
BATALLA DEL CABO DE SAN VICENTE: UN HÉROE Y SU BANDERA
Hay seres humanos, decía, que caminan cien pasos más allá que el resto, y ya nunca regresan (El pintor de batallas, Arturo Pérez-Reverte) El pintor de batallas está sentado en una banqueta con el pincel en la mano y la paleta de colores en la otra, revisando que todo esté en orden. La luz -neutra, entre amarilla con matices blancos- es óptima, por la ventana entra una suave brisa, el silencio domina cada rincón de su estudio y se siente descansado. Frente a él, el lienzo en blanco, testigo mudo del siempre complejo proceso que supone comenzar una nueva obra,
