
Bula Sublimis Deus, la liberación de los indígenas de las Indias
El miércoles 31 de julio de 2002, en su última visita a Méjico, el Papa San Juan Pablo II canonizó a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el mensajero de la Virgen de Guadalupe. En ese momento, muchos pensaron que, por fin, la Iglesia Católica se hacía cargo de los indígenas y los naturales de los que es ahora Hispanoamérica. La canonización de Juan Diego fue un gran mensaje de parte del Pontífice polaco. En aquella ocasión, pronunció la frase que ha sido punta de lanza para el reconocimiento de los pueblos originarios de Méjico y, por extensión, del resto de América: “¡Méjico
