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BARCOS PARA LA HISTORIA: LA PINTA, LA NIÑA Y LA SANTA MARÍA

  • Ricardo Aller Hernández
  • 22/07/2022
  • 3 comentarios
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Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho (Antoine de Saint-Exupéry)

Diciembre de 1552, Zaragoza.

Francisco López de Gómara sonríe mientras sostiene entre sus manos su Primera y segunda parte de la Historia General de las Indias con todo el descubrimiento y cosas notables que han acaecido dende que se ganaron hasta el año de 1551. Con la conquista de México de la Nueva España. Frente a él Agustín Millán, dueño del taller de imprenta, lo observa con interés.

La impresión es excelente, pero lo que realmente interesa al eclesiástico es su contenido. Para López de Gómara la mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crio, es el descubrimiento de Indias; y así, las llaman Mundo Nuevo. Y no tanto le dicen nuevo por ser nuevamente hallado, cuanto por ser grandísimo, y casi tan grande como el viejo, que contiene a Europa, África y Asia. También se puede llamar nuevo por ser todas sus cosas diferentísimas de las del nuestro. Por este motivo ha puesto tanto empeño en relatar con mayor exactitud los acontecimientos sucedidos desde que en octubre de 1492 Rodrigo de Triana comenzara a gritar ¡tierra, tierra! desde el puesto de vigía de La Pinta, cuando a las dos horas después de media noche pareció la tierra de la cual estarían dos leguas

De entre todos los hombres que se embarcaron en aquella aventura el personaje de Rodrigo de Triana es el que siempre le ha atraído más. Cada vez que imagina lo que debió sentir cuando tras un viaje tan incierto divisó tierra firme le hace sentir un escalofrío de admiración, y así lo ha querido reflejar en su obra, concretamente en el capítulo XV, titulado El descubrimiento de las Indias que hizo Cristóbal Colón.

Prosiguió su camino, y luego vio lumbre un marinero de Lepe y un Salcedo. A otro día siguiente, que fue 11 de octubre del año de 1492, dijo Rodrigo de Triana: «Tierra, tierra», a cuya tan dulce palabra acudieron todos a ver si decía verdad; y como la vieron, comenzaron el Te Deum laudamus, hincados de rodillas y llorando de placer. Hicieron señal a los otros compañeros para que se alegrasen y diesen gracias a Dios, que les había mostrado lo que tanto deseaban. Allí viérades los extremos de regocijo que suelen hacer marineros: unos besaban las manos a Colón, otros se le ofrecían por criados, y otros le pedían mercedes. La tierra que primero vieron fue Guanahaní, una de las islas Lucayas, que caen entre la Florida y Cuba, en la cual se tomó luego tierra, y la posesión de las Indias y Nuevo-Mundo, que Colón descubría por los Reyes de Castilla.

Y tras releer el texto una vez más, López de Gómara cierra los ojos, lamentándose una vez más no haber sido él el que estuviera en esa carabela aquel 11 de octubre de 1492.

LAS TRES CARABELAS DE COLÓN

3 de agosto de 1492, Palos de la Frontera (Huelva). Alrededor de unos 88hombres zarparon junto a Cristóbal Colón, Pedro Velasco, Cristóbal Quintero y los hermanos Pinzón en tres naves bautizadas como La Niña, La Pinta y la Santa María, comenzando un viaje que cambiaría el mundo para siempre.

La carabela era un tipo de embarcación que se caracterizaba por ser alta, de casco ligero, rápida (navegaban a unos 8 nudos, en torno a 15 km/h), de forma afinada, apta para ganar barlovento, de aparejo redondo o latino, con tres mástiles sobre una sola cubierta, castillo de popa elevado y particularmente larga, desde 20 a 30 metros de eslora y de 6 a 8 metros de ancho (manga), lo que permitía almacenar el suficiente alimento para realizar largas travesías.

Este modelo de barco estaba basado probablemente en las embarcaciones usadas tanto por pescadores portugueses como por el mismo Enrique el Navegante a finales del siglo XV en sus exploraciones por las islas del Atlántico y en la costa de África.

