
BARCOS PARA LA HISTORIA. GALEÓN SAN MATEO
Muchas cosas, y bien importantes, perdí yo cuando seguía, Gran Felipe, las sagradas banderas de vuestro padre, Felipe II. Aceptad ahora con misericordia los fragmentos de mi naufragio cuyos restos voy forjando con constantes pulidos. Yo soy aquél que, pobre de mí, fui capturado por el enemigo en el barco San Mateo junto con marineros, siervos y soldados. Cuando Gosalbes de Cunedo termina de escribir el poema recordando su epopeya a bordo del galeón San Mateo, echa un vistazo por la ventana, observando cómo Bruselas amanece un día más con un sol negro y hereje que ni calienta ni seca
