
Eugenia de Montijo, devota de Lourdes
La vida de la emperatriz de los franceses Eugenia de Montijo no fue una vida fácil. Subió al trono sin el apoyo del pueblo ni de la corte, que esperaban para su emperador a una princesa de sangre real. Tomó decisiones políticas que no siempre fueron acertadas y sufrió la dura pérdida de su único hijo después de haber tenido que abandonar su patria de adopción y aceptar un exilio forzado en Inglaterra. Sin olvidar que su vida peligró en varias ocasiones al sufrir reiterados atentados terroristas A pesar de que la suya no fue una existencia de cuento de
