
CATEDRAL DE VALLADOLID: LA ETERNA CONSTRUCCIÓN
Su labor comenzó tan relevante y en tanto extremo costosa, que parece que jamás pudiera concluirse. Antolínez de Burgos. Año 1095 Subido a lomos de su caballo, Pedro Ansúrez sonríe. Después de meditarlo mucho tiempo, observa desde lo alto de una loma cual recamado escudo el lugar que ha elegido como asentamiento definitivo desde el que gobernará toda la repoblación a orillas del río Pisuerga. A sus pies, la villa agrícola de Valladolid amanece en paz, rodeada por su robusta cerca defensiva, protegida por el castillejo y los santos Julián y Pelayo, a quienes están consagradas las dos iglesias del lugar. −Habéis elegido



