven llamado Ignacio viajaba en busca de iluminación, se topó con un grupo de mujeres que le ayudarían a hacer realidad su sueño. Había sido en Manresa, donde hacia 1522 había pasado meses en una cueva forjando su espíritu y buscando respuestas a sus preguntas. Allí, unas damas acomodadas y de profunda fe quedaron impactadas