En los años posteriores al descubrimiento de América, las carabelas fueron cayendo en desuso debido a la aparición de nuevos tipos de embarcaciones, especialmente los galeones.

LA NIÑA

Mandada construir por el armador moguereño Juan Niño en los antiguos astilleros del Puerto de Moguer, la Niña fue confeccionada entre 1487 y 1490. Era una carabela diseñada para navegar las aguas del Mediterráneo de unos 15 metros de eslora e inicialmente de velas latinas sin rizos ni sistemas de cabos que ayudaran a disminuir la superficie en condiciones de fuerte viento, siendo sustituidas por un velamen cuadrado en la escala que la flota realizó en las Islas Canarias, y ya en la isla de La Española se le instaló, junto a sus palos de trinquete, mayor y contramesana, un nuevo palo de mesana. Por otra parte, las jarcias se hallaban enganchadas hacia los costados de la nave, no presentaba castillo de proa y el alcázar era bastante pequeño.

En su botadura sobre el Río Tinto recibió el nombre de Santa Clara, en honor al Monasterio de Santa Clara de dicha localidad, aunque pasó a la posteridad con el nombre de su propietario.

Su capitán fue Vicente Yáñez Pinzón. Aquel fue el primero en aceptar la invitación de enrolamiento de su hermano cuando Martín Alonso decidió enrolarse en la expedición de Cristóbal Colón. Juntos fueron visitando, casa por casa, a sus parientes, amigos y conocidos, animando a embarcarse a los más destacados marinos de la zona

Tras la llegada de las carabelas al Nuevo Mundo, la Santa María encalló el 25 de diciembre de 1492 y La Niña se convirtió en la nave capitana de la expedición que llevaría a Colón de regreso a España.

En el tornaviaje, el 14 de febrero de 1493, a la altura de las Islas Azores, la carabela se cruzó con una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacerla naufragar. Obligados a atracar en territorio portugués, parte de los hombres de Colón fueron arrestados y liberados posteriormente para, a causa de otro temporal, terminar atracando en Lisboa el 4 de marzo.

El 25 de septiembre de 1493 formó parte de la flotilla del segundo viaje de Colón, participando en el descubrimiento de la costa sur de Cuba y Jamaica. El 30 de junio de 1494, durante el regreso de este viaje, la Niña tocó fondo y sufrió daños

En 1495 un ciclón hundió todos los barcos atracados en el puerto de Isabela, en La Española, excepto a la Niña, aunque sufrió daños severos. El 11 de junio de 1496 regresó a España con Colón a bordo como nave capitana.

En los años posteriores, pasó a ser propiedad de la corona española, encomendase el gobierno de la Niña a Alonso Medel, quien realizó con la carabela varios viajes comerciales. En el transcurso de una de estas expediciones fue capturada por barcos corsarios franceses, algunos de cuyos tripulantes, naturales de El Puerto de Santa María, fueron sobornados con 30 ducados por Medel, y ayudaron al español a escapar de los corsarios.

El último viaje del que se tiene constancia fue en una expedición a La Española, arribando a la actual Haití en apenas 35 días, uno de los viajes trasatlánticos más rápidos de la historia.

De su devenir se tienen dudas: se supone que le cambió el nombre (¿carabela Santa Clara, gobernada por Alonso Prieto en 1508?), convirtiéndose en una nave de transporte.

LA PINTA

Las únicas fuentes de información sobre esta nave son la Historia del almirante de Hernando Colón y el Diario de la primera navegación compilado por Bartolomé de las Casas a partir de escritos de Cristóbal Colón.

Construida unos años antesdel primer viaje de Colón, supuestamente en los astilleros de Palos, fue alquilada por los armadores Cristóbal Quintero y Gómez Rascón.

No se sabe a ciencia cierta por qué se llamó Pinta: un nombre familiar, quizá, o por una medida de capacidad utilizada para líquidos, o incluso porque que su nombre verdadero fuera la Pintá…

Martin Alonso Pinzón escogió esta nave por sus particulares cualidades náuticas: una carabela nórdica con velas cuadradas y velamen sencillo, de entre 4 y 5,5 metros de manga y algo más de 15 de eslora, siendo su mejor característica la rapidez. Colón registró en su diario a bordo que la Pinta alcanzó en una noche hasta 15 millas por hora, lo que equivaldría a 11 nudos, la misma velocidad de un carguero medio actual.

