
EL PAPA LUNA
Castillo de Peñíscola, 1414. El estudio de Benedicto XIII es una sala pequeña, íntima y acogedora, donde apenas cabe el santo padre y su soledad, lo único que necesita, así lo afirma él, para entablar con Dios el más recóndito de los diálogos con Dios. Por la ventana, adornada con el escudo pontificio, entra la suave brisa del Mediterráneo, que va secando la tinta con que ha estado escribiendo un capítulo más de su Libro de las consolaciones de la Vida humana. «No te debes turbar si perdiste algún amigo, pues si lo sufres pacientemente tendrás el galardón de Dios…pues
