
JUAN BAUTISTA DE ANTEQUERA
En algún lugar del Atlántico, 19 de septiembre de 1867 El sol cae oblicuo sobre la cubierta de la fragata acorazada Numancia. El blindaje del casco, aún húmedo por la bruma del amanecer, refleja un fulgor acerado. Juan Bautista Antequera y Bobadilla camina despacio con las manos cruzadas tras la espalda, mientras el timonel ajusta el rumbo hacia el oeste. El Pacífico se extiende como un espejo inquieto, y el silencio solo se rompe por el crujido de las cuerdas y el murmullo de los hombres en cubierta. Antequera se detiene junto al mástil mayor, observando el horizonte. Piensa en