La Pinta estaba tripulada por 24-26 hombres, aunque se desconoce con exactitud la tripulación completa que participó en el primer viaje, salvo los nombres más conocidos, entre ellos su capitán, Martín Pinzón, Francisco Martín Pinzón, que iba como maestre, Cristóbal Quintero, copropietario de la embarcación o Rodrigo de Triana (en realidad Juan Rodríguez Bermejo), quien avistó por primera vez la tierra del Nuevo Mundo el 11 de octubre.

En el viaje de vuelta La Pinta fue la primera de la expedición en llegar a la península ibérica: hacia el 28 de febrero de 1493 alcanzó Bayona, en Galicia y de allí partió a Palos.

Al igual que sucedió con La Niña, no se sabe a ciencia cierta el destino final: algunos creen que se destruyó y abandonó, otros piensan que se hundió en América.

LA SANTA MARÍA

(Colón llevó) tres caravelas: la una e mayor dellas llamada la Gallega; y las otras dos eran de aquella villa de Palos (Fernández de Oviedo).

En el Diario de a Bordo de Colón compilado por Bartolomé de las Casas se habla de tres carabelas, si bien en algunos pasajes se emplea la palabra nao, usada seguramente como sinónimo a pesar de ser mayor que las otras dos, una conclusión basada en la orden original a los concejos de «la mar de Andalucía» para que se alquilaran tres carabelas a Colón, dada en Santa Fe el 30 de abril de 1492. Asimismo, Francisco López de Gómara y Gonzalo Fernández de Oviedo también mencionaron que la Santa María era una carabela.

Cristóbal Colón alquiló este barco a Juan de la Cosa, un armador cántabro, y la comandó con otro nombre, el de Santa María de la Inmaculada Concepción. Según algunas fuentes el barco había sido construido en Galicia, razón por la cual se llamaba La Gallega, aunque otras fuentes dicen que el nombre era la Marigalante o María Galante). Y mientras otros afirman que fue construida en los Astilleros Reales de Falgote, en la localidad de Colindres, en Cantabria, otras voces aseguran que fue construida por los carpinteros de ribera de El Puerto de Santa María. Por su parte, el cronista mayor Antonio de Herrera y Tordesillas escribió que Mari-Galante era el nombre de la nao que el almirante comandaba en el segundo viaje y que en su memoria designó a la segunda que descubrió.

Esta embarcación sería la nao capitana durante el primer viaje al Nuevo Mundo y donde viajaba Cristóbal Colón.

En cuanto a sus características, fue hecha con madera de Cantabria, poseía una única cubierta de entre 17 y 23 metros de eslora, podía soportar una carga de unas 51 toneladas y contaba con tres mástiles: palo mayor (dos velas cuadradas, la vela mayor tenía una cruz de color rojo en el medio y una vela de gavia), trinquete (con vela cuadrada) y palo de mesana (una vela triangular). Del bauprés guindaba una vela de cebadera.

…(velas) maestra y dos bonetas y trinquete y çebadera y mezana y vela de gavia (Diario de a bordo)

.

Durante el transcurso del primer viaje al Nuevo Mundo, el 25 de diciembre de 1492, la nave encalló cerca del actual Haití, en el Guarico, el 25 de diciembre y aunque se picaron los palos y se alijó por completo con ayuda de canoas de indios, no pudo sacarse. Destrozada la nave, sus maderos fueron utilizados para construir el Fuerte Navidad, primer asentamiento español en América.

Se salvó toda la gente y los pertrechos, y Colon transbordó a la carabela Niña. (Fernández Duro). Se desconoce con exactitud la tripulación completa que participó en dicho viaje, salvo los nombres más conocidos, entre ellos el almirante, Cristóbal Colón, el maestre Juan de la Cosa, el intérprete Luis de Torres, y el que posiblemente fuera el piloto de esta nave, Pedro Alonso Niño.

Ricardo Aller Hernández

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