
SAN FRANCISCO JAVIER
¡Oh, gran San Francisco Javier!, bienaventurado y glorioso, predicador incansable y prodigioso misionero que al servicio de Dios Padre recorriste el mundo entero: junto a ti adoro la Divina Majestad, me alegro especialmente por las gracias que te entregó en vida y por la gloria que te concedió después de la muerte. Le doy gracias a Dios y te pido con todo el afecto de mi corazón, que mediante tu poderosa intercesión puedas concederme, sobre todas las cosas, la gracia de vivir una vida de Santidad y una muerte santa. ¡Santo protector de las causas perdidas glorioso San Francisco Javier!,
