
BATALLA DE JEMMINGEN
Me pareció escuchar de nuevo el tambor mientras veía moverse despacio, entre los fuertes y trincheras humeantes en la distancia, los viejos escuadrones impasibles, las picas y las banderas de la que fue la última y mejor infantería del mundo: españoles odiados, crueles, arrogantes, solo disciplinados bajo el fuego, que todo lo sufrían en cualquier asalto, pero no sufrían que les hablaran alto. (Arturo Pérez-Reverte. El Sol de Breda). El coleccionista de soldaditos de plomo deja el “El sol de Breda” sobre la mesa y mira a la maqueta que suele emplear para escenificar distintas batallas de época. Las aventuras
