
GONZALO DE VIGO, EL GIRUBASA
5 de septiembre de 1526. Océano Pacífico. Las velas de la nao Santa María de la Victoria, un buque de alto bordo con capacidad de carga de hasta 305 toneles vizcaínos, recortan el horizonte, empujadas por un suave viento del este hacia la costa de una de las trece islas que corren NS desde 12º hasta 19º de latitud N. Apretujados en la proa, Andrés de Urdaneta y el resto de la tropa de la expedición del recientemente fallecido don García Jofre de Loaísa , que Dios tenga en su gloria, observan con inquietud al numeroso grupo de canoas indígenas
