Blasco de Garay recibe cédula real (22 marzo 1539)

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Blasco de Garay fue un marino e inventor, de familia hidalga y probable de origen vasco, y de cuya vida, antes de que se diera a conocer como inventor, poco se sabe, aparte de que residía en Toledo. No han quedado registros en ninguna de los archivos de las universidades españolas, por tanto parece que fue un autodidacta. En todo caso sirvió en la Marina Real y llegó al grado de capitán y fue ahí donde desarrollo su interés por la propulsión naval.

En el siglo XVI, solo había dos sistemas para mover un navío sobre las olas del mar. O bien dotarlas de remos o bien confiar en las velas y que el viento se dirigiera en la dirección deseada. Para la navegación oceánica, no había mas remedio que basarse en las velas, debido a las distancias a recorrer, pero en el Mediterráneo, ambos sistemas de propulsión se emplearon en paralelo durante siglos.

La propulsión a remo, ofrecía ventajas innegables; el navío podía navegar en la dirección deseada con independencia de las condiciones climatológicas, pero requería de una tripulación muy numerosa, con lo cual la cantidad de víveres y agua que debía almacenar limitaba su autonomía y conllevaba un costo económico muy grande.

Ya desde el pasado siglo XV, Roberto Valturio, nacido en Rimini, había propuesto un sistema de propulsión basado en manivelas y a principio del siglo XVI, Leonardo Da Vinci, diseño otro sistema basado en pedales, pero ninguno de ellos llegó a construir un prototipo.

Desde 1538, Blasco había intentado llamar la atención del emperador Carlos I, pero tenía dentro de la Corte a un detractor, Alonso de Rávago, Tesorero de la Real Hacienda y de todas las Armadas del Imperio, que ponía objeciones al proyecto. Finalmente el 22 de marzo de 1539, se firmó una Real Cédula, aprobando el proyecto de Blasco y dictando condiciones de forma que el desarrollo debía hacerse en las Atarazanas del Puerto de Málaga y se asignaron los proveedores. Las maquinas de Blasco deberían probarse, tanto en galeras como en naos y eso también era una importante novedad.

En un tiempo record, en Málaga, se construyó un primer prototipo que se probó en una nao de 250 toneles, al año siguiente se hicieron dos pruebas más con otra nao mas pequeña y finalmente en 1542, se acabó de afinar el modelo en otras dos pruebas más. Blasco estaba listo para hacer una demostración frente a una comisión real. Se decidió hacer el ensayo en Barcelona.

En el puerto de dicha ciudad, el  17 de junio de 1543 y ante la imposibilidad de la presencia del Emperador Carlos I y de su hijo Felipe II, se realizan las pruebas frente a una comisión formada por Enrique de Toledo y Ayala (Tesorero General de la Corona de Aragón), a Pedro de Cardona (Gobernador de Barcelona), a Francisco de Gralla (Maestre Racional de Cataluña) y a Alonso de Rávago (Jefe de esta comisión, Tesorero de la Real Hacienda). La presencia de este último, fue decisiva para impedir que se aprobara el proyecto.

Técnicamente fue todo un éxito, ya que la nao, convenientemente modificada, con la que se realizaron las pruebas, un galeón de 200 toneles, consiguió una velocidad de tres leguas en dos horas (cinco nudos). Además, la nave realizó varias veces la maniobra de cambio total de dirección, en la mitad de tiempo que una galera. Esta maniobra es la que se denomina en términos marinos como ciaboga y era fundamental en los barcos militares de remos, ya que permitía descargar una andanada doble de cañonazos en poco tiempo.

La comisión reconoció que el barco caminaba y maniobraba más rápido que por medios ordinarios, pero en el informe final se aducía que el sistema era complejo y susceptible de causar accidentes debido a la existencia de una caldera de agua hirviendo.

Debido al contenido del informe y a que Blasco de Garay jamás puso por escrito los planos de su invención o estos se perdieron, el caso es que actualmente todavía hay una controversia acerca de si Blasco fue el primer inventor de la propulsión a vapor en el mar o la caldera mencionada en el informe era solo un mecanismo auxiliar. En todo caso fue el primero que construyó un prototipo totalmente operativo de un sistema adaptable a una nave existente y que permitía su evolución en el mar utilizando ruedas de paletas.

Debido al dictamen dubitativo de la comisión, Carlos I no se lanzó a apoyar masivamente el proyecto y tan solo dio orden de dar una asignación monetaria única y de asumir los costos del proyecto.

Blasco continuó bregando ante la administración imperial para conseguir que su invento fuera aceptado, pero no se quedó solo en su invención de “Máquina de ruedas motrices navales” si no también comunicó que tenía ideas y esbozos para ,”Máquinas e ingenios para operaciones submarinas”, “Ingenios potabilizadores de aguas”, “Ingenios sobre varias tipologías de molinos”

No se conoce la respuesta imperial a sus propuestas, pero si se sabe que se hicieron varios ensayos para la destilación de agua de mar, con vistas a la producción de agua potable en alta mar y que un hijo suyo, solicitó años mas tarde un “privilegio de invención” para un molino harinero basado en los bocetos de Blasco de Garay.

Finalmente, los esfuerzos de Blasco, nos han quedado como una anécdota histórica, fuente de discusiones entre estudiosos, pero para nosotros, es una prueba más de que el Imperio Español, no fue un erial donde nada se inventaba y solo la guerra importaba, si no más bien un entorno donde se discutían ideas, se hacían propuestas y se gastaba en el dinero en hacer pruebas y construir prototipos.

Manuel de Francisco Fabre

Blasco de Garay – Wikipedia, la enciclopedia libre

Blasco de Garay | Real Academia de la Historia (rah.es)

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