
Rendición de Zaragoza (21 febrero 1809)
El 21 de febrero de 1809, la situación en Zaragoza frente al ejército napoleónico era insostenible, pero, aun así, había quien deseaba continuar la resistencia. De los 55.000 habitantes que moraban en la ciudad, quedaban tan solo 12.000, como consecuencia de los enfrentamientos directos pero también del hambre y de una epidemia de tifus que se declaró debido a las condiciones higiénicas prácticamente inexistente. Aun así, un grupo de ciudadanos intentó asaltar los depósitos de armas para conseguir fusiles con los que poderse defender. Fue inútil. Hasta el general Palafox había caído enfermo. El sitio de Zaragoza, habría que denominarlo
