
SANTIAGO GONZALEZ TABLAS Y GARCÍA HERREROS
1921. La zona oriental del Protectorado es un polvorín: en julio, el ejército del general Silvestre se retira de Annual y la carga heroica de los jinetes del Alcántara es incapaz de contener el ímpetu de las harcas rebeldes, aunque permite que los soldados alcancen Monte Arruit. La sangre española corre por el Gurugú, asediados por los cabileños, liderados por Abd El-Krim, quien ya ha fijado el siguiente objetivo: Melilla. Las tropas españolas que guarnecen los blocaos y posiciones que la protegen se van retirando, las que pueden, si no caen antes, masacradas. El miedo arrastra a los ciudadanos
