
LA COMPAÑÍA DE AEROESTACION
Amanece el 3 de agosto de 1909 en el fortín del Hipódromo de Melilla. El sol es apenas un disco rojizo oculto entre la bruma de primera hora y la brisa, suave pero constante, se interna entre las rendijas de la ventana del despacho del general en jefe del ejército de Melilla José Marina Vega, amplificando un ulular que por momentos eriza el vello del militar, como si el silbido del viento se empeñara en querer revitalizar el eco de los siniestros aullidos que le llevan torturando en sueños durante las últimas siete noches. Tratando de alejar a sus propios
